lunes, 16 de agosto de 2010

Vida y mar: pregunta vs haiku

Esta cita de uno de mis libros preferidos prácticamente abre la primera parte.

'Las gaviotas daban sus gritos estremecidos revoleando el puerto, garreando las olas. Un barco bonitero navegaba hacia la línea de atraque: baja la mar, bajo y áspero el run del motor.
Olía a podredumbre de algas y a tormenta. Colorineaban las manchas de gasoil en las aguas. En los muelles la marea descendente descubría los manchones moluscarios, las verdisucias rocas del espantado correr de los cangrejos, las órbitas náufragas de las cloacas, el hierro corroído de las escalerillas.'


Gran sol, Ignacio Aldecoa.




¿Junto a qué noray
calculamos al puerto
como partida?





De vez en cuando me gusta recordar este bello tema de Mayte Martín.

14 comentarios:

Porverita dijo...

Magnífico texto de Aldecoa, niño.

amparito dijo...

ayer asistí a un concierto de flamenco de la Argentina en el polvorín de la Ciudadela de Jaca ¿que mejor uso para esta instalación militar?
Hoy termino "Sabor a canela" de José Carlos Carmona llorando como una tonta... como Mayte en su canción...

La vida me sonrie y yo sonrio a la vida Manuel, con ojos brillates.

¿Qué es un noray?

Besicos

Miquel dijo...

Un tema genial ¡¡¡

Isolda dijo...

No se me ocurre otra respuesta a tu haikku, que este poema, que me recitó un amigo, sentados ambos a la mesa de su cocina y que me emocionó hasta la médula.

Cuento de Mar

Voy a beberme el mar.
Ya tengo listo mi velero fantasma.
No le he trazado rumbos a mi ausencia,
no he fatigado el mapa
localizando zonas que no bailen
al macabro jazz-band de las borrascas.
Viajaré simplemente,
sin triangular alturas ni distancias,
llevando en el timón a Don Quijote
y la rosa del viento en la solapa.

Acompáñame tú, dulce chiquilla,
partiremos al alba,
cuando los alcatraces no dibujen
su ecuación de naufragios sobre el agua.
Arranca tus raíces de la tierra,
abre tu citolegia de nostalgias
y vamos a bebernos el océano
en la copa de luz de las montañas;

visitaremos todos los países,
los puertos y las radas.
Te compraré crepúsculos en Chipre.
Un elefante niño al sur del África.
Un gajo de luceros en Corea.
Dos elásticos tigres de Bengala.
El dolor milenario de un camello.
Y la fatiga estéril del Sahara.

En el Japón te mostraré los biombos
con figuras bilingües y enigmáticas.
En Pekín buscarmos la muñeca
de blanco corazón de porcelana.
Haremos de bambú balsas de ensueño
para subir un río de esperanzas.
Y te daré un sombrero en forma de hongo
y unas chinelas para tu pijama.

Pasaremos a Escocia y a Noruega.
Después navegaremos a Finlandia
para buscar la estirpe de un vikingo
de ojos azules y de luenga barba,
que se murió coleccionando fiordos
en el álbum con sal de su nostalgia,
mientras su vieja pipa marinera
quemaba archivos íntimos del alma.

Y siempre sin control, siempre viajando,
iremos al país de Sherezade
y allí te contaré Mil y una Noches
de reyes y de esclavas,
de romances y torres de marfil
de bazares, de alfombras y de flautas,
de madrigales y de surtidores
de pie como las cobras encantadas.

Subiremos al Rhin buscando a Wagner
y su Tetralogía desvelada.
Cazaremos los cisnes hiperbóreos
que abanican la muerte con sus alas.
Te diré que la música es un vino
que cuando estamos tristes se derrama.
Y que el silencio es santuario celta
donde reposa el corazón de un arpa.

Y fatigando el mar, ¡Qué importa el tiempo!
visitaremos la ciudad sagrada,
la tierra de la cruz y del olivo,
la que escuchó el Sermón de la Montaña,
la patria de Jesús y de María
la que arrulló las bienaventuranzas,
la tierra donde un tosco carpintero
pulió a garlopa el globo de una lágrima.

En otro amanecer arribaremos
a las Islas Canarias.
te compraré su nombre que es un trino
diluido en el agua.
Para pescar luceros en el fondo
te bastará la red de tus pestañas,
y aprenderás que a Dios también se llega
por el verde camino de las algas.

Si sueñas ver a Nápoles,
cruzaremos por mármoles de Italia,
y te daré una góndola en Venencia
y en Asís la humildad de una campana.
Compraremos al Dante sus Laureles
y a Benvenuto su luciente daga,
para tu muñequero de ilusiones
y tu azul inquietud de extravagancias.

Buscaremos ositos en Siberia
rutas de manzanilla al sur de España,
la sombra adolescente de Platero,
la capa de Unamuno en Salamanca,
la fatiga inmortal de Rocinante.
El dardo del Amor Clavado en Ávila,
la Morena ascendencia de “El Cachorro”
y el llanto de Boabdil sobre Granada.

Y cuando tengas sueño, mi pequeña,
cuando te canses de medir distancias
y no quieras viajar a la deriva
con la estrella polar a las espaldas,
te arrullaré, mientras mi vieja pipa,
que compré a un bucanero en Samarcanda,
quema frente a la noche de tus ojos
mi viejo contrabando de nostalgias.

Jorge Robledo Ortiz


Besos de mar.

virgi dijo...

Todo hermoso, Tempero.
Lo más, el hombre.
Seguramente, amarrado al noray de su vida, entre olas y azules.

Amando Carabias María dijo...

La novela de Aldecoa me impresionó en su momento, en aquella parte de mi vida en que leía, y a la que he de volver, seguro.
No recordaba con precisión el texto, gracias por refrescarnos la memoria.
La foto, como la del post de abajo es perfecta, y parece que encontraste a uno de los personajes de la novela, salido de sus páginas para que le encontraras en las islas.
El haiku, como siempre, para amasarlo bien...
En esta ocasión, sin embargo, el trabajo nos lo ha solucionado Isolda con ese magnífico poema de Jorge Robledo.

JosepMª dijo...

Sin amarres, amigo.
A donde la vida te lleve.
Puedes hacer mucho bien
donde recales.

Después de oir a los fans,
con su camiseta i todo.
Y de rehusar a las entradas
de famosos conciertos,
(Anda con Goear!)
escucho:

La Vidalita de Mayte Martín.
Qué voz!
Qué sentimiento!
Es una belleza.

_ya no hay remedio
para mi mal_

Me leo tus entradas
y todos los comentarios.

Entrar en tu blog
(y otros pocos)
Es como refugiarse en un oasis.

Tempero dijo...

Porverita:

Magnífico todo el libro: intensidad, vida real y lirismo.
Me dieron ganas de ir al mar y pasar una temporada trabajando y escribiendo. Pero no lo hice.
Pero me queda la tierra.

Saludos.

Tempero dijo...

Amparito:

A día de hoy ya sabrás lo que es un noray, ¿no?

Espero que sigas sonriendo a la vida. La carcajada siempre tiene su sitio para otras situaciones y momentos.

Besos, Pi.

Tempero dijo...

Miquel:

Vida y mar.
Puerto y partida.
Oleaje.
Tiempo.
Desgaste.
Rincones.

Temas que dan para mucho.
Salut.

Tempero dijo...

Isolda.

¿Y quién no haría ese viaje propuesto por Jorge Robledo Ortiz en 'Cuento de Mar'?

"Y cuando tengas sueño, mi pequeña,
cuando te canses de medir distancias
y no quieras viajar a la deriva/..."
Y al hilo de ese final te propongo yo otro poema más corto. De Amalia Bautista:

EN EL FONDO DEL SUEÑO

A veces tengo sueños como mares:
me golpean sus olas, me hacen daño,
me dejan un gusto a sal bajo mi lengua,
enredan mis cabellos y me ahogan.
Y, cuando llego al fondo, me repugnan
los seres que lo habitan y lo ensucian,
seres escurridizos y viscosos,
sin párpados y sin extremidades,
sin lenguaje, sin lágrimas, sin ruido.
A veces tengo sueños como mares
y, cuando me despierto de uno de ellos,
sé que he sobrevivido a otro naufragio.

Tempero dijo...

Virgi:

Hombre sencillo y cabal, amarrado a las mañanas del Puerto de la Cruz entre cigarro y cigarro. Fumaba Coronas.

Un beso.

Tempero dijo...

Amando:

Creo ya que lo más cuerdo en la lectura es la relectura de lo que nos gustó. Poco y bueno, en la lectura, basta.
Y sí creo que hubiera encajado en 'Gran sol' Ginés, al menos por el amarre que con sus uñas logra (lo veréis).

Saludos.

Tempero dijo...

Josep María:

Ya se lo dijo Neruda a la Amada:

"Para que nada nos amarre
que no nos una nada."

Yo lo extrapolo y te digo que lo único que me amarra es la sensación de estar vivo. De ahí que acuerde eso que tú me dices: Sin amarres.

Mayte siempre será en mí.

Gracias por todo.