martes, 21 de octubre de 2008

Palabra hablada






ODA XXV

¿A qué lugar me arrastras, Baco, lleno de ti?
¿A qué bosque, a qué gruta soy llevado
rápidamente y con un nuevo espíritu?

Es un dulce peligro, oh Leneo,
seguir al dios que se ciñe las sienes
con el pámpano verde.

Estamos ante Horacio en la oda señalada, sus tres primeros y sus tres últimos versos, respectivamente. Cosas que tiene el vino.
Pero, a parte de interesarnos Horacio, que mucho, nos interesa Santos, el hombre que aparece en la fotografía y que puede que nada sepa de aquél. De lo que sí sabe es de la tierra. Amor a la misma como lo tenía Leonardo, nuestro primer invitado a este cuaderno que, ante todo vibra con el terrón, el agua y la vida.
Las viñas sobre las que estaba vendimiando Santos tenían, según sus cálculos, unos cuarenta años. Variedad Airen, la blanca de toda la vida.
Siempre que me acerco al campo me interesa la aparición de esa palabra que se escapa de quien conoce su medio extraordinariamente. Gente que tiene los sentidos hacia la tierra alertados. Vieja, noble y hermosa sabiduría para absorber. Mientras yo le iba viendo en su labor le preguntaba sobre lo observado y que me parecía que resaltaba: una viña muy pequeña y lánguida a punto de secarse y justo la de al lado exhuberante. 'Eso es porque tiene más molla.' ¡Cuidado que me habla esa palabra, 'molla'! ¡Cuánto no tiene de chicha esa palabra! ¿Qué hubiera dicho un técnico agrícola para responder a mi pregunta? No sé, pero Santos aportó emoción y literatura. Otra pregunta mía: ¿Y cuando se muere una cepa? 'Pues se le pone de una nueva buena.' ¿Y cuándo? 'Pues por Enero o Febrero, cuando las cepas están muertas.'
'Muertas' no es lo mismo -aunque sí- que decir que cuando haya dejado de circular la savia en el periodo invernal. No es lo mismo. Como tampoco es lo mismo decir, cuando la savia empieza a circular entre Abril y Mayo, que el sarmiento 'llora'. Gozoso lloro.
Y si observan la tierra verán que es una tierra caliza que traga muy bien el agua que cae del cielo. Pero ya me lo dijo Santos, 'Aquí, en este terreno, si se agarran las nubes y caen mas de 15 litros al contao puedes entrar en la tierra.' ¡Qué expresion más visual esa de 'agarrarse las lluvias'! Modos de elevar el placer literario a la palabra hablada.

Quédense con una soleá de un hombre cercano a Villarrobledo, de donde es Santos; Oscar Herrero nos transmite Manantial con su guitarra.

2 comentarios:

Mirada dijo...

Es una verdad muy grande...
Queda mucho por absorber, de que empaparse..
Queda molla, chicha, y limoná que compartir, gracias a personas como tú y como Santos.

Inés González dijo...

Tierra de eterno regadío, ahora
que es el tiempo de arar, ¿eres tú campo, te abres al grano como entonces, sientes aquel tempero? En vano cobijará con humildad al hombre...

Siempre este oficio será un jardín que acaba de superponerse en el desierto.