sábado, 13 de junio de 2009

Mensaje




Uno prefiere derivarse a la deriva, entrar en una botella y darse a la mar. Podría darme a la bebida. Pero no. Me daré al mar, al gran sol, al oleaje, al temblor de la sal, pero, sin duda, a la deriva. En tierra sería devorado por los de arriba y tragarme la misma sería algo así como pudrirme. O sea, a la mar y en botella.


Hasta pronto y agradecido a tod@s.




Amor, cuando yo pienso
en el mal que me das, terrible y fuerte,
voy corriendo a la muerte,
pensando así acabar mi mal inmenso.

Mas, en llegando al paso
que es puerto en este mar de mi tormento,
tanta alegría siento,
que la vida se esfuerza, y no le paso.

Así el vivir me mata,
que la muerte me torna a dar la vida.
¡Oh condición no oída
la que conmigo muerte y vida trata!

12 comentarios:

Inés González dijo...

A la deriva, a la deriva es lo que a mi alma y mente les hace falta, eso sí sin la botella, mejor haciendo "la plancha" con los ojos bien abiertos al cielo azul y que el agua me lleve mar adentro y la sala me cure, y que lo pájaros me coman también, no me importaría porque como dice el tango "¿quién me quitará lo bailado?"
Esta entrada nos hace volar.
Gracias pibe.
abrazos de mar

virgi dijo...

Que las olas nos acunen y la sal nos purifique.
¡A estribor! ¡A babor! ¿Qué importa?
El mar, siempre el mar.

Anónimo dijo...

Al poeta tendido:

Desde luego, tiene que trepar al árbol, así puede verte claramente por fin.
Ve que, al cruzar el puente de piedra, admiras los peces del riachuelo.
Ve que huiste al bosque por la añoranza del amor, y estás en cuclillas, en la cuneta cogiendo flores, seguramente amapolas para la amada.
Las nubes que parecen algodón de azúcar, acaban de pasar sin prisas por encima de la cabeza de ella.
Desde luego, no debe apartar la vista de ti, porque sólo podrá echarte de menos desde la distancia.

Shandy dijo...

Ay, Tempero, pero si tú eres de tierra adentro. Te veo yo como "Marinero en tierra". Así que te dejo unos versos del poeta.

Castilla tiene castillos,
pero no tiene una mar.
pero sí una estepa grande,
mi amor, donde guerrear.

Mi pueblo tiene castillos,
pero además una mar,
un mar de añil y grande,
mi amor, donde guerrear.

Simbad a la vuelta de sus viajes se sentaba en el patio de su casa y contaba sus apasionantes y fabulosas aventuras (nunca sabremos si vividas o imaginadas). Su barco fue muchas veces a la deriva, pero siempre consiguio retomar el rumbo y volver para contarlo.
Espero tu regreso fumando una pipa de kif ( ¿se escribe así?). Hasta pronto.

amparito dijo...

Unos van
Otros vuelven
Es el ciclo de la vida
al que, como tú me dijiste,
solo los humanos tratamos de poner freno.

Gracias y besos, todos los posibles,

Pi Amparo

ybris dijo...

Claro, no es lo mismo botella en el bar que en el mar.
Disfruta y hasta pronto.

Un abrazo.

eva-la-zarzamora dijo...

Los mensajes en las botellas sobrios o ebrios siempre acaban en marejada... o resaca.
Excelente post.
Antes que nada agradecerte tu comentario y tu paso por mi blogg.
Me gustô el tuyo y tu fineza, nos seguimos leyendo si te parece y si te apetece.
Un abrazo

Loc@ dijo...

Disfruta del mar y sus derivas. PAQUITA

Enrique Sabaté dijo...

Vivir nos matra a todos tarde o temprano.

Salud.

Pedro dijo...

¿Quiere decir que te vas de vacaciones?
Si es sí, pásalo bien.
Si es no ¡qué raro eres!, tío

Unmasked (sin caretas) dijo...

Bello mar, bellas letras.

Un gusto visitarte,

Saludos,

Maria Pia

Unmasked (sin caretas) dijo...

Bello mar, bellas letras.

Un gusto visitarte,

Saludos,

Maria Pia