viernes, 2 de octubre de 2009

La pintura se iba a desconchar




Voy por la senda del morir más clara
y de toda esperanza me retiro;
que sólo atiendo y miro
adonde todo para,
pues nunca he visto que después viviese
quien no murió primero que muriese.

Lope de Vega (Égogla a Claudio-EL DESENGAÑO)



No, no llamen si creen que es la puerta del cielo.
San Pedro no os atendería. Pedro existió, fue mi amo.
Murió hace muchos años. Yo también, pero aún hice por mi cuenta cinco años.
Yo soy Bernardo. Me llevaron a un herrero en mi edad madura, a los diez años. Pedro le dijo a Paco, el herrador, mírale la cara, mírasela bien y hazme un llamador con su rostro.
Yo venía de las piernas de Ella, cuando aún era plumón.
La casa donde vivíamos ya está cerrada. El desconche de la pintura es el gesto más inoportuno de lo que se barrunta. Allí hubo vida, generosidad y estímulo. En la casa, en su patio, alrededor de sus kentias luminosas.
Yo ladraba maduro. Viene el juez, decía Pedro. Ladraba redondo, viene Ella. Ladraba descolocado, y pasaban chicos por la calle. Ladraba y quedaba quieto, llegaba Mauricio y metía las cartas por la ranura de la puerta.
Mauricio me toco cuando era plumón porque era vecino de Ella. Mauricio me sentía quieto y decía desde la calle, hay una de Ella.
Le daba las gracias como quien ladra.
Pedro la creía muerta hasta que llegaba una carta.
Vino Ella conmigo a la casa. Unos meses y se fue. Entonces Pedro me llevó al herrero. Y Ella, ... no sé. No sé adonde se fue.
Ella me rascaba, siempre.
Pedro metía sus cartas entre maderas olorosas. Mis ojos eran tristes.
Bernardo, vendrá, me dijo un día con la convicción de un ladrido. Pero Él no era perro y yo olía de largo las cartas.
No vino. Murió mi amo, Pedro. Y yo supe que la pintura se iba a desconchar.





Iré con el viento (Tangos)


Sé que existe la tormenta
y sé que llega la calma.(Bis)
Y estoy loco por saber
si esa gitana me ama,
estoy loco por sentir
su pecho junto a mi pecho...
mi pecho junto a su espalda...(bis)

Lereireireire....

Qué larga es la distancia que presiento
larga es la distancia, puro el sentimiento.
Profundidad que veo yo en tus ojos,
o es que te miro desde tan dentro...
iré, iré, iré a por agua en el desierto
iré con el viento (bis).

Lereireireire....

Estoy cansado de cantar
a las estrellas y la luna,
a los mares y a los ojos de ella.
Quiero cantar a lo que nunca he cantado,
a ese niño aventurero que es mi pasado.
Voy a llorar, voy a reír, voy a volar...
soñando la buena voluntad,
y no habrá tempestad...

Lereireireire....

4 comentarios:

Inés González dijo...

Me quedé con ganas de escuchar este tanguito que tan buena pinta tiene...

Anónimo dijo...

A tus perros siempre les gustan las cartas de Ella
Me recordó a Letter, es esos tiempos en los que aun respondias a tus comentaristas...

Bernardo y su sabiduría animal

Besos con lametazos incluidos

Pi

virgi dijo...

La intuición atávica y el sentir a flor de piel.
La ausencia.
Y un resplandor a lo lejos...¿será Ella?

Loc@ dijo...

¡QUÉ BONITA ALDABA!
¿TE DIJE EN ALGÚN MOMENTO QUE TENGO UNA PEQUEÑA COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS DE ALDABAS?

Otra cosa ¿qué sabes del cierre de la página de Ybris?.. me dirías algo. Un abrazo. PAQUITA