lunes, 29 de marzo de 2010

Juegos que sujetaban la infancia

Quiero traeros este hermoso poema titulado 'De flores' de un poeta del Sur llamado Miguel García-Posada, de su libro 'Inclemencias':

Una flor puede ser
el emblema de la felicidad.
Los poetas de oriente llevan siglos
repitiéndolo, sabios y sutiles;
yo he encontrado ese emblema
en una flor de cielos abiertos:
la amapola en sangre generosa,
vecina buena, ubicua compañera,
fiel intrusa de todos los caminos,
musa alegre de todas las cunetas,
revisora segunda de los trenes.
Doncella de los labios carmesíes,
me ha traído mi infancia de la mano,
la niñez transparente, alondra tibia,
y ha voceado sus nombres más queridos
y ha repetido fraternal sus cantos
de cristal, sus sonidos
de sueño limpio y alto en los afanes.
Entonces -era entonces-, mayo
venía con su caballo blanco y puro
a llevarse en su lomo de jazmines
las pálidas cenizas de invierno.
Mundo de la promesa, los mitos y los ángeles.
Desdichado de aquel que nunca tuvo
o no retuvo, el triste,
una flor palpitante en la memoria,
pues empezamos a morirnos
el día que la dejamos
en los sucios desmontes del olvido.


Uno se asoma a una ventana de poca altura y ve al niño que fue en un instante.
El Sur tuvo la culpa. Allí las amapolas ya están brotando. Eso que llamamos alma surge en la mirada detenida: recuerdos.
Cuando éramos niños jugábamos a adivinar la amapola que vendría en los capullos. Uno cogía el capullo y decía a modo de pregunta: "¿Gallo, gallina o pollito?"
Había una respuesta y después la solución abriendo el capullo. Si la amapola estaba aún en 'leche' aparecía en blanco: pollito. Si medio madura; si medio colorá: gallina; si explotaba el rojo: gallo. En el capullo de la foto ya digo yo lo que es: cresta, cresta.
Juegos que sujetaban la infancia esos que hacíamos.



Tomasa la Macanita

AGUA, TIERRA, FUEGO Y AIRE (Canción por Balería donde la guitarra de Moraíto Chico cimbrea de ensueño)

En la ventana me pongo a pensar,
los recuerdos se dejan pasar
y por la mejilla a mi me corre el llanto.
Pienso en los caminos que quedaron atrás
y el destino que me hizo encontrar
a esta alma mia la que quiero tanto
Este alma mia a la que quiero tanto
me da alegria y me da quebranto.

Es como un río y es como el aire
un grano de arena, una montaña grande,
es un candil en tu pensamiento.

Engarzada siempre a mi talle
a mi suspiro para que la ampare
ay, de los miedos que llevo dentro.
Este alma mia que llevo dentro
me da alegria y me da tormento.

Es como un río y es como el aire
Este alma mia a la que quiero tanto...
Este alma mia que llevo dentro...

5 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Por razones incomprensibles debidas a alguno de los trabajadores de mi equipo, no puede ver la fotografía que has insertado que seguro que es una maravilla, y apostaría por amapolas de labios carmesíes que besan algún campo, aunque quizá me esté pasando de listo.

Amando Carabias María dijo...

Pareciera que la amenaza ha dado resultado.
Aquí está galana, humilde y gallarda la amapola, el mejor emblema de la felicidad, doncella de labios carmesíes, lenguas como brasas

Mirada dijo...

"A la rueda, rueda de pan y canela
Dame un besito, vete pa'la escuela
Que juegue a la ronda el sol y la tierra.
A la rueda ruedita tierra de piedra
Dame un besito sol de madera...."

"Agáchate y vuélvete agachar que las agachaditas no saben bailar....
Hache, i, jota, ka, ele, elle, eme, a,que si tú no me quieres otra niña me querrá..."

"Chocolate, molinillo, corre, corre que te pillo..."

Sigamos jugando, Tempero querido, es la única manera de vivir cantando...

Inés González dijo...

Delicada, sencilla y sublime esta amapola, no me extraña que sea la musa de tantos poetas y pintores.
Me gusta la forma en que está suspendida, como si pendiese de un hilo...
Y vos mi niño, bello como siempre!

JosepMª dijo...

Hay sentimiento en esta página.
Recuerdos.
Alma.
_Un candil en mi pensamiento_

La amapola
es una de mis flores favoritas.
Sólo verlas...