martes, 21 de septiembre de 2010

Biselado: versión emocional del otoño

La clorofila está teñida de verde y, además, es sensible al frío. Si alguien piensa en el otoño es por la caída de las hojas. Hojas muertas al fin y al cabo. Y cambio de color. Al deslucirse el verde de las hojas lo que aflorarán son los carotenos de las mismas que, entre otros, adoptan tonos ocres, amarillos, anaranjados. Hasta aquí la versión oficial.
Pero hay una versión emocional del otoño. Para mí este año lo constituirá una expresión escuchada a un señor mayor en un parque a propósito de las lluvias últimas. En la fresca y maravillosa mañana de hoy se intercambiaban este diálogo dos personas mayores:

-Ya va haciendo fresco.
-Sí, sí, ya no se puede salir sin chaquetilla.
-Se notan las últimas lluvias; ha refrescado el ambiente.
-Es que con la lluvia gorda del otro día es como si se hubiese biselado el verano.
-¿Y qué tal por el pueblo el verano?
.
.
.

Hay otra versión emocional que es la relacionada con el sutil zizzagueo del olor. Pero de esa ya hablaré.




When the leaves come falling down (Van Morrrison)

I saw you standing with the wind and the rain in your face
And you were thinking bout the wisdom of the leaves and their grace
When the leaves come falling down
In september when the leaves, come falling down

And at night the moon is shining on a clear, cloudless sky
And when the evening shadows fall Ill be there by your side
When the leaves come falling down
In september when the leaves, come falling down

Follow me down, follow me down, follow me down
To the place beside the garden and the wall
Follow me down, follow me down
To the space before the twilight and the dawn

Oh, the last time I saw paris in the streets, in the rain
And as I walk along the boulevards with you, once again
And the leaves come falling down
In september, when the leaves come falling down

Follow me down, follow me down, follow me down
To the place between the garden and the wall
Follow me down, follow me down
To the space between the twilight and the dawn

And as Im looking at the colour of the leaves, in your hand
As were listening to chet baker on the beach, in the sand
When the leaves come falling down,
Woe in september, when the leaves come falling down
Oh when the leaves come falling down
Yeah in september when the leaves come falling down

When the leaves come falling down
In september, when the leaves come falling down

When the leaves come falling down in september, in the rain
When the leaves come falling down

When the leaves come falting down in september, in the rain
When the leaves come falling down

4 comentarios:

Hoba W. dijo...

Me encanta ésta entrada Manuel, esas conversaciones que parecen deshilvanarlo todo con tanta naturalidad...

Me he llevado la expresión al paladar (ya sabes de mi condición de catadora de palabras).."como si se hubiese biselado el verano", me sabe a vaho...y a palabras secretas escritas sobre un cristal.. :)

Un beso

Miquel dijo...

quizá la sencillez de las fotos, la simplicidad de la hoja caduca y lo aleatorio del paso del tiempo...en fin, me gusta todo en conjunto...salut

Tempero dijo...

Hoba W:

Cuando ayer salí de trabajar de noche fui a correr a un gran pinar que hay. El otoño no se rije por una fecha, se rije por el zizzagueo del olor. Mientras no se calan las cosas no nacen. El otoño es la época por excelencia de la siembra. Pero antes de que nazca una punta de cereal siempre hueles lo que misteriosamente se siembra: el olor. El olor es lo primero: luego se sigue el rastro. Pues ayer pisaba las acículas ocres de los pinos mientras me afanaba en eso: en el olor. Entonces dibuje una 'ñ' en mi pizarra sensorial.

Un beso.

Tempero dijo...

Miquel:

tu claridad
tu borrosa claridad en ocasiones
el sentido de tus suspensivos

que me gusta tu modo de comentar y percibir.

Hecho de menos a Josep María. Y a otros.

Salut.