viernes, 1 de julio de 2011

Hábitats

( De otro sueño )

Hacía calor en una calle llena de gente inamovible. No sudaban. Todos llevaban sombrero de paja.
Entré en una iglesia por venirme un golpe de frescor al pasar a su lado. No había ningún banco. Había señales de tráfico junto a las grandes columnas. De limitación de velocidad la mayoría. Empecé a caminar lentamente por la nave central. Me detuve al oler a humo de cigarrillo. Salía de detrás de una de las columnas. Vi el humo y una señal de prohibido. Tosí. Un dogo inmenso salió detrás de la columna. Se fue a la calle ladrando. Fumaba una mujer recostada y con los ojos cerrados. Sus manos eran bellísimas, verticales.

El pas del temps, Toti Soler

3 comentarios:

Isolda dijo...

¿Ese dogo llevaba chip? me empiezan a inquietar tus sueños en los que aparecen perros. Tú no lo sabes, pero la que fumaba el cigarro era yo, distorsionada por supuesto. Después de mil años, sigo soñando con lo prohibido! La música muy apropiada para ese mundo que traes hoy.
Besos, que no falten.

Tempero dijo...

Isolda:

era más alta que tú. Los perros de mis sueños no están vacunados.

Besos.

Inés González dijo...

Tanta recurrencia onírica es sospechosa, el perro ladrador,( no sé si mordedor), ahora la iglesia llena de advertencias, blindando, cercando a esa misteriosa femina que fuma en las sombras.
Y vos pasmadito relojeando.
Debe ser una mina bien difícil, pero requete difícil.
Nunca te deja acceder...
Espero que el próximo sueño nos sorprendas con el desenlace.
Ya nos tenés frustrados!