lunes, 17 de mayo de 2010

Shere Khan

La simetría: el lugar oculto de lo mismo. Hasta un limón es simétrico. Hasta yo soy simétrico y nadie me ideó. Hasta mi simetría es falsa. Hasta me puedo triplicar. Pero no me metan entre rejas y menos que haga circo. Quiero ser Shere Khan.


William Blake

El tigre

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

Versión de Antonio Restrepo



Para ti esa guitarra, Porverita.

6 comentarios:

Porverita dijo...

Gracias, niño, por la guitarra malagueña.

Me gustan los limones, pero no las simetrías.

Conozco a William Blake, pero... no sé quién o qué pueda ser Shere Khan ¿es un tigre famoso que debiera conocer?

Amando Carabias María dijo...

En cuanto he visto la foto, he caído en la cuenta de por qué el título. Creo.
Yo nunca puder la versión absurda de El libro de la selva de Disney, porque de niño conocí la novel de Kipling en una edición con unas ilustraciones absolutamente MARAVILLOSAS. No sé si era de Santillana, SM, Senda, otra... No lo sé.
Era un libro alto, grande, más bien fino, donde el texto y las ilustraciones formaban un todo para convertir en grande aquella novela. No sé tampoco si era la novela completa, o era una versión reducida. Me da igual.
El tigre, el tigre caminando por la noche, al que ni siquiera ahuyenta el fuego del hombre...
Shere Khan ahora está en el carro, alargado en su movimiento silencioso (y felino, obviamente).
Magnífico ejemplar...
Hoy me has devuelto alguno de los instantes más preciosos de mi infancia, y te lo agradezco profundísimamente.
Emocionado.

Miquel dijo...

también me gusta la guitarra...

Pedro Delgado dijo...

El Limaoná, la Caleta, el Palo, la Triniá, barrios desconocidos para mí pero evocados continuamente en las coplas flamencas:¡¡¡Algo deben o han debido tené!!!

Digo yo, vamos.

Saludos

JosepMª dijo...

Buenas vibraciones:
La guitarra
del Limonar.

Y el carro,
una joya.

Criaturas libres:
Ni jaulas
ni peceras.
Ni cadenas
ni correas.
Ni bozales.
Ni zoos
ni circos...

mirada dijo...

Y el moho proyecta su sombra...