jueves, 27 de mayo de 2010

Esa moda de desubicar los olivos en las rotondas....

Esa moda de desubicar los olivos en las rotondas....


Sombra de lo que eres, olivo,
rumor sonoro para mí, verdad
la tuya en verde, siempre
en éso nos aventajas,
no estar en tu sitio y reclamar,
al final, tu voz, pero no ya
la que tenías junto a la tierra
que te dabas. Debate este desubicar
vida constantemente, cuando no
clausurarla, por no ser recio
en el decir, pero más nítido
nos entra el oír arrasado, claro
que más lágrimas secas provoca.
Pero el rumor es inapelable,
para bien o para mal.





8 comentarios:

Porverita dijo...

Entiendo tu dolor, niño, al ver tu mutilado olivo.
Dolor que acompaña perfectamente el tocaor catalán desubicado y trasplantado a Sevilla.

¿Te susurran los olivos sus sufrimientos?

Amando Carabias María dijo...

Te entiendo, porque es dura la soledad para quien vivió en compañía.
Y ya procuro tener cuidado con la luna, que viene bien llena, desde luego

virgi dijo...

Pues hasta aquí llega esa moda. Un árbol tan bello, tan literario, tan de memoria colectiva, zarandeado de aquí pa'llá...¡a mí me da un coraje! Te comprendo, que bien que lo dices!

Caminante dijo...

Un toque de elegancia,
parece que dijeron los jardinistas,
y pusieron un olivo en nuestras vi(d)as.
Besicos: Llevaba tiempo sin "verte": PAQUITA

¿TE DIJE QUE CONOCÍ A JULIO/YBRIS?

A gritos, parece que te lo he dicho a gritos.

Pedro Delgado dijo...

¿Sólos en las rotondas?

En nuestro Cáceres los han metido en los parques, paseos, bulevares, etc. y no veas las peleas que organizan los chiquillos cuando empiezan a verdeguear las aceitunas... También sirven para que algunos mayores cojan las más altas, aquellas a las que no alcanzaron las manos infantiles, en su época para macharlas, rayarlas o consumirlas de la foema que sea...

De qualquier manera se me viene a la memeoria aquellos tientos de Pepe el de la Matrona que dicen:

""Sombra le pedí a una fuente
y agua le pedí a un olivo,
que me ha puesto tu querer
que no sé lo que me digo""

Saludos flamencos

alicia dijo...

Regreso por fin a tu orilla y me siento como esos olivos en las rotondas, un poco exiliados, extraños y desubicados. He perdido mi propio rastro durante estos días y a la vuelta debo dejar que mis raíces encuentren el modo de agarrarse a la tierra. Aunque sea entre dos intersecciones.
Tienes razón, Manuel, qué seca soledad y qué reclamo sordo la del olivo entre asfalto!
Un abrazo entre las ramas

mateosantamarta dijo...

Casi una burla, amigo. Como muchas otras cosas hoy en día: simulación, apariencia, mentira...
No puedo oir la música. Un saludo.
Encima desubican olivos centenarios: irrespetuoso.
Tu comunión con la naturaleza es futuro...

JosepMª dijo...

El olivo
abandonado,
arrancado,
mutilado,
trasplantado,
pierde su esencia.
Nuestros alimentos pierden calidad.
Nuestra sociedad tambalea.
Nuestra escala de valores da grima.
Amargo será el fruto...

Pedro Sierra:
Sonoro
y muy bello ejercico de guitarra.