viernes, 17 de septiembre de 2010

Agua como punto de partida


Recuerdo en alto
pertenecer sin agua
como un dolor más.


6 comentarios:

Porverita dijo...

¡Qué desolación! ¡Qué desolada belleza!

Miquel dijo...

no se que decir. al igual, la belleza no es como yo la contemplo, o me han enseñado. no es la almendra de boticelli; la madonna de da vinci; el jardín de los medícis de velazquez...al igual, la belleza, es un pequeño estanque al lado de un pantano rebosante, cerca del mar...y todo es agua, o fluye...siempre hay algo que (se me olvidan de tzara , y de bretón), que nos puede mover a la sensibilidad...no se lo que es la belleza...pero la intuyo...

Tinta de aterrizaje dijo...

Recordarlo en alto y hacer de ello tu silencio.
Bien, Tempero, por traernos tu dolor poético.
¿Y qué dolor pético no es un dolor real?

Me animo a dejar constancia de lo que remueve el comentarista que me precede (Miquel).

virgi dijo...

Hemos de cruzar el desierto.
El agua nos espera.
El dolor sube hasta el oasis.

Besitos

Inés González dijo...

De todos hay un paisaje que me asemeja y toca:
extensiones infinitas de arenas calientes y el cielo de acero incandescente, enceguecedor, ausencia de un corazón de agua, boca partida.

mirada dijo...

tremenda la sensación de dolor que trasladas, muy bien hecho.
UN abrazo enorme.