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lunes, 16 de abril de 2012

Ex-Citarse 3 (Onetti, Cuando ya no importe)

6 de noviembre

Hoy recuerdo que durante el exilio en mi santa helena personal estos apuntes resbalaron y cayeron al suelo entreverándose. Los junté como pude y nunca traté de ordenarlos. Para hacerlo hubiera sido indispensable mirar fechas y sucesos: una tarea imposible para mí. Leer lo apuntado me resultaba no sólo desagradable sino también repugnante. Todo lo sucedido está muerto y enterrado en el transcurso irrefrenable de segundos, minutos, en las horas superpuestas sin remedio a las que eran dichosas o tristes.
Miro la montañita de los apuntes y sé que no tienen destino. En la vida de todo hombre normal y maduro hay siempre una mujer lejana. Por la geografía o los días. Nunca volveré a ver a mi lejana. Si vive, pisa un punto de la tierra ignorado por mí. Y si llegara a producirse el milagro, ya marchito, del reencuentro, tampoco te ofrecería mis apuntes como lectura. Tal vez, Lejana, te mostraría el montón de hojas como una avergonzada y lastimosa prueba de que yo estuve viviendo en tu ausencia.


My old flame, Chet Baker & Enrico Pieranunzi



miércoles, 11 de abril de 2012

Ex-Citarse 2 (Onetti)

2 de febrero

Apunto ahora, ya lejos de los sucesos pero conservando la angustia que siento que se adelgaza como para clavarse mejor.

Dejé al juez en su mugrez ruidosa y pensé que en el médico. Pero no había ninguna luz en las ventanas. Recordé haber oído que Autoridá afirmaba que su casa era una «verdadera cárcel preventiva» y que tuvo encerrados en ella a ladrones de gallinas, a críticos burlones, a otros por la sinrazón de un capricho. Pero yo ignoraba dónde vivía la sucia bestia. En algún lugar de la ciudad vieja. Recordé el título de una película vista en mi juventud, Bailando en la oscuridad. Mis calles eran, cada paso más, silenciosas y ya de tierra. En la película se escuchaban fragmentos de uno de los dos blues que considero inmortales. Éste era Saint Louis. Y yo era un pobre alucinado que se perdía entre los últimos faroles de suburbios nunca antes visitados. Y mientras, caminaba deseando cansarme y olvidar por agotamiento, ciego por la noche, esperando el milagro denunciador de la casa buscada. Iba sabiendo, descubriendo con maravilla que siempre, desde un pasado tan lejano que nunca existió, te estuve queriendo y esperando antes de que tu nacieras. Que durante toda mi vida mi amor por ti palpitaba escondido, debajo de alegrías y penas.

Onetti, Juan Carlos, Cuando ya no importe (Alfaguara hispánica)


Bing Crosby & Duke Ellington - Saint Louis Blues

lunes, 9 de abril de 2012

Ex-Citarse 1 (Onetti)

Ella habló mucho entre las interrupciones que fuimos requiriendo aquella noche y mañana. Cada vez más alargadas y empeñosas. Pero me basta con el recuerdo y la tristeza del bien perdido. Lo que me importa es reconstruir sus frases. Aunque debo dejar escrita mi sorpresa inicial. Cuando empezamos con la batalla que llaman amor, vi, sentí que aquella mujer nada tenía que ver con las putas que yo levantaba del Chamamé. Aunque intentara no creer, era indudable que ella gozaba. No trató de engañarme con suspiros, gemidos, gritos sueltos o ahogados ni revolcando la cabeza en la almohada. Me bastó mirar su cara dolorosa que sufría hasta alcanzar la fealdad. Aquel frenesí impúdico tan ajeno a la quietud paciente de las putas del salón de enfrente. Pensé que llevaría mucho tiempo de castidad cuando me obligó a cambiar la posición de mi cuerpo, se colocó encima y casi de inmediato dijo:
-Ay, Dios mío --mientras las lágrimas le mojaban la cara.


Juan Carlos Onetti, Cuando ya no importe (Alfaguara Hispánica)

domingo, 15 de enero de 2012

Ex(citarse) 7

He escrito un libro de poesía erótica que titulé Erotikós. Una pudibunda estupidez suele reinar en las escasas páginas consagradas a la poesía erótica, generalmente concebida como literatura de salón o lujoso pasatiempo. Es muy difícil, en ese terreno, llamar a las cosas por su nombre sin hacer pornografía o sin caer en un hermetismo retórico. El erotismo no puede ser hermético, pues negaría su naturaleza misma, que es la emotividad. Tampoco han de confundirse los devaneos sentimentales de la poesía llamada de amor con la intensa realidad de la poesía erótica, que provoca el estallido del deseo. Una palabra fuerte bien plantada puede desencadenar una tormenta de emociones sepultadas vivas bajo la tiranía de las buenas costumbres.

Julio Llinás, Querida vida, Ediciones Sol de Ícaro

jueves, 12 de enero de 2012

Ex(citarse) 6

Tengo una criada india de sesenta y dos años llamada Asunción Gallardo. Es excelente cocinera y mucama obsesiva, maneja el dinero de la casa, hace las compras, paga las cuentas, lleva y trae libros y cartas por toda la ciudad, es la única que sabe cuáles son los medicamentos que tomo, qué días y a qué hora, y todo lo que pueda imaginarse. Es casi analfabeta pero jamás se equivoca en un cálculo. Es patológicamente honesta. A la radio le dice "la música", al brócoli, "esas flores que usted come"; a la terrine, "terriña"; a los mariscos, "los bichos". Además dice "la yogur", "sucrema de pollo" y llama "Citroën" al "Sintrom" el anticoagulante, y "biografía consultada" a la "tomografía computada". He dejado de corregirla porque se niega a aprender. Creo que lo hace por orgullo. Es una mujer altiva. No sé qué haría sin ella. Y ella no sabe qué haría sin Júpiter, el loro de la casa, y sin Max, el tekel de pelo duro al que ella, que no pronuncia las consonantes, llama "Ma", para mi desesperación.



La Ruperta (Vals) , de Simón Díaz.

En esta plaza López que me recuerda
En el sitio en que esperaba a mi Ruperta
Era en aquellos días en que me traía
Mis caldos en botella, papas cubiertas

Todas las noches la esperaba en aquel sitio
Me traía una perola bien repleta
Papita frita y frijol
Plátano asado y arroz
Me ponía la barriga como un mismo tamborón

El gusto de la sopa, de los frijoles y del asado
Las ruedas de cebolla, los macarrones y ese guisado
Vivía tan tranquilo, tan consentido y tan mimado
Que era dicha completa con mi Ruperta

Pero un cochero sinvergüenza y envidioso
Se llevó a mi Ruperta tan querida
Yo se lo juro, mamá
Que se la vuelvo a quitar
Porque yo sin mi Ruperta
No puedo un momento estar


miércoles, 11 de enero de 2012

Ex(citarse) 5


Considero que la sociedad es enemiga de la naturaleza. Mi rebelión contra ella es cultural. Mi amor por la naturaleza es genético.

Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

Cecilia Todd, Canto de Ordeño
(Gracias, R. por descubrirme todas esas voces de allá)

domingo, 8 de enero de 2012

Ex(citarse) 4
















La mayor parte de la poesía actual no emociona ni conmueve. Tan sólo intenta seducir mediante una colección de tonterías carentes de sentido poético. Y el raro sentido poético es el único que triunfa sobre el sentido común, que induce a la gente a no leer poesía, con sobrada razón, cuando en otras circunstancias, en la poesía debería estar el principio de la salvación de un pueblo. Porque, como expresa Elizabeth Browning, "el poeta es el que dice las cosas esenciales".

Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

Red love, de Tango Crash

sábado, 7 de enero de 2012

Ex(citarse) 3
















Mi amor por la tierra es tan grande que en mi infancia en Martínez le pedí al jardinero que cavara un pozo de mi tamaño. Me introducía en él y pasaba largas horas en contacto con la tierra fresca, gorda y negra, apoyando en ella mis mejillas, acariciándola, observando sus pequeños habitantes, escarabajos, lombrices y "bichos bolita".
Cuando se me buscaba sin hallarme, mi madre o mi tía decían: "Ha de estar en el pozo".

Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

Tres esquinas, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.

jueves, 5 de enero de 2012

Ex(citarse) 2

Lo que malogra la existencia es el afán de posesión. Posesión de afectos, de recuerdos, de personas, de animales, de objetos, de personalidades, de cultura, de fama, de amores, de anécdotas, de talentos, de belleza, de gracia, de bienes, de felicidad, de creencias, etcétera, etcétera.
Lo que malogra la vida es la condición humana. ¿Quién ha visto un caballo voluntariamente ocupado en algo más que comer, excretar y fornicar, en caso de ser potro?

Julio Llinás,
Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

La he visto con otro, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Ex(citarse)


Miro las cosas de mi casa y las que van quedando son como partes de mí mismo. Muebles, cuadros, libros, fotografías, lámparas, alfombras, durante tanto tiempo incorporados a mi vida.
Esas cosas no morirán conmigo. Se dispersarán por otras casas, irán a patéticos remates, serán de otros, como la mujer del bello poema de Neruda.
Me pregunto si no quedará en ellas algo que me evoque con más fuerza, tal vez, que mis poemas.


Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.



Romance de barrio, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.