jueves, 8 de marzo de 2012

La fuente andante


Cuando tengas la oportunidad de andar, fuente,
llégate aquí, que lo que yo haya de beber
será poco, que el miedo ya pasó, que la muerte vino,
pero un lecho de agua siempre es,
es voz en aumento.


Soleá de Arcángel


Permítalo Dios si vienes
con las grandes intenciones de dejarme
que a la mitad del camino
se abra la tierra y te trague.

Por ti me olvidé de Dios
por ti la gloria perdí
y ahora me estaba quedando
sin Dios, sin gloria y sin ti.

En qué soledad me encuentro
que vivo por recordarte
y yo no estaba en tus recuerdos.

11 comentarios:

Tomás Rivero dijo...

Manuel, las fuentes van a tener que salir en manifestación. Todo va a tener que salir de las sombras. Del subsuelo. De los cofres, las cajas negras. De los sótanos. De las cárceles. De la universidad.

Mientras esto pasa, tu poema anima a ello.

Un aberazo con brezos sedientos.

Inés González dijo...

Es curiosa esta foto, me remite a un torso femenino lacerado, agrietado, marcado, como si innumerables dagas punzaran su carne.
La muerte vino junto al miedo, mitad de camino abriendo y tragando la tierra.
Y el agua está?

ella_azul dijo...

Simplemente....precioso

JosepMª dijo...

La observación de Inés:
Precisa.
(Preciosa)

Tempero:
No se moverá la fuente.
Que permanezca
limpia.
Iremos nosotros,
amigo.
Seremos much@s.
Y habrá
para calmar
la sed
de todos.
Porque habremos aprendido
a compartir.

Entre justos y perversos
hay una línea de veneno.
Quien quiera pasarla,
sólo ha de cambiar:
Yo,
por
Nosotros.
No es fácil.

Y solamente los justos
heredarán la Tierra.
Aunque muchos no se lo crean,
así es.

Esta soleá
rompe el alma.
Que no se abra la Tierra,
Arcángel.
Para nadie.

Carmen dijo...

este poema me sostiene y me deja caer Manuel

aunque acaba con esa voz en aumento por momentos suena como un leve murmullo

la fotografía me gusta, cuando la vi me detuve recorriéndola en sus distintas texturas e imaginé pasar la palma de mi mano por ellas, por la corteza rugosa y por la madera suave cubierta de minúsculos surcos y grietas profundas

también me gusta esta canción, aunque reconozco que al principio llegué a tu flamenco como de puntillitas, a ver qué me encontraba, suele acogerme como esta soleá y lo hace por su sencillez y su fuerza

un beso con la música del agua Manuel

Tempero dijo...

Tomás, allá donde el brezo apoya su brazo coloniza. Suele colonizar laderas enteras de sierras donde previamente han habido incendios. Los incendios y el agua incesante que no nos llega. Y la sombra que no cesa y las fuentes que no hablan. Debe, tiene que salir san Juan de la Cruz con su fuente rumorosa.

Aberazos con mimbre sediento.

Tempero dijo...

Inés la del ojo introspectivo.

El agua ni se crea ni se destruye: algún día vendrá con sus precipicios lacerantes, con sus vertiginosas riadas --y Ella, la del torso vaciará su piel en el arrastre.

Besos.

Tempero dijo...

Ten los ojos bien abiertos, ella y azul, el agua no perecerá tan pronto.

Tempero dijo...

Josep, ten por ofrecido este poema de François Villon, tenido por maldito o por perverso:



Balada de los ahorcados

Hermanos humanos
que viviréis después de nosotros,
No tengáis los corazones endurecidos,
Pues, si tenéis piedad de nosotros, pobres,
Dios tendrá de vosotros misericordia.
Aquí nos veis colgados a cinco o seis;
En cuanto a la carne,
que excesivamente hemos nutrido,
Hace tiempo que está devorada y podrida,
Y nosotros, los huesos,
nos tornamos ceniza y polvo.
De nuestro mal nadie se ría:
¡Pero rogad a Dios que a todos nos absuelva!

Si hermanos os llamamos, no debéis
tener desdén, aunque fuimos muertos
por Justicia. Pero sabed que todos los hombres
no tienen arraigada sensatez.
Perdonadnos, puesto que hemos partido
Hacia el hijo de la Virgen María,
Y que su gracia no esté para nosotros agotada,
Preservándonos del rayo infernal.
Estamos muertos, que nadie nos atormente;
¡Pero rogad a Dios que a todos nos absuelva!

La lluvia nos ha bañado y lavado,
Y el sol, desecado y oscurecido:
Urracas y cuervos nos han socavado los ojos
Y arrancado la barba y las cejas.
Jamás, en ningún instante, tenemos sosiego;
Hacia aquí, hacia allá, según sus variaciones,
El viento nos mueve sin cesar a su albedrío,
Más picoteados de pájaros que un dedal.
No seáis, entonces, de nuestra cofradía;
¡Pero rogad a Dios que a todos nos absuelva!

Príncipe Jesús, que sobre todos tienes dominio,
No dejes que el infierno tenga en nosotros señorío:
Que no tengamos con él, nada que saldar.
Hombres, aquí no hay razón para bromear;
¡Pero rogad a Dios que a todos nos absuelva!



Se que bebes, y mucho, de mi selección de flamenco. No sabes de mi gozo por compartir, ¿o sí?

Un fuerte abrazo.

Tempero dijo...

Las manos es lo que tienen, Carmen, esas múltiples opciones de tocar lo vivo, aunque esté muerto, lo vivo muy vivo, lo que languidece.
Toca en vuelo rasante siempre.

El flamenco tiene muchos tópicos a la espalda y muy pocos lo escuchan como se debe. Pero si te entra el flamenco te puedo asegurar que la vida te cambia hacia un quejío de amor.

Beso delicuescente.

JosepMª dijo...

Me iba a la cama.
Tengo la costumbre de pasar,
antes,
por unas pocas webs amigas.
Me engancho.
Queria dejarlo para mañana,
pero has tocado
uno de mis tres franceses
del alma.
François Villon.
(Los otros:
Charles Baudelaire
y Arthur Rimbaud)

No todos los condenados
por la Justicia
son perversos.
No todos los absueltos
por la Justicia
son inocentes.
¡Qué te voy a contar!

A Villon le hicieron sufrir
la Guerra de los Cien Años,
los Malditos Provocadores
de Guerras.
¿Ladrón?
Por robar a los Amos Ladrones.

Cuando el Imperio Británico
tenía sometida Kenya,
la Ley
condenaba a los mau-mau
por terroristas.
(Luchaban por su tierra
y por su libertad)
Los soldados de Su Majestad,
atraparon muchos sospechosos:
los castraron con tenazas.
los sodomizaron con botellas rotas,
los quemaron con hierros candentes,
los atormentaron de sed y de sueño.
Siempre del lado de la Ley.

En la horca
han muerto más inocentes
que culpables.

François Villon:
(tú lo sabías y me has hecho picar)
Ni maldito
Ni perverso.

Se atreve a pedir piedad
para los pobres condenados.

Fíjate que no hay
ricos condenados...

¿Quién escribe la Historia?
Anda, que con la nuestra,
también cuecen habas
a calderadas...

Uauuu!
Es que me ha dado el ramalazo.

Venga, a dormir!
Un abrazo.