domingo, 4 de abril de 2010

Entre la mar y el cielo



¿Dónde está ese pez que nunca ya hierve? Aquí lo espero, sin caña. Sólamente estiro la mano tanto como longitud tiene el deseo. Y toco el fondo del lago, lo rastreo. No me equivocan las piedras, el lodo del fondo. Todo está como cuando buceaba. Ahora es la mano la que toca, la que quiere el pez, la que respira bajo el agua. Yo arriba espero. Trenzo sobre el semblante de las nubes un pasaje aéreo: más me estiro. Y yo en medio del agua y del cielo. Ahí esta la golondrina que quiebra, que da al cielo un candelabro de vida. No la puedo coger. Ahí está el pez que yo sé. Admito su camuflaje. Quizá lo toque. Necesito su movimiento, su despejada ruta. Espero entre la mar y el cielo.

15 comentarios:

Inés González dijo...

El pez como objeto amoroso que se escapa, que se ha marchado, y esa mano-sentimiento-desasosiego por la partida es una imagen sublime, el agua de un gris metalizado burbujeante nos hace presentir, imaginar,y sentir todo lo que en este texto derramas.
Preciosa conjunción estética!

Caminante dijo...

Ahí estamos todos, entre el mar y el cielo; salvo que transites por zonas más oscuras, fuera de la mirada, más allá del horizonte, más acá del sentimiento, desnortada, transmutada.
Ya no me dices... PAQUITA

Mirada dijo...

Volveré más tarde, de nuevo, llevo así varias veces, leyendo y releyendo, y no logro sentir, se me ha escapado la empatía... espero que sólo sea hoy.

virgi dijo...

Quizá haya que cambiar el paisaje?

Amando Carabias María dijo...

Texto lleno de poesía y de belleza, y de placidez. Cómo me gusta este verso (porque son versos, Manuel): Ahí está la golondrina que quiebra, que da al cielo un candelabro de vida.

ybris dijo...

No es mal lugar para esperar.
El suelo a veces es inclemente.

Abrazos.

Tempero dijo...

No Paquita. Muchos están entre el asfalto y el cielo. ¿Quién ha dicho que no te digo 'PAQUITA'? Lo que no te digo es 'Eboli'. Ya te he visto por la zona del Ocejón. ¿Qué tal la cascada de Valverde de los Arroyos? Y también te he visto por el alto de los Leones. Así me gusta, que respires aire puro que es la mejor manera de tener 'más acá el sentimiento'. Oye, Paquita, ¿esa expresión me la prestas, no?

A ver cuando nos vemos.
Besos, Paquita.

Tempero dijo...

Así andamos, Guadalupe.
De vez en cuando conviene pasarse una ITV personal pero no por la empatía sino por la simpatía. ¿Entre tú y yo sí hay simpatía, no?
Gracias por la 'Bendición' de Guadi Galego.
Por esa bendición si opto.

Besos parasimpáticos.

Tempero dijo...

Virgi, asesórame con tue experiencia y tus años (y tu espíritu joven).

¿Crees que podríamos cambiar el paisaje aéreo, terrestra y acuático por el LIMBO?

Besos, Virgi.

Tempero dijo...

Que no, Amando, que sólo es una ocurrencia llena de luz. Pero, pensándolo bien entre el 'quiebra' y el 'candelabro' sí hay cierta amistad acústica.

Por hoy, concedámosle a las golondrinas y al candelabro la propuesta de verso. Y concedido, Amando (siempre con el permiso de Becquer y su oscuras).

Tempero dijo...

Cuanto vinculo tu presencia a un río subterráneo con cercano origen a la Cueva de Montesinos. ¿Estuviste alguna vez en ella? Porque mención haces al Quijote.

Te diré: también esa cueva sería un buen lugar para esperar a 'Dulcinea'.

Espero que te encuentres bien. Tu lucidez siempre me acarrea entusiasmo y dejo ya de dorarte la píldora.

Abrazos, amigo.

Mirada dijo...

Pois si, ou, si, haberá simpatía, logo, sin dúbida :-)

He pedido vez a las siglas.

Gracias a ti, siempre.

Caminante dijo...

Me entrometo y sugiero... que tal una cita, compartida con Ybris, anda... díselo. PAQUITA

Tempero dijo...

No estaría mal. Yo se lo digo, que él lo lea y que acceda si lo desea.

Besos, Paquita.

alicia dijo...

Ese pez, como tantas otras cosas invisibles bajo el lago, tiene la forma que el deseo y la mano le otorgan. Flecha incandescente, pensamiento fugaz. Del cielo o de la tierra... volverá.