domingo, 28 de febrero de 2010

Simbiosis vegetal


En la zona de Braga, Portugal, hay una simbiosis perfecta entre olivos y naranjos. Cuando vi esos altos y viejos olivos, ya desatendidos, pregunté la razón de los naranjos bajo su copa. Me dijeron que, para evitar en los naranjos las heladas severas, caso de producirse, los olivos los protegerían pues soportan mejor el frío. Qué propuesta tan hermosa, tan bien observada. Pienso en ese aroma fragante de azahar que allí ya estará a punto de rondar. Pienso en esos olivos protectores tan desprotegidos ellos ya. Pienso en la palabra 'lagar' cuando me contaron el sabor del aceite que antaño producían y que allí llevaban para moler las aceitunas. Pienso, a veces, sobre nuestro escaso presente, sobre ese pasado tan sólido, tan inteligente.




Carmen Linares canta estos versos del poeta Juan Ramón Jiménez. Más información en el enlace sobre su DISCO.

Dejarme en el jardín fragante, tema musical buleirado

Dejadme en el jardín fragante, porque
quiero ver el sol en el agua blanca de mariposas;
pues si esta tarde de oro pasa el frío y me muero,
me llevaré mi alma toda llena de rosas.

9 comentarios:

Inés González dijo...

Preciosa historia!

mateosantamarta dijo...

Sigues ligado a la tierra y por ello a La Vida -con mayúsculas-.
Enhorabuena por ello. Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

La tierra tan sabia y los hombres que se pegan a la tierra acaban siendo también sabios.

ybris dijo...

Eso es la simbiosis.
El fuerte protege al débil en lo que es fuerte.
Lo contrario es parasitismo.

Abrazos.

JosepMª dijo...

Naranjo/Olivo.
Qué belleza!
Desconocía esta combinación.
Sabio procedimiento.

En mi pueblo no hay naranjos,
pero los tengo cerca.
Ebro abajo:
Xerta.
Allí hago provisión.
Tengo la suerte
de poder saborear
naranjas Navel
recién cogidas del árbol.
Maduras.
Dulces.

Cortarlas verdes,
refrigerarlas
y hacerlas madurar
en cámaras de gas,
las convierte
en unas brillantes
bolas ácidas
que atiborran
los mercados.
Dan grima.

Hoy me has hecho descubrir a Carmen Linares.
He escuchado todo lo que tiene en Goear.
Su versión de
_Nadie se lleva nada_
vital y turbadora.

Gracias por todo eso.

Beatriz Ruiz dijo...

Tempero... primero saludarte, por supuesto... a ti y a todos los que por aquí caminan...

Amigo, vaya manera de describir la naturaleza... y sí, es bonito pensar en esas naranjas protegidas por olivos... Y recordar Braga y ese hermoso país... Portugal...

Hablamos de ti en Sevilla... bien, por supuesto... y te recomiendan y mucho los amigos comunes...

Volveré...

Saluditos...

PAQUITA dijo...

pues si esta tarde de oro pasa el frío y me muero,
me llevaré (...)

Qué precioso... me llevaré... me quedaré... me iré... iré tranquila, con el alma sosegada, finalmente acabada.

Besicos- veo que Ybris también se pasó por aquí... llevaba un tiempo echándole a faltar-

También estuve en Braga hace pocoas años... pocos para mí, como 10.

PAQUITA

alicia dijo...

Cómo se contagian sus rumores olivas y naranjas? Aceitunas de corazón cítrico y vestido de azahar. Naranjas que al exprimirlas se deshacen en un aceite frutal... Qué delicia pasear por ese campo y mezclarse con cada raíz, con cada hoja

medea dijo...

qué buena idea la de usar de amparo los olivos. Por aquí no daría resultado a pesar de que somos la provincia de la vid y el olivo, porque el granizo no perdona, ni siquiera las grandes ideas sin el uso de la tecnologia. Las naranjas siempre han estado en nuetras conversaciones, sobre ellas fue el primer cuento que me escribiste ¿qué tendrán las naranjas de especial?