lunes, 27 de octubre de 2008

Entrada




Puerta, ajustada,
establecida en la serenidad.
Quédate con ese hueco para
si alguien me recibe. Entrar
sería toparnos con silencios
parlantes, esa longitud del abandono
tan dedicado al campo. Para recibirte
a ti, lumbre alzada, inquieta danza.

3 comentarios:

Mirada dijo...

Es una entrada muy hermosa.
Me he quedado muy sorprendida, con tus palabras y con tu imagen.

Inés González dijo...

ahora recuerdo un día
una casa habitada por el tiempo
donde la infancia de las horas
poblaba largas siestas
y estallaban tímidas begonias
ahora pasan como rayos
los rostros que he perdido
las ausencias sin fondo
este viejo dolor que ya no duele
que transita nomás como una sombra
todo esto aún lo que me guardo
lo que en secreto nace
y vuelve al vientre de la tierra
lo que se olvida todo
árboles calles luces y campanas
caminan por mi sangre.

Quizá el silencio dura más allá de sí mismo y la existencia es sólo un grito negro, un alarido ante la eternidad...

Mityu dijo...

Una frontera, un universo de símbolos en umbral de una sola cara; la promesa de un candil encendido, el aviso de un silencio.
La puerta está cerrada.
A pesar de todo, los ojos llaman.
Besos chiquitos