domingo, 3 de julio de 2011

Hábitats

( De la tierra, de nuevo )

Mi linde está en la tierra,
en lo que en ella se mueve.
Si ando, prefiero vísceras de terrones
a asfalto recién peinado.
Lo que a mí me mira desde la tierra
no tiene longitud
ni papeles oblicuos
ni merma.
Lo que a mi me mira desde la tierra
igual miro yo
sin merma.


Como el viento de poniente, El Cabrero, de su disco homónimo.



COMO VIENTO DE PONIENTE

De niño no me gustaban
los libros ni la sotana
ni salir en procesión
era tan desobediente
como el viento de poniente
revoltoso y juguetón.

En vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo
que me tocaba de andar
y nunca seguí al rebaño
porque ni el pastor ni el amo
eran gente de fiar.

Empecé haciendo carrera
por atajos y vereas
muy estrechas para mi,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino
apartao del redil.

Como aquel que calla otorga
y aunque la ignorancia es sorda
pude levantar la voz
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor.

Siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras
que le tiraban a dar.
Y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño
porque no se adonde va.

Como aquel que calla otorga
y aunque la ignorancia es sorda
pude levantar la voz
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor.

5 comentarios:

Miquel dijo...

Una vez lei en una revista llamada El Ciervo, una entrevista al Cabrero. decía que a las mujeres como a las cabras, siempre preñadas....me acuerdo de esta frase...salut

La hija de "El Espín" dijo...

No es lo que mas me gusta de El Cabrero su rebeldía, pero sí su forma de expresarla. Ole tio jose!

Tempero dijo...

Miquel:

las mujeres son unas perfectas escaladoras, y no me refiero a Edurne Pasabán, que últimamente ha partido las peras con el Juanito Oyarzabal, sino que igual que las cabras monteses, son capaces y muy capaces, y es un elogio, que conste, de visualizar desde lo alto. Y desde lo bajo también.

¿Estás seguro que dijo eso El Cabrero? Mira que no me pega ese machismo en él.

Tempero dijo...

R:

pues a mí me gusta su rebeldía, su rotundidad, su sombrero, y forma de pastorear las nubes. Y nada te voy a decir de esa última Toná de su disco 'Pastor de nubes' titulada 'Tengo el alma desgarrada' sobre un poema de Marcos Ana:

y en las piedras lacerantes

de este patio gris, desierto,

mi grito, como una estatua

terrible y roja, en el centro.

Carmen dijo...

Evaristo se llamaba el pastor de mi pueblo