
El río es una góndola de patos, un alazán de agua lleno de belfos. Así lo recuerda la fuente a la que yo metía la boca en nuestras horas de sed.
Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.