martes, 17 de noviembre de 2009

Encarna

Ya sé que este número, idéntico existe más abajo. Simplemente se trata de otra variante más sentida donde el poema de Cernuda, musicado/susurrado por Morente, me arrastra más hacia el lugar.




Treinta y cuatro. Ese es el número que abanicaba a una plaza y a una fuente. Ese número es el que me dijiste donde detenerme. No estaré, me anunciaste, Ella sí. Ella te contará, son ochenta y cinco años de decires, cuentas, historias y secretos. Puede que halles la plaza demacrada, desposeída de todo lo que fue. Esa es una historia lenta y triste. Pero Ella, verás, es instantánea en decidirte por un paseo emocionante. Dile que vienes conmigo, mejor, que vienes de mi parte, o que surges de los prados, o que has remontado el río. Si todo éso le dices, Ella te dirá. En principio verá a qué hueles; si hueles a palabras mías no fingirá y te dirá del redondel de vida de su casa. Ya te comenté que zanjó su actividad. Ya te conté lo que Ella me contó sobre un novio que tuvo que la rondaba. Pero de Ella sale más templado. Son las historias necesarias de que te hablé. Es el treinta y cuatro, no lo olvides. Ese número ya no abreva de la fuente que ya no está en la plaza. Pasó ya tiempo mas no la exclusiva del hombre por derribar. Aprovecha y dile que yo...



Luis Cernuda

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

15 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Y si vuelves mañana o en un rato, crearás una tercera versión, incluso más honda.
Estoy alucinando aún por la densidad, el misterio y la verdad que respiran estas palabras.
abrazos.

virgi dijo...

Se cayó el número.
Tal vez ya nadie lo habitaba.
Hasta que volvieron los latidos.
La cicatriz marca un tiempo.
¿Será el de Ella?

Tempero dijo...

Claro que el mañana es ya parte de este ahora y probablemente haga lo que tú me has sugerido, pero sin que te alucines, con que disfrutes me basta.

Abrazos.

Tempero dijo...

Virgi: Hábil. El número no se cayó, se rajó. La historia tiene mucho de real, mucho. Y Ella, efectivamente, es Ella,

Inés González dijo...

Para temblar desde adentro esta entrada, la historia, el poema que me llegó a los tuétanos y la música.
Una delicia.

Tempero dijo...

Inés de mis encuentros, el poema de Cernuda, ampliamente musicado, es un refugio, está hecho de materia poética o de tuétano poético. De las historias reales también se puede hacer poesía. Yo siempre dejo entrever, o casi siempre. Con éso me vale. Cando tenga ganas de contar la historia lo haré. O haré un poema de ello.

Besos, remaja.

JosepMª dijo...

Cuerpos vividos.
Ya distantes
en tiempo
o en espacio.

Recuerdos.
Cara y cruz.

Luetiga es gozo.
Cernuda es tormento.
Morente es voz
y sentimiento.

Olvido
es el mejor remedio
contra
la memoria...

Shandy dijo...

Un número en cerámica, rajado, y rodeado de verdín y musgo, incrustado en el tiempo. No sé si tanto como los ochenta y cinco decires de Ella, que bien vividos dan para muchos cuentos y cuentas.
Muy lírico el texto, Tempero. En pocas palabras sugieres mucho, una historia "lenta y triste", una fuente que ya no está y si falta el agua...

(34+34=86, uno más de los que Ella tiene. Qué los cumpla!)

Donde habite el olvido, donde el deseo no exista, donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo. Es la muerte del yo para resistir el dolor, el cese del deseo, el olvido. Me gusta mucho el universo poético de Cernuda y este poema que expresa tanto dolor que llega a ser catártico, más aún en la voz de Morente. Pero me rebela, quiero que me rebele.

Y Luetiga, una sonrisa.
"Ya se que tienes la mano/
donde el pensamiento yo",
jajaja...Redios,fiu, que ye lo que mi están contando! (Del diccionario de amigos del bable)
Anda, que garbu y que arte que tienen!
Bicos

Isolda dijo...

Hay días como hoy, que me siento incapaz de seguirte, pero es un verdadero placer, intentarlo siempre.
Las músicas de ayer de Bach Flamenco, me emocionaron.

Besos de una aprendiz, que disfruta con vosotros.

Shandy dijo...

Hosti,tú, que son 68! que no bebi, que fue la calculadora, que dio un resultado invertido y el deseo bisojo de mi mirada, supongo, de que esa mujer llegue a ellos. Jajaja. Si hiciera las cuentas de la abuela...

Caminante dijo...

PRIMERO... ENTRO PARA DECIRTE QUE HACE UN RATO TE REPUBLIQUÉ este texto...

*noviembre 19, 2009. Estimar... (+ Tempero)

(Publicado por Tempero el lunes 19 de octubre de 2009 en su blog tempero-koroneiki.blogspot.com/ Una preciosidad de blog el suyo que, en ausencia de Ybris, es de los más bellos, de los de "calado" más hondo (...)

... verás que no digo más que lo que ya te dije.

En cuanto al texto del lunes y martes: 34... nada es definitivo y menos aún si por medio hay pelas y "empresarios emprendedores con ganas de crear riqueza" así les gusta describirse, en vez de lo cierto, expoliadores de lo ajeno y de lo común, capaces de destrozar el entorno si no hay Alguien por Encima -léase admon. pública en sus formas varias-.
Nada poética me he puesto... ya lo veo... desentono.
Besos y hasta pronto. PAQUITA

Tempero dijo...

Josep María:

Tu estilo, tu modo de comentar esbozándolo en poema.
Los recuerdos, cara y cruz; se te olvidó el canto, ese modo difícil de quedar una moneda cuando se cae. Como la taba. Recuerdos afilados que no por romos se van.
¿Si te dieran a elegir olvido por memoria?

Tempero dijo...

Shandy:

Desde luego como tendera cuidado habría que tener contigo en tu excesiva apreciación de las cifras.
Confiar en tu capacidad para el relato y el cuento para así aprovechar el despiste antes de que rectifiques.
¿Vendemos las historias al peso? Salgo ganando, me gustan las livianas.

Bicos.

Tempero dijo...

Supongo que te referirías a las de Mozart Flamenco. Pero si te sientes incapaz de seguirme lo mejor es un descanso, una nana y luego, ¡a bailar por sevillanas!

esta nana para ti Islasola

Tempero dijo...

Paquita:

Gracias por tu republicanísimo blog.
No hace falta que te pongas poética. Realidad la de esa historia. Dura realidad la que hay detrás de la casa que acompaña a ese número: las administraciones se llevaron por delante muchos pequeños terrenos y algunas casas con el afán de construir: ahora esta todo parado.

Besos, paquita.