miércoles, 21 de enero de 2009

Caligrafía



"Por eso tenemos que hablar de muchas cosas: del tiempo, de la imaginación , de las palabras, de la gente de las ciudades, del mar. Y por eso debemos aprender a mirar. Para ser poeta, sobre todo, hay que aprender a mirar." Lecciones de poesía para niños inquietos, Luis García Montero, Ed. COMARES.

Cosas así había estado leyendo Luis de un libro de poemas de Alberti para niños. ¡O para cualquiera! :

Me siento, mar a oírte.
¿Te sentarás, tú, mar, para escucharme?


Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.


De lejos tiene el mar conversación de bosque.
¿Tiene el bosque en su umbría conversación de mar?


Y cosas como las de la foto del cuaderno le estaba redactando hace tiempo a Luis para practicar caligrafía. Siempre le dicto frases que le hagan reír o pensar, o las dos cosas. Fue aquel día para mí un día especialmente bello por la lluvia. Muchas veces desde la privilegiada vista de mi casa me detengo a observar, a mirar como dice Luis Gª Montero. Y por mirar tanto, se puede acabar dictando esas cosas a los niños. "Luis, ¿has visto qué azul está el cerro?" Y Luis me miró mientras terminaba las frases, sonrió y me dijo: "Si ésto son como versos". Ahí es cuando me hizo pensar a mí, en su asociación con el libro de Alberti que había estado leyendo. Y en su sonrisa, llena de ingenuidad, picardía e imaginación.

Vuelve ahora a mí ese cuaderno, vuelvo a mi infancia, de cuando don Romualdo nos decía, escriban ustedes lo que yo les copie en el encerado y escríbanlo como si estuviesen acunando a las letras, despacito.



PLEAMAR (Arboleda perdida)

Quiero volver a aquellos dias de mi infancia junto al mar de Cádiz, aireandome la
frente con las ondas de los pinares ribereños, sintiendo cómo se me llenan de arena los zapatos, arena rubia de las dunas quemantes, sombreadas a trechos de retamas.

5 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Siempre es entrañable volver a aquellos rincones y recuperar aquel niño que sigue jugando por los cerros.

Shandy dijo...

El cuaderno es entrañable, como todo lo escrito en esta entrada.Ese maestro, don Romualdo, me hizo recordar a aquel del mismo nombre que aparece en "La lengua de las mariposas", y el tono de tu texto me hace pensar también en Luis Landero, cuando habla de su infancia. Me ha encantado oir el poema en la voz de Vicente Amigo. Me gusta este blog, seguiré leyendo.
Un saludo

Mirada dijo...

Es tan hermoso dejarse llevar por las palabras que aquí has recogido, acunar las palabras, las ternuras, que sorpresa más agradable nos has dado, me has cambiado la luz del día, y removido por dentro, gracias Luis, gracias Tempero.
Es muy bello lo que haces. Me siento feliz.

cristal00k dijo...

"Acunar las letras despacito..." que belleza! Lástima que queden pocos Don Ruomualdos...
Y que tierno ese cuaderno Tempero.
¡Que preciosa entrada!
Un abrazo.

Ramona dijo...

Deliciosa y poética entrada...