lunes, 3 de mayo de 2010

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Antonino Llorente, el feo, fue una persona muy querida en mi pueblo. Fue. Fumador, bebedor y observador. Hacía últimamente llaveros con forma de bellota como modo de entretenimiento. También le dío por cultivar un pequeño trozo de huerta. Sesenta y ocho años. Al año que viene te cuido los tomates en tu tierra, me dijo. Le asombró que sembrase tomates en una tierra muy fresca y a secano y que se dieran de maravilla. Él los sembraba en un pequeño corralillo y estaba todos los días encima de ellos. Vale, Antonino, le dije, con que me los eches un vistazo y quites alguna hierba... Cayó enfermo y murió hace cuatro días. No quiso ingresar y murió, como allí se suele decir, como una pavesa. Vivía en esa pequeña casita sólo. Soltero y aficionado a las putas vivió sin complejos y feliz.

Me acerqué ayer hasta su puerta. Te paras y por un instante breve parece que todo reverbera: conversaciones y encuentros. Miré a ese contador que con toda seguridad tardará en avanzar si es que no se estanca en ese número. La doble lectura de un contador: la oficial, la de la cartilla de ahorros y la personal, la de un número al que llegó calentándose, escuchando la tele, cocinando. Los hogares se difuminan.




24 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Es que los fumadores y bebedores observan mucho, porque saben la técnica de parar el tiempo entre anillos de humo y sorbos de vino.
Hay tiempo para todo, hasta para estar solo...
Quizá luego vuelva. Ya sabes, mi problema con las canciones en este equipo de la mañana.
Todas las aficiones de un hombre solo tendrían que ser esas, no lo dudo.

Tini dijo...

Quiero estar al lado de mi compañero de humos..vino uff muy de cuando en cuando..algun chupito casero de noche en noche tardia,y...segura de que fué un hombre feliz, porque aquel que dedica su tiempo a los tomates entre humo y trago y se desfoga con la mujer a su alcance nunca hace daño a nadie
Saludos!!

mateosantamarta dijo...

Que descanse en paz ANTONIO. Creo acertado esperarla a pelo,en casa, y espero que no fuese cruel con él.
Un abrazo.

Tempero dijo...

Amando, como buen cinéfilo que eres supongo que no te perderías 'Smoke'. Harvey Keitel es uno de mis actores favoritos. En 'La mirada de Ulises' estuvo soberbio.

¿Me podrías enumerar las aficiones que un hombre sólo debería tener?

Yo no fumo. Algo sí bebo.

Tempero dijo...

Pero aún no querrás estar a su lado, ¿no?. Aún te quedan muchas cosas por hacer.
Desfogar: qué verbo más bien empleado.

Saludos.

Tempero dijo...

Mateo, no te pongas tan serio. Descansa en paz seguro. Pudo andar hora y media antes de morir segun testigos a los que llamó a su casa. Y sólo era para avisar que no se olvidasen de que al día sigiente lo tenían que llevar a Valladolid al hospital. Ya ves.

Amando Carabias María dijo...

Pues me refería a las del homenajeado. Como ha dicho Tini, no hace daño a nadie, y tal y como las contabas, no parecía un hombre a un cigarrillo adosado, o colgado de una copa de vino, o entrando en los clubes nocturnos cada noche, sino más bien comedido y dando a cada cosa su tiempo, el que se necesita para observar.
A pesar de que me guste el cine no soy tan cinéfilo, como en tantas cosas mis carencias son notables, por ejemplo a quien citas.

Miquel dijo...

Tampoco fumo...un médico de las nuevas generaciones me sustrajo la pipa... y me jodieron vivo...pero si que bebo...Ribera y guisky...este ha de ser Scapa...agua de Dios embotellada...Me gusta la foto del contador de la luz...Si decir nada lo dice todo...ahora estará parado durante un tiempo....deberías apuntarte los números que han quedado, con el tiempo le compondrás una letra para un tema. Salut....Me retiro de la pantalla triste...

Pedro Delgado dijo...

Bebió, fumó, amó y cultivó. No importa el orden, la cuantía o la frecuencia de cada uno de sus mundanos placeres. Seguro que su vida mereció la pena.

Descanse en paz.

JosepMª dijo...

Emotivo tu texto.

Amigo mio:
Cumplir años,
lleva consigo
recordar
amig@s que dejaron de cumplirlos.
Cuantos más años,
más _in memoriam_

Es duro envejecer,
pero vas aprendiendo
cada día...

Porverita dijo...

Preciosa imagen: la de un contador de la luz parado; tan parado como el corazón que ha dejado de latir.

Tu amigo conocía todos los placeres, hasta el de la soledad.

¿Quién velará ahora por tus tomates, tempero?

Porverita dijo...

Estaba escuchando la taranta de Carlos Piñana mientras leía la entrada, y no me he percatado hasta ahora que es una de mis piezas de guitarra solista favorita: la que más me pone... los vellos de punta.

Salud, poeta de la cámara y de la palabra.

alicia dijo...

Esos números del contador... impresionante ángulo desde el que ver el paso de una vida y el momento en el que ésta se detiene. Ya no necesita luz Antonino, ya no entiende de televisores, ni facturas. Quedan huérfanos los números, sin cuerpo que calentar o alumbrar. Sin carrera.
Esta entrada me ha encantado, Manuel

Shandy dijo...

Uf, Tempero, que emociona esta entrada,contada con sencillez, como la vida misma de Antonino y los llaveros de bellota y los tomates y la huerta, que no sé si el vivió como quiso, pero sí murió donde quiso, aunque solo.Y ese contador me hace pensar en los latidos de otro.
Un abrazo

Isolda dijo...

Al ver el título, no caí en que podía ser el número del contador. Imaginé el teléfono antiguo de ese hombre.
De pronto, decubrí como dice alguien que la vida se quedó huérfana de Antonino. El contador se cansó, tras una pírrica carrera y no va rodar más en su presencia.
Eso sí es soledad. La música que le acompaña una vez perdido el compás del tiempo, emocionante.
Besos asustados

María dijo...

Hola, Tempero:

Vengo del blog de Caminante, y quise conocer tu blog, y con tu permiso, me quedo leyendo tu post,
así como hojeando tu bonito blog.

Saludos cordiales.

Tempero dijo...

Jim Bean es mi whisky, Miquel. Tambien mi favorita es el tequila reposado: éste es un lujo que aprendía a admirar por mi familia emigrada a México. El contador de luz fue como el cordón umbilical de la historia. Podría contaros la historia de las últimas facturas inexplicables de Antonino. Llegó a pagar 250 euros al mes por consumo de luz. ¡Y sólo tenía el frigorífico y la tele! Pero había un fallo en su casa que ya no viene a cuento.
La pantalla es aséptica pero la podemos hacer muy cercana y entrañable. Eso es que surten efecto las historias.

Salud, amigo.

Tempero dijo...

Y ante todo respetó y mucho, Pedro.

Anda que no hay cantaores buenos que han raspado el alcohol, el tabaco y el amor y lo buenos que han sido.

Saludos antólogos.

Tempero dijo...

Josep María:

Juan Luis Panero, un poeta que te recomiendo con el máximo fervor, en su poemario 'Desapariciones y fracasos' de 1978 tiene un (muchos) poema muy lúcido encabezado con una cita de Joan Vinyoli:

Jocs
per ajornar la mort.

El título del poema es:

JUEGOS PARA APLAZAR LA MUERTE

Descubrir en otro
la palabra precisa,
la desolada materia del sueño,
inmóvil, fija sobre el papel.
Palabra que nombra fantasmas
pero también llamaradas de vida
y -al fondo-el eco del mar,
su perdurable presencia momentánea,
olas y horas, sílabas y símbolos.
Todo lo que nos queda, todo y nada:
juegos para aplazar la muerte.




Salud y muchos años, amigo.

Tempero dijo...

La soledad es un placer cuando es querida, Porverita, si no es un atraganto (ésta palabra y expresión -atraganto- se la oí mucho a mi padre, cuando lo pasaba mal por una cosa decía: 'Vaya atraganto que he pasado.').
De los tomates velaré yo. Tendrás el oro líquido y el rojo del tomate.

Me gusta que me llames eso de poeta de la cámara. No siempre lo soy yo, me ayudan.

Por cierto la soleá de las 'Cosas de amores' esta ejecutada con un primor y una elegancia como pocas. Enrique Morente esta que se sale.
Maja, gracias por ese rinconcito tuyo que dejo aquí de nuevo:

http://porverita.tumblr.com/

Besos.

Tempero dijo...

Sobre todo de facturas. Durante unos meses se le iba media pensión, ¡como lo oyes! en luz. Estaba preocupado. ¿Y sabes qué era? Pues que tenía una fuga pequeña de agua dentro de su casa. La fuga provenía de la tubería del agua caliente del termo eléctrico. Se salía por dentro de la pared y no lo echo al ver hasta que la humedad ya no pudo sostenerse ni tragarse más en las gordas y cochambrosas paredes de la trasera de su casa. Y claro, no veas la resistencia de un termo continuamente tirando de la luz.
(Vaya rollo que te he metido, ¿no?)

¡Pues ahora le toca el paro al contador!

Me decí un día al sol: han venido los de la electra y dicen que el contador está bien y mira como da vueltas como un loco. Y realmente estaba loco, el contador, me refiero.

Gracias, encanto.

Tempero dijo...

Shandy: ¿te hace pensar en los latidos de otro contador o de otra persona?
Yo tengo una bellotas de esas como llavero y no veas cómo late a encina.

Un abrazo.

Tempero dijo...

Isolda, no concibo los besos asustados. Concibo los besos plenos como la vida plena. Así es como hay que actuar, si se puede, plenamente. Isolda, ¿te sigue gustando el flamenco? ¿Y el aceite?

Tempero dijo...

María, con o sin mi permiso, esta casa está muy ventilada. Sólo tiene sentido para su dueño, yo, si hay creación. Soy un obseso de la creación, aunque sea mínima.

Que siga la cordialidad.