martes, 10 de agosto de 2010

Vida y mar

A Ginés Zerolo, pescador retirado que conocí en el Puerto de la Cruz, Tenerife.



Ser vivo y a través
de una hazaña despierta
tan sólo morir.

12 comentarios:

Miquel dijo...

buena foto...

Shandy dijo...

Hay una buena simbiosis entre imagen y texto. Lo importante en esta entrada no es lo que muestras sino lo que ocultas, lo que no se ve y no se cuenta, la historia que está en las margenes. Se palpa la tristeza. La palabra que yo escogería para resumir la historia de Zerolo es "sobrevivir" a un "naufragio" existencial. Hay hazañas que hubieras deseado no haber realizado nunca.
Me parece un buen texto, hace pensar al lector.

JosepMª dijo...

Vivir.
Tal vez soñar.

Beanta:
Está al límite del término municipal de Vinebre con García.
Había una fuente.

Gorrapte:
Era un núcleo urbano, con Carta de Población.
Se perdió con la funesta expulsión de los Moriscos.

Deduzco que la fuente que citas, de García, es la de Santa Magdalena.

Amo la Tierra y el Agua.
La de todos.

Contento por la vuelta.

Porverita dijo...

Ensimismado

virgi dijo...

Quizá se contemple en el espejo de su vida.
Besitos, querido chico.

ybris dijo...

A Ginés le encantaría sin duda ese modo de acabar degustando el gozo de una hazaña ya cumplida.

Abrazos.

Tempero dijo...

Miquel:

también me gusta a mí esa foto llena de reposo y profundidad.

Tempero dijo...

Shandy:

Tamarit es pura simbiosis entre lo que muestra y lo que oculta. Ahí reside la magia. ¿No?
Tú, sin duda, eres una lectora que piensa. Y mucho.

Tempero dijo...

Josep María:

Ya sabes que me gusta invertir (jamás en bolsa ni en el banco). Me gusta invertir en palabras.
Pero también se presta tu comentario. ¿Lo invertimos?

Soñar.
Tal vez vivir.


Una fuente es un verdadero regalo en el que el agua caída se invierte.

Abrazos, amigo.

Tempero dijo...

Porverita:

En sí mismo.

Tempero dijo...

Virgi:

Quizá saborease un Coronas (sin ser un rey él).

Besos, chiquita.

Tempero dijo...

Ybris:

Ginés es un hombre de los que atraen. Degusta todas las mañanas a pie de puerto. Todos las mañnas que allí bajé me lo encontré.
Transmitía mucha paz.

Abrazos.