Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Hay un bosque perpetuo junto a tu sueño.
Hay alguien que se ha ido, puede que en nuestro nombre,
puede que en el nombre de sí mismo,
nunca en el del Padre.
Deja el Padre, desde que lo es,
las hojas amancebadas, las raíces en su sitio.
Nosotros las cambiamos.
¿Hay algún bosque, acaso, junto a tu sueño?