Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Córdoba, judería vieja, vaciado tu laberinto a los ojos, Córdoba, te digo si me miras, Que mis ojos respondan a toda la razón de tu mirada... Córdoba entrada en lluvia, alzada a la luminosidad, te respondo por donde tus ojos andan, ladrillos, arcos y piedra, Córdoba, dame tiempo, vida elemental para yo recorrerte.
Escoge la liebre siempre siempre espacios abiertos abiertos por correr su vida vida que por sus patas se agita agita la tierra y prepara prepara la intemperie de su reposo reposo con ojos vivos y ciertos cierto el hueco que deja y escoge escoge entre plantas y así frena frena su sueño, se hace mínima mínima y bala por si alguien viene viene siempre la tierra tierra que echa y sobre la que repunta repunta de nuevo el cereal que ocultó oculto es siempre el destino animal animal cobijándose en la intemperie intemperie, rama de fuego al aire.
Los brotes vienen en esta vic de la casa de Antonio Machado a finales de mayo. Protegida como está la casa, la savia corre en capilares como los mustangs por las praderas: libre. Curioso fue lo que me dijeron una vez en Ocaña, gente del campo, que la vic llora cuando llega la primavera. Y cierto, de los pulgares resultantes de la poda uno podía comprobar su humedecimiento y hasta su goteo. Llorar una vic para luego emerger en hoja, en fruto.
Vulnerable soy, vulnerable sigo. Tronco que hace del letargo un lloro. Tu dentellada de savia: suceso previo a yo contestarte con hojas. Virtud del fruto: desenfocar al hambre. Vic: tu voz escrita es una amarra.
Si te diera por detenerme, sufriría. Si me diera por detenerte, sufriría. Se convierte así el verso y la vida en un eco de sí mismos. Ella y él.
Enrique Morente, guitarra de Vicente Amigo
Tema: Aleluya, basado en el tema 'Halellujan' de Leonard Cohen
Conozco esta tierra conozco este suelo estaba tan solo antes de conocerte ahora he visto tus banderas por las puertas de mármol de la gran ciudad pero el amor no es una marcha triunfal sino un frío y solitario aleluya aleluya, aleluya aleluya, aleluya En tiempos me contabas lo que había dentro de tí hoy tu boca no habla, sabes que es cierto, recuerdo nuestros cuerpos vibrando juntos con el Espíritu Santo y cada aliento era un frío aleluya aleluya, aleluya aleluya, aleluya
Quizá haya un Dios arriba pero yo lo que aprendí del amor es a disparar a quien me amenaza pero no es un lamento lo que oyes esta noche no es la risa malvada de alguien que ha visto la luz sino un frío y solitario aleluya aleluya, aleluya aleluya, aleluya
Si te demando y acudes, si me demandas, acudo, si percibo que vines, ensancho.
Bajo mi muerte eso no ocurre, que te llame, que yo vaya, que tú acudas, bajo mi muerte ni tan siquiera escribo, se esconden todos los pergaminos que invitaron a vivir, bajo mi muerte, acudo y silbo a lo que ya no soy.
Si te demando y acudes, si te demando y acudes, ese metrónomo que espero, tan abierto al silencio, tan cerrado a la muerte.
Si me demandas, acudo. Hasta en la agonía te demando, más allá, la fuente es un recurso de los vivos, y la nieve un pleito a favor del frío. Por eso, demandar surge, urge. Me amenaza la vida con vivir y sé que tú, muerte, eres un desperdicio como otro cualquiera, por eso te reto mientras ame.
Si te demando y acudes, (y sé que ahora me oyes), si te demando y acudes, qué podrá hacer la muerte sino cavilar su espera.
Si me demandas, acudo, que sea eso un susurro estentóreo, que la vida lo alabe por el sólo hecho de concedérnoslo.
Alazán va rápido. Gira su cabeza mientras trota. Lo detine la nieve, no para. Alazán va hacia el desierto. Ama la nieve, sabe que de ella bebe. Ama su estertor, cuando ya es agua. Otro momento tendrá para servirse de ella en blanco. Alazán va rápido. Pero sus ojos tienen un instante de stop, le relincha a la montaña: Tú y la hegemonía de la nieve. Sabe Alazán ya donde saciar su sed. Camina hacia el desierto.
J.Masker, 3277 metros, al fondo, en el Anti Atlas.
Irhil M'Goun, desde un ventanal de la población de Boumalne (Marruecos).
Desde la nieve a mis ojos hay un rescate: el frío como tiempo derretido. Acomodado yo como estoy desde este ventanal donde, por unos instantes, no sospecho de la certidumbre de la muerte. Mido la nieve que fui, la paso por el tamiz de lo que ahora soy, nieve castigada por el barro ahora. Pero sobre esa que veo no añado límites, tan sólo pureza. Ella me logra, blanco impala de sangre.
Ventanales, tema del pianista Dorantes. En el minuto 2'53'' hay un relevo/fusión del piano por el violonchelo donde el escuchar se convierte en ser lamido.
Quiero regalaros estos tres trozos de la primera parte del grandísimo poema musicado por Ovidi Montllor: CORAL ROMPUT, del poeta valenciano Vicent Andres Estelles. Lo escucho siempre con una enorme emoción. Para vosotros, para ahora y para cualquier época.
Si com l'infant que sap pel carrer seu prou bé anar... Ausiàs March
Una amable, una trista, una petita pàtria, entre dues clarors, de comerços antics, de parelles lentíssimes, d'infants a la placeta, de nobles campanades i grans llits de canonge, d'una certa grogor de pianos usats, mentrestant la humitat amera l'empedrat -hi ha fulles de lletuga espargides per terra-, la conca entre les cames, el rosari en família, la corda de l'escala -el carrer de la Mar, el carrer del Miracle- i la filla major brodant inicials conjugals al coixí, l'avi de cos present entre quatre brandons, els corcons de la taula. Una lenta tristesa, un amor, unes llàgrimes, una pobra nostàlgia.
He tornat. Feia temps que no havia tornat. Les rajoletes blanques, una olor de pinassa. Entre dues clarors recórrec uns carrers. Sé que t'he de trobar avui, demà -no sé. Tampoc no ho vull saber. No voldria saber-ho. Sentiria aleshores una tristesa horrible. T'he despullat de tot allò que m'agradava. De tot allò només et queda l'alegria. Jo només busque en tu l'alegria de viure. Només aquella joia. Només, només, només!
Ara que només tinc ganes d'estar alegre, ara que aquest desig és l'únic que em sosté mentre vaig, vinc i torne i calle i no dic res. Recórrec uns carrers, entre dues clarors, i sent el veïnat ocult de l'alegria i en girar un cantó crec que em vaig a morir. Senyals, només, de tu. Les parelles lentíssimes, esperances encara. Jo sé que t'he de veure. Em resistesc a creure que tot ho he perdut ja, que he perdut el meu dret, vull dir, a l'alegria, que he perdut el meu dret, vull dir, a tu, a la teua companyia, a la teua alegria de viure. Ho he perdut tot, però no t'he perdut encara. Encara vius, oh tu. Encara vius -i et sé. Pel dia fou mercat. Només hi ha olor de peix, una humitat, per terra, bruta i apegalosa. Era alegre estimar-se. Afirmativament anàvem pels carrers, entre éssers i coses. La vida era un carrer amb camions i nuvis i xiquets i llençols estesos als balcons, i per damunt de tot un enrenou de ferros i de xiulits de trens que anaven i venien. Hi havia el home aquell que venia diaris, i la xica, de blanc, assetjada per tots. Hi havia el Monestir de Santa Clara en l'aire del crepuscle tranquil, com el llum de les cases i un cansament dolcíssim i una secreta pena.
A golpe de labios subo a este bosque, bosque atrincherado ya que el viento no cede y se reinventa, cedro vertical y muerto, sabinas retomando la vida, en constante insomnio. No cedí hasta entrados en mi boca todos los preceptos de la vida: el latir arrítmico de esta ladera, el débil mensaje del agua, misterios, en fin, bajo los que nosotros apenas tendríamos que hacer y que ellas, las sabinas, saben abastecerse. Siempre, a golpe de labios.
en esta mañana no excesivamente fría era un esbozo en un charco tan débil que quebrarlo dependía sólo de meter la mano y lo hice por memorizar la temperatura a partir de la cual uno empieza a ser palpado por el miedo.
Te remito al sol por ser él quien da la dentellada cuando el frío.
Esta soleá me gusta por la letras de sus tercios pero, sobre todo po la ejecución soberbia de Perico el del Lunar y, sobre todo, sobre todo, por el silencio minúsculo entre el 1'48" y el 1'49".
Vendrán por lo olivares a traicionarte los sueños que tú por ellos soñaste.
Dime cómo puede ser una tierra tan hermosa sea a la par cruel.
No confíes demasiado, el toro negro andaluz derrota por los dos lados.