jueves, 9 de enero de 2014

La tinta y sus ansia XI

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Cuarto fósil

En cada hijo se renueva el rito
de la extinción.

José María Micó (La sangre de los fósiles)



No esclarezcas hoy mi muerte, espera a que crezca.

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4 comentarios:

Inés González dijo...

Qué delicia Tempero, qué delicia!
Este poema visual es sublime, y esa Adormidera hueca me lleva derechito a Borges, al Inmortal:

"en el centro había un cántaro; mis manos casi lo tocaban, mis ojos lo veían, pero tan intrincadas y perplejas eran las curvas que yo sabía que iba a morir antes de alcanzarlo"

Así nos hablan estas cavernas dobles que Ud ha elegido, desde una agónica belleza.
Lo felicito de corazón!

Isolda dijo...

Soy de las que se fascina con el arte y con pasión, además. El conjunto Inés-Tempero es algo único y majestuoso.
Gracias, por tanta belleza.
Besos, siempre.

Tempero dijo...

Usted lo ha dicho, Inés: Poema visual. ¿Es tan difícil hacer un poema visual como escrito? Creo que sólo los poemas, del tipo que fueren, son los que a uno invaden en soledad. Bajo ese epígrafe es como siento la buena y gran poesía.

Besos.

Tempero dijo...

Ya nos conoces un poquitito a inés y a mí. Las adormideras no terminan, pues tenemos un filón que cada año vuelve y vuelve. Esperamos darlas rumbo y sueños.

Besos, M.J.