lunes, 11 de julio de 2011

Hábitats

( De las sombras I )

Sin hojas ya, árbol, pero con sombra. Sin vida ya, árbol, pero con sombra. Habita en mí ese aposento de tu sombra, ese viraje del sol ante lo que está quieto. Puedo verte cada mañana y saber que tu método de vida ya es la sombra. Y no me gusta, pero exclamo silencio como forma de ondular los recuerdos. Otros árboles veo en el campo y ante todos la misma pregunta, ¿quién es testigo de tu sombra? Pero de ti hablo con sílabas giratorias y acento pertinaz, árbol, sombra.


La flor de la jara

Yo amaba aquella casa
sin vientos de desgracia.

Era como mi alegre
posesión transparente.

Como la flor blanquísima
que en los jarales brilla.

Tal vez yo por entonces
desdeñara a los dioses.

Pues ni ellos habitaban
en regiones tan claras.

Y así como un castigo
perdí lo que era mío.

Un fuego despiadado
prendió en aquellos campos.

Después no quedó nada.
Ni la flor de la jara.

José Agustín Goytisolo

4 comentarios:

Inés González dijo...

Preciosa entrada Manuel! Este árbol retorcido por la muerte, sin embargo está casi petrificado, inamovible, como recordando en un golpe visual que de ahí no lo mueven...
La lectura del poema es magnífica también, me gusta la voz rotunda, sin abalorios del poeta.
Pero hay algo que no me queda claro, pones debajo del texto, (juraría que es tuyo) Juan Goytisolo y luego el poema, texto y poema de Goytisolo? o texto de Tempero y poema de Goytisolo.
El texto encaja con la foto, con las emociones que, conociéndote te produjo el érbol.
Ya nos dirás.
Un abrazo fuerte

Tempero dijo...

Inés:

¿Ya te quedó claro?
Engrasá la cadena mental bien.
Ya te presentaré a ese árbol.
Tengo un bosque personal muy particular, lleno de luces y de sombras.

Un beso.

Isolda dijo...

Me gusta esa elegía al árbol-sombra. Ya siempre será así y es preciosa la fotografía. Ciertamente tienes un bosque muy particular y una capacidad de edición apabullante.
El poema de Goytisolo me impresiona más, al oírlo en su voz.
Besos del sur, no por espaciados son menos besos, Manuel.

Shandy dijo...

Si las sombras salen de la luz, mientras haya luz habrá sombras.
Hay sombras que poseemos y sombras que nos poseen. Alimentamos las primeras, las mimamos, sombras compañeras que deseamos que permanezcan y que nos habiten, sombras a las que hemos destinado un cuarto con ventanas para que entre el sol. Las otras, las que nos poseen, se nos van diluyendo, a veces relegadas a la penumbra de cuartos interiores, habitats de olvido, siempre involuntario. Pero basta un soplo de nostalgia para que regresen con fugaz intensidad. ¿Cuánto de luz tienen las sombras del olvido? ¿Existe para ellas la oscuridad total o sólo se refugian en la penumbra?

Hermoso el texto y las plumas del árbol que se recorta sobre la luz del solpor.

No me suelen gustar los recitados de los poetas. También en este caso me quedo con las palabras en silencio de Goytisolo.