miércoles, 13 de abril de 2011

La habilidad del cielo (continuación)


Tiemblo, tiemblo, tiemblo
para disuadir a la ciudad del cielo.

La habilidad del cielo no es ser grieta.

Que a mí venga toda la hierba sin burocracia,
que a mí venga la hierba, desde que apunta
hasta su periodo más excéntrico.
Que aquí la perdiz y el águila
sean familia numerosa.
Que aquí sea donde el junco se abastezca
sólo de columnas vertebrales.

Si habla el fuego es porque dividen al cielo
para hacer brasas de ignorancia.

Tiemblo para sólo hallar aullidos,
para dar más vicio a los pulmones,
aire lleno de pareados.

Jamás se corrige la velocidad de la savia,
su alto contenido en dicha
se da por sentado.

La habilidad del cielo y su modo de hablar.

7 comentarios:

Inés González dijo...

Este sí que es un poema bravío, cargado de rugidos y añoranza.
Parecés te diría un perro de departamento, calcinado por el encierro y con ganas tremendas de pastos, tierra y hociqueos.
Nunca viste como sale un perro de departamento a la calle?
Las patas no se le ven, tuerce el rabo a un costado y ni Flash Gordon lo pilla.
Un poco de humor amigo Tempero, hoy yo también estoy tintirilla, serán estos vientos cálidos de primavera.
Por cierto me gusta esa planta, me vendría bien para las gubias suizas que corren como las liebres en la superficie lisa del PVC.
Te la virlo?

Inés González dijo...

A modo de reflexión te dejo estas cavilaciones de Cioran:

La poesía expresa la esencia de lo que no podríamos poseer; su significación última: la imposibilidad de toda "actualidad". La alegría no es un sentimiento poético. (Proviene, sin embargo, de un sector del universo lírico donde el azar reúne, en un mismo haz, las llamas y las estupideces.) ¿Se ha visto alguna vez un canto de esperanza que no inspirase una sensación de malestar, incluso de repulsión? Y ¿cómo cantar una presencia cuando incluso lo posible está manchado por una sombra de vulgaridad? Entre la poesía y la esperanza, la incompatibilidad es completa; de este modo el poeta es víctima de una ardiente descomposición.

Isolda dijo...

Éste culmina perfectamente el anterior. Musicalmente suena de maravilla y me llega, que no es poco! Creo que el leitmotiv, se me quedará grabado para siempre: la habilidad del cielo es no ser grieta..., que tu lo cuentes es su modo de hablar.
Precioso, un beso azul como ese cielo.

Miquel dijo...

me gusta....

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querido amigo: poema lleno de simbolismos y realidades encajados de forma hábil, discreta y profunda.
Un abrazo

Tempero dijo...

Gracias por vuestros comentarios.

Y gracias a los que vienen por vez primera a dejar su afinado comentario: considérese amigo Rafael.

Caminante dijo...

Yo lo siento como una denuncia "algo" cumuflada, por poética, de tanto sin sentido cotidiano, por arrriba, por abajo.

Besicos. ¿Cómo andas?
PAQUITA