jueves, 9 de diciembre de 2010

Cárabo

Fotografía de Carlos Sanz



Salgo.
El cárabo me ducha
y paro,
a escucharlo,
él desnudo,
empezando la noche,
yo vestido,
acabando el día,
y paro,
y decido,
echar mi ropa por la borda,
dejar mis achaques de ciudad
y pegarme
a la frontera del árbol
donde el cárabo
se desvive en la noche.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Respirar el vuelo


El instante en que te miro,
tu respiración,
todo luz, vuelo,
alas contenidas,
vuélame,
yo quieto,
el instante en que me miras,
no avances, me dices,
porque vuelo,
rienda suelta,
garras
no sujetas,
te vuelo.







Garras Dos Sentidos (MISIA)
Agustina Bessa-Luis – Popular

Não quero cantar amores,
Amores são passos perdidos.
São frios raios solares,
Verdes garras dos sentidos.
São cavalos corredores
Com asas de ferro e chumbo,
Caídos nas águas fundas.
Não quero cantar amores.
Paraísos proibidos,
Contentamentos injustos,
Feliz adversidade,
Amores são passos perdidos.
São demência dos olhares,
Alegre festa de pranto.
São furor obediente,
São frios raios solares.
Da má sorte defendidos
Os homens de bom juízo
Têm nas mãos prodigiosas
Verdes garras dos sentidos.
Não quero cantar amores
Nem falar dos seus motivos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Hueco



Poema y susurro

Ayer, (te voy a llamar ahora amor, me apetece),
decía que ayer, amor, estuve delante de un hueco
un hueco que me pedía hablarte,
un hueco de ida y vuelta, transparente,
lleno de aire, un hueco para tenernos,
puse mi voz por los dos lados,
mientras te hablaba por el mío,
tú, improvisándote yo, me decías que se logra lo que nos duerme,
y yo, rápidamente, con la escucha tuya, amor,
ya patentándome el oído de gozo,
te decía lo furtiva que puede ser una cama,
y tú, siendo yo, sintiéndote violín desordenado,
fijabas la voz de nuevo en mi oído, paseándome,
y yo, sobre ti, aclamando tu entrada, insistiendo en el sueño,
la palabra, la palabra, te decía,
y tú, que en ti estaba, el silencio, el silencio, andarnos por encima,
y yo te hice caso, ya entendías el lenguaje de mis manos,
y tú, como si yo me acariciase, me trenzaste un grito,
y yo lo renové, renové ese grito, como punto de partida,
y tú, como si fueras yo, me dormiste yéndote.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Cita



Poema y susurro

Siempre es la lluvia a la intemperie,
iniciarme así un poema, en verso sereno,
y guarecerme quizá en tu paladar,
si me hago agua y acompaño a la tierra,
si te haces agua espero a los brotes,
sabes de sobra que la semilla no se obceca,
que a la humedad se ciñe y al sol se halla,
sé que al sol rompe su gen de espera,
sabes que al calor toda ella se desata,
hablamos de germen
e igual podríamos hablar de magma,

agua vivida toda afuera, intemperie,
magma, agua hundida toda adentro,
al llover sé que tengo una cita contigo,
y te aviso,
me avisas,
y regamos de ojos el campo,

desde nuestra ventana veo llover,
veo llover y te miro,
calladamente acordamos una palabra,
sustento,
sustento.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Bulería de mustangs

Se imaginó ese caballo negro. Dejó de imaginar porque hacia ella venía. Veloz, encogiendo el aire.
Caballo loco, cielo en huracán venido al suelo. Hacia ella no uno sino un delta de caballos. Hacia ella, hacia el mar. La sangre que vierte su ola en las manos. El desbocado olor del tomillo, la estepa, la delicada y fuerte calidad del trote. ¿Qué podía aventajarla ya?

Mustang

Imagínate una pradera yerma, un frío intenso, un ligero viento, un sol que se permite a tu cara.
Imagínate una silueta muy al fondo atrapada por la poca hierba, imagínate el péndulo de su larga crin.
Imagínatelo de negro, su perfil de dentro lleno de sangre.
Imagina que viene hacia ti, entero, con su luz puesta en tus ojos.
Imaginemos que el calor no se doma y que el frío entra en combate.



Mustang

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El tiempo como estímulo: una victoria en mí

Esta mañana, mientras corría por el campo me definía el Haikú:

El crecimiento unitario como poema.


Pasan las nubes,
una coreografía
celeste y viva.

VVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVV

Muerte, te hablo
de tú a tú.


(Miguel Ángel Curiel)


Escalera

Nos haces ya un descenso,
escalera,
todo en tiempo
y en pulso
para tú sobrevivir
y nosotros
irnos.




Eu Canto (Carlos do Carmo)
Composição: Poetisa Cecília Meirelles

Eu canto
Porque o instante existe
E a minha vida está completa
Não sou alegre nem sou triste
Sou poeta
Irmão das coisas fugidias
Não sinto gozo nem tormento
Atravesso noites e dias
No vento
Se desmorono ou se edifico
Se permaneço ou me desfaço
Não sei se fico
Ou passo
Eu sei que canto e a canção é tudo
Tem sangue eterno a asa ritimada
E um dia eu sei que estarei mudo
Mais nada

martes, 30 de noviembre de 2010

56

Mientras el afilador bailaba su cuchillo por la piedra ellos se quedaron mirando al galgo que presidía el movimiento, las chispas, el futuro corte. Luis ejecutó la demostración del perfecto afilado: la sabia presión del pulgar sobre el filo, el sentir cómo el acero te encaja sin derramarse una gota de sangre. Luego fileteó un folio en varios trozos que cayeron al suelo. Perfecto. El galgo permanecía inmóvil, ellos no. Pagaron y Luis siguió chiflando su trabajo al aire del verano. Él llevaba el cuchillo envuelto en un periódico atrasado. Ella lo cogió del brazo. Entraron en el bloque de su piso. Mencionaron las chispas, los gestos del afilador y su destreza con el papel; y al galgo. Es como tú, delgado. Tenían en la mente aquella carrera que vieron y que ganó la liebre. Partió varias naranjas limpiamente. Nos tomaremos un zumo fresco. El exprimidor vertía el zumo como una fuente agónica de finales de septiembre. Es su musculatura, sus quiebros, su corazón latiente tras la carrera lo que me excita, dijo. La última vez ella le había tocado el pecho tras el fallido intento, ahí se dio cuenta que el corazón nunca bromea. Fue incapaz de contar tan rápido. Ella tenía un reposo más asequible. En su última revisión, el médico apuntó 56. Buen pulso en reposo. Bebieron el zumo en silencio. Después él le ofreció la pulpa. Sólo una cucharada. Era una cucharilla pequeña la que él utilizó para recoger la pulpa. Se la llevó a su boca y después la besó. Supongo que la pulpa bailó en sus bocas. Contar lo que sucede en el interior de dos bocas no es fácil, las lenguas son fascinantes, los ritmos muy personales y la emoción inexplicable. Se besaron. Ella le llevó la lengua al lóbulo, le dejó una pincelada, una brizna. Le tocó el corazón como al galgo y dijo en alto: no me miente.
En ese momento, el afilador seguía chiflando por la calle con su galgo por delantera.



En esta malagueña bellísima y recordada, Enrique Morente dice:

De tu pelo
por las trenzas de tu pelo
un canario se subía
y se paraba en tu frente
y en su boquita bebía
creyendo que era una fuente.

Ay se me apareció la muerte
cuando cuado intenté de olvidarte
se me apareció la muerte
como la vida es tan amable
yo volví de nuevo a quererte.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Estallidos



Nieva, envío de vida,
ante este instante en que el cielo revienta
tengo el encargo de medirme al momento,
a la palabra y a la emoción. Ahora miro
esa dinamita aérea que conforman los copos,
miento, ahora escribo de lo que vi,
aunar palabra o festejar lo que cayó, y cae,
qué hacemos sino recoger, calcar en un poema
lo que sin duda almacenamos en la retina, en la mente,
y que en el suelo tiene su verdadero esplendor.
Dejo aquí el intento,
prefiero el estallido de la nieve.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Inquietudes


Hace un rato, al ojear/hojear, unas ciudades invisibles de Calvino me encontré en una de sus ciudades del deseo un folio doblado en cuatro cachos. Un título y cuatro versos de hace unos cuantos años que decían:

Favor a un espejo

Mirar lo de ti en Ella,
eso sólo me pides, sólo eso,
sin apenas Tú saber que para eso
Ella me tiene que mirar.





SOLEÁ cantada por Rubito hijo en su disco "De tomillo y romero" (Soleá por la que siento predilección.)

El tiempo pone remedio
y a los daños más sentidos
que no hay más sabio que el tiempo,
su remedio es el olvido.

Dejar de mirarme así
que son tus ojos candelas
y no respondo de mí.

Yo te miro, tú me miras.
Yo te hablo, tú me hablas,
este querer no es mentira,
pero hubo secas palabras.

Con que me mires me sobra,
ya ves con qué limosnita
mi corazón se conforma.

Que siendo hermosa,
¡ay!, hondas espinas
clavan las rosas.