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martes, 28 de junio de 2011

Hábitats

( De un sueño )


Estaba en la Estación Central de Trenes de la ciudad. Una explanada grande de albero sin un sólo coche y el edificio allí con su gran rótulo: Terminal de Trenes de Aquí. No había nadie esperando. Un señor en la taquilla y otro en la oficina postal. En aquella oficina siempre llegaban los envíos antes que las personas. Pregunté, ¿Hay algo de Elena? Del tamaño de un pequeño libro envuelto en papel de mercado y atado con una cuerda. Tenía remite. El destinatario eran unos versos:

Han adornado el cielo con flechas,
tarjas de jubilosas llamas y yelmos de esplendor,
cuchillos y dagas de silbante luz y furiosas espadas.

Me lo dieron. No lo desenvolví. El tren traía un retraso de dos horas. El calor. Daba vueltas al envío. El tren postal salía a la vez que el de pasajeros, pero llegaba mucho antes. Elena. Lo vi a lo lejos. Cuando paró se abrieron las puertas. Comenzaron a salir perros. Perros que cruzaban los andenes, perros que salían por la estación, perros que iban por donde habían venido. Salió Ella. La reconocí por sus ojos. Él me reconoció a mí. Llevaba las dos manos envueltas en gasas negras. El gran dogo vino a mí, me lamió, puso sus pies en mis hombros. Ella se acercó. La miré, eran sus ojos. Sólo me dijo, Yo no soy Ella, Ella aún conserva las manos.


El cachorro me dijo, de Diego Carrasco, de su disco Voz de Referencia

jueves, 2 de diciembre de 2010

Bulería de mustangs

Se imaginó ese caballo negro. Dejó de imaginar porque hacia ella venía. Veloz, encogiendo el aire.
Caballo loco, cielo en huracán venido al suelo. Hacia ella no uno sino un delta de caballos. Hacia ella, hacia el mar. La sangre que vierte su ola en las manos. El desbocado olor del tomillo, la estepa, la delicada y fuerte calidad del trote. ¿Qué podía aventajarla ya?

Mustang

Imagínate una pradera yerma, un frío intenso, un ligero viento, un sol que se permite a tu cara.
Imagínate una silueta muy al fondo atrapada por la poca hierba, imagínate el péndulo de su larga crin.
Imagínatelo de negro, su perfil de dentro lleno de sangre.
Imagina que viene hacia ti, entero, con su luz puesta en tus ojos.
Imaginemos que el calor no se doma y que el frío entra en combate.



Mustang

jueves, 22 de abril de 2010

Hondura


Háblame para dejarme un cerco.
Allí estábamos cuando sobre el cuello nos urgía el suelo.
Querías palabras ejecutadas más allá de las manos.
Las caricias las siento, las palabras me ahondan.
Me agaché y con las manos toqué esa raíz que nos temblaba. Te señale lo que no se veía de ella.
No sé si me dijiste te quiero. Fue la tuya una voz leve.
Aún quiero preservarte, regirme por lo que nos dimos tras aquella raíz.
Hondura.
Sí, éso fue lo último que me indicaste.




domingo, 4 de abril de 2010

Entre la mar y el cielo



¿Dónde está ese pez que nunca ya hierve? Aquí lo espero, sin caña. Sólamente estiro la mano tanto como longitud tiene el deseo. Y toco el fondo del lago, lo rastreo. No me equivocan las piedras, el lodo del fondo. Todo está como cuando buceaba. Ahora es la mano la que toca, la que quiere el pez, la que respira bajo el agua. Yo arriba espero. Trenzo sobre el semblante de las nubes un pasaje aéreo: más me estiro. Y yo en medio del agua y del cielo. Ahí esta la golondrina que quiebra, que da al cielo un candelabro de vida. No la puedo coger. Ahí está el pez que yo sé. Admito su camuflaje. Quizá lo toque. Necesito su movimiento, su despejada ruta. Espero entre la mar y el cielo.

viernes, 26 de febrero de 2010

Lo mínimo

Dime adónde está el piano sigiloso. Sabes que soy en mis manos si él está. ¿Me dices que se fue? Pero, ¿adónde? El que yo no estuviera una temporada no suponía que lo fuese a abandonar. ¿Me dices que no soportaba entrar en vacío? ¿Qué nocturnos recorre ahora?

Te digo que lo vieron junto a una esquina soportando la lluvia, encogiendo sus martillos ante la falta de tus manos.

¿Y anda con facilidad? ¿Suele recorrer muchos espacios?

Anda rodeado de manos ásperas que adulteran su sonido. No lo excluyas. Búscalo, al menos tú con música y él con voz. Lo mínimo.

Tema de Tete Montoliu, titulado 'Manuel' de su disco 'Piano solo'

lunes, 22 de febrero de 2010

Hecho real: Goose pimples



Break it up (Patti Smith, Horses)
Letra

Car stopped in a clearing,
Ribbon of life, it was nearing.
I saw the boy break out of his skin.
My heart turned over and I crawled in.
He cried, "break itup, oh I don't understand,
Break itup, I can't comprehend.
Break itup, oh, I want to feel you.
Break itup, don't talk to me that way,
I'm not listening."

Snow started falling,
I could hear the angel calling.
We rolled on the ground, he stretched out his wings.
The boy flew away and he started to sing.
He sang, "break itup, oh, I don't understand.
Break itup, I can't comprehend.
Break itup, oh, I want to feel you.
Break itup, don't look at me."

The sky was raging, the boy disappeared,
I fell on my knee
Atmosphere broke up, the boy reappeared.
I cried, "take me please!"

Ice, it was shining.
I could feel my heart, it was melting.
I tore off my clothes, I danced on my shoes.
I ripped my skin open and then I broke through.
I cried, "break itup, oh, now I understand.
Break itup, and I want to go.
Break itup, oh please take me with you.
Break itup, I can feel it breaking,
I can feel it breaking, I can feel it breaking,
I can feel, I can feel, I can feel, I can feel."

So break itup, oh now I'm coming with you.
Break itup, now I'm gonna go.
Break itup, oh, feel me, I'm coming.
Break itup, break itup, break itup,
Break itup, break itup, break itup,
Oh, break itup, break itup, break itup
Break itup, break itup, break iton up
Break itup, break iton up, up, up
Break it, break it, break it, break it
Break iton up, break itup,
Break itup, break itup, break itup ...


Esta fabulosa canción es para mí la historia de una traducción inolvidable. Hace cinco años intenté traducirla, pero nada. Con mi pobre inglés imposible. Tan sólo intuitivamente intenté traducir el título: Pulverízalo. Erré de lleno. Es cuando recurrí a un inglés que había en la prisión de Navalcarnero. El único. Un inglés con nombre de lupa pero nada detectivesco: Gary Williams Holmes (GWH). GWH, un asesino por convicción, por un tema de una secta, un asesino que nadie lo creería tal. Le conté la idea de traducir la canción. Cualquier inglés no puede ayudarte a hacerlo. El sí lo hizo.

A GWH le gustaba el boxeo, tenía los brazos supertatuados y se emocionaba con facilidad. Le dije de quien era la canción. "No la conozco." Pero al leerla empezó a tararearla. Se paró a la mitad y me dijo: "Me suena, es una poema-sí en femenino, evidentemente un error gramatical muy bello." ¡Qué emoción sentí yo al transmitirme eso: es una poema!

"De una bella historia de amor trata. Ella está deseando amar, lo está buscando. Para comprender bien la canción es preciso que visualices la imagen de la metamorfosis del gusano a mariposa. La imagen de ruptura del capullo de seda y el lento y perezoso desabrocharse de las iniciales, húmedas y tiernas alas de la mariposa."

Esa era la imagen clave, pues así es como Gary me lo repitió y cómo yo me emocioné de veras. El verbo -Break out- de la tercera línea está puesto con ese sentido. "Aparte, debes tener en cuenta un dicho inglés relacionado con el amor-sexo: 'Action, no words'." Gary me comentó que el chico en Inglaterra se ha considerado siempre muy macho y que lo quiere en una relación amorosa es acción y no palabras. Cuestión de gustos. Así es como la protagonista de la canción incita de modo visual al chico, o supuesto chico, un chico imaginario, a verla metamorfoseada y es por lo que el chico no entiende nada. El quiere tocarla, no verla como una imagen o un cuadro. "No quiere una relación visual" me dijo Gary. Y es así como quedó nuestra versión ese día de un caluroso verano. Gary y yo estábamos en una celda de aislamiento, rodeado de paredes y barrotes. Gary había dado un sólo puñetazo a un interno que le quiso robar.


Rómpelo (Break itup)
Versión de GWH y Manuel R.R.


El coche paró en un descampado(1),
Mi vida envuelta, se fue acercando.
Vi al chico salir(2) de su piel.
Mi corazón giró y reptó hacia mí.
El gritó, "Rómpelo,oh, no entiendo,
Rómpelo, oh, no puedo comprender,
Rómpelo, oh, quiero sentirte,
Rómpelo, no me hables de esa manera,
No te escucho."

Comenzó a nevar,
Puedo escuchar al ángel(3) llamando.
Estábamos enzarzados en el suelo, él extendió sus alas.
El chico se alejó y empezó a cantar.
El cantó, "Rómpelo, oh, no entiendo.
Rómpelo, no puedo comprender.
Rómpelo, quiero sentirte.
Rómpelo, no me mires."

El cielo se enfureció, el chico desapareció.
Me arrodillé.
La atmósferá estalló(4), el chico reapareció.
Grité, "¡Tómame, por favor!"

Hielo, brillaba.
Empiezo a sentir mi corazón, se está derritiendo.
Rasgo mis ropas, bailo sobre mis zapatos.
Me abro la piel(2) y entonces salgo.
Grité, "Rómpelo, oh, ahora entiendo.
Rómpelo, quiero ir.
Rómpelo, oh, por favor, quiero acompañarte.
Rómpelo, puedo sentirlo, rompiéndome,
Puedo sentirlo, rompiéndome, puedo sertirlo rompiéndome,
Puedo sentir, puedo sentir, puedo sentir, puedo sentir."

Una vez roto, oh, ahora me voy contigo.
Rómpelo, ahora me voy.
Rómpelo, siénteme, me acerco.
Rómpelo,.....


(1) En castellano utilizamos el símil del tren con la vida. En inglés utilizan el coche. Así, la autora hace una identificación de su vida, de su viaje vital con el coche, no es que ella fuera en coche.
(2) En el sentido de salir del capullo de la mariposa.
(3) Ella lo idealiza considerándolo un ángel.
(4) Digamos, ella está en una "nube", idealizándolo todo.


Cuando Gary terminaba de traducir me dijo: "Mi pelo está subiendo." Yo le dije que en castellano se decía erizársele a uno el cabello, o ponérsele a uno la piel de gallina. En inglés, me dijo, se dice "Goose pimples", en alusión a unos minipinchitos que las ocas tienen en sus patas.
Gary ya salió en libertad.

domingo, 21 de febrero de 2010

Habitación dotada de ciudad


Todas las chimeneas nos miran. Nos figuran como hoguera andante. Eso pensaba mientras pasábamos por allí. Con ojos de ciclón amansado me miraste y tu voz dijo que el humo aún no andaba. Pero yo ya sabía que nuestro ciclo era el del fuego donde la ceniza quedaría descartada. Hacía frío en la ciudad. Tu mano izquierda tocó la piel de mi espalda. Deseé tumbar mi sangre. Seguimos caminando. La ciudad era pequeña. Llegamos al hotel, anochecía, me pediste un cigarrillo. Hacía calor en la habitación. Vi salir sortijas de humo por tu boca. Vuelve a encender el mechero, estando de espaldas a mí, dijiste. Te pedí una calada.



No se por donde me vino
este querer sin sentir,
ni se por que desatino
todo cambio para mi.
Por que hasta el alma se me iluminó
con luces de aurora al anochecer,
Por qué hasta el pulso
se me desbocó y toda mi sangre
se puso de pie.

Me miraste, me miraste
y toda mi noche
oscura de pena ardió de lucero,
me embrujaste, me embrujaste
y un rio de copla cantó
por mis venas tu amor verdadero.
Si estaré mi vida soñando
y tendré que despertar
lo que a mi me esta pasando
no es mentira ni verdad.

¿Qué me diste? ¿qué me diste?
que asi me has cambiado
de nieve en hoguera de roja pasión
no me aleje tu vera
que sin ti no hay pa' mi remición.
No estas viendo
que al llamarte como loca
desde el alma hasta la boca
se me sube el corazón.

No se si hay otra que quiera
con la pasión que yo a ti,
vivir de esta manera
más que vivir es morir,
por que me despierto
temblando a sola
y miro a la calle
desierta y sin luz,
por que tengo la corazoná
de que vas a darme
sentencia de cruz.

Me miraste, me miraste
y al mundo mis ojos
de frente a los tuyos
brillaron de celos.
Me embrujaste, me embrujaste
y igual que la arena
mi torre de orgullo
vinieron al suelo.
Si será de brujería
el nectar de tu querer,
que la luz de mi alegría
la oscurece tu con el.

¿Qué me diste? ¿qué me diste?
que asi me has cambiado
de nieve en hoguera de roja pasión
no me aleje tu vera
que sin ti no hay pa' mi remisión.
No estas viendo
que al llamarte como loca
desde el alma hasta la boca
se me sube el corazón.

domingo, 7 de febrero de 2010

Hecho Real

A.KOESTLER (Hungría, 1905-1983)

EL VERDUGO WANG LUN

Cuenta la historia que había una vez un verdugo llamado Wang Lun, que vivía en el reino del segundo emperador de la dinastía Ming. Era famoso por su habilidad y rapidez al decapitar sus víctimas, pero toda la vida había tenido una secreta aspiración jamás realizada todavía: cortar tan rápidamente el cuello de una persona que la cabeza quedara sobre el cuello, posada sobre él. Practicó y practicó y finalmente, en su año sesenta y seis, realizó su ambición.
Era un atareado día de ejecuciones y él despachaba cada hombre con graciosa velocidad; las cabezas rodaban en el polvo. Llegó el duodécimo hombre, empezó a subir al patíbulo y Wang Lun, con un golpe de espada, lo decapitó con tal celeridad que la víctima continuó subiendo. Cuando llegó arriba, se dirigió airadamente al verdugo:
-¿Por qué prolongáis mi agonía? -le preguntó-. ¡Habíais sido tan misericordiosamente rápido con los otros!
Fue el gran momento de Wang Lun; había coronado el trabajo de toda su vida. En su rostro apareció una serena sonrisa; se volvió hacia su víctima y le dijo:
-Tened la bondad de inclinar la cabeza, por favor.



El hecho real fue que a un compañero con bastantes problemas familiares-que desconocía- a punto de jubilarse le dejé una antología de cuentos e historias mínimas de los siglos XIX y XX y le señalé este relato como fascinante y sin ninguna pretensión más allá de la meramente literaria. Al día siguiente mi relación con Pedro se descalabró y fue poco menos que traumática e huidiza. El me había traído a cambio un ejemplar de Un día en la vida de Iván Denísovich de Aleksandr Solzhenitsyn.

jueves, 28 de enero de 2010

Lo sucedido (0): Abruptamente: el gato negro es el cómplice

Lucas es un tipo que ha dado mucho de sí en su vida laboral. Harto y ojo avizor de lo destructuctivas y asoladoras que son las relaciones personales decidió crear una empresa que llamó Navelina. Navelina no es el nombre de ninguna rusa ni ucraniana. Es una variedad de naranja entera. Y como no tenía ganas de exprimirse en el nombre decidió dotar de medias naranjas a quien las necesitase. Más o menos su empresa es una agencia matrimonial. Pero no es necesario casarse. Tiene ubicada su empresa en un antiguo chalet.

Elisa. Elisa es la mujer que llevó a Lucas por la calle de la amargura. No se me apuren, porque perfectamente pudo ocurrir al revés. A veces, la calle de la amargura es asfaltada por ambos.

Ella. Ella es Teresa. Diréis que la mujer de la limpieza. No. Ella da para más. Quizá tenga un instinto felino o quizás vierta la clave de todo lo sucedido.

Ellos. Ellos, los que estaban de fiesta son tan irrelevantes como lo que comerá el gato. Ellos, en ese momento del relato, formaban parte del desagüe emocional de Lucas.

Gato Negro. No tiene nada que ver con el gato blanco de Kusturica. Tampoco tiene que ver con las lanas del gato negro. Abrúptamente: el gato negro es el cómplice.

No dejen de visitar:

Lo sucedido (I)
Lo sucedido (II)

miércoles, 27 de enero de 2010

Lo sucedido (I)



Érase una vez una papelera. Sobre ella estaba comiendo un gato. Lo estaba haciendo a lo grande, diríase que se teñía mientras probaba bocado. Al abrir la puerta, primero la miró con la cara y los hocicos bien rojos...., después, saltó a la mesa de Lucas dejando las huellas de unas almohadillas tintadas; otra breve mirada, los mismos hocicos y un decir a sus ojos como diciendo de su inoportunidad frente a su festín...

Lucas la había llamado por la noche. Le dijo que fuera temprano a limpiar la casa donde tenía ubicado el despacho, la casa donde había vivido toda su vida con Elisa. Pudo deducir a través de la llamada que estaba con más gente, no hablaban, sí reían, y a carcajadas...
En el gato, completamente negro, reverberaba lo que a ella le pareció, sin duda, sangre. Había muchos gatos por aquellas calles tan silenciosas de coches y tan pobladas de chalets. Chalets de los más antiguos de la ciudad, algunos de ellos abandonados, algunos de ellos, incluso, comportándose como árboles, al salirles alguna que otra rama por las ventanas.

Habían dejado abierta la ventana del despacho, una ventana que daba a un breve jardín...Fue avanzar ella un paso y el gato saltar al alféizar, retar a la espera, a la reacción del grito. O a que huyese ella para volver a la papelera...

Quien sí saltó entre aquel cruce de miradas fue el teléfono. El gato quedó inmóvil y ella sin saber qué hacer. Siete tonos.
-Sí, vine a limpiar como me dijo, pero...
-¿Pero qué?
-La ventana estaba abierta y en la papelera...
-¡Deje a ese gato y váyase!

Apenas cerraba la puerta de la casa el gato volvía a aquella papelera, a rendir cuentas con su hambre o, quizás, a hacer un favor a Lucas.
A los diez segundos ella decidió volver...

martes, 15 de diciembre de 2009

Viaje silenciado 2: me dije ésto de viva voz



"Hago del silencio una cadencia sin rigor. Puedo sentirlo y apremiarme a hablar, a sonreír, a excitar la palabra. Quizás, por no sacudirme, me revelo en el silencio como un intento de fuga.

Así, alargado sobre la vía, me quedo. Así, silencioso. Sabía que me despedía de la ejecución de un sueño. El desconcierto de la ida, el posible retorno, la nada, la eternidad, el todo, la obsesión, el silencio, la cadencia.

La niebla, su fascinación para silenciar. Y yo en claro desmonte dispuesto a repoblarme. Un irse, mientras yo, anclado a la tierra, comienzo a desvelar las palabras que, de momento, acumulo en un saco."



El mar presume de hondura
y el tiempo de su saber
el mar presume de hondura
el viento, de su poder
la tierra de su estatura
y el hombre, no sé de qué

Prepárate para morir
me dice la voz del tiempo
y es el martirio más lento
que se puede recibir
¿por qué no existe el remedio?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Casa de la palabra

Tiramos dado y vamos a otra casa-museo: Museo de la Palabra.

En la localidad toledana de QUERO esta esa imponente casa-museo. Hurguen en la página y verán que casa más bella. Y no es que yo haya ido aún a ese lugar pero la lectura ocasional de un breve artículo en el periódico me ha llevado ahí. Pero ahora no me interesa la casa sino el relato ganador del I Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra” de la Fundación César Egido Serrano. Y no me interesan tampoco los 7000 euros del premio. Las noticias son tan pobres y tan ceñidas al aspecto anecdótico de lo que Soledad Uranga va a cobrar por cada una de las dieciocho que consta el relato que olvidan el valor literario o el rumor que atraviesa una obra, aunque sea pequeña.

El hermoso y sensacional relato es éste:

"Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos."

Puede que Soledad Uranga se acordase de Gabriel García Márquez y de los cuatro años continuados de lluvia en el Macondo de Cien Años de Soledad, o puede que se acordase del dinosaurio del genial Augusto Monterroso, o puede que le viniese a la memoria alguna otra situación, o puede que se le ocurriese así, sin más.
Pero ahora el relato es nuestro, amig@s. Y podemos interpretarlo como queramos. Yo me decanto por una derrota a la esperanza de algo. Lo cierto es que desde que lo leí no me quedó más remedio que copiarlo. Lo hice en el móvil, registrado como mensaje que me hubiera llegado. Como si fuese un sms. Y creedme que me ha estado rondando. Pensé en la dictadura argentina, la que ya pasó, pensé en una familia en paro, pensé en una relación amorosa estancada, pensé.
Ahora decidid, si os quedáis con los siete mil euros o con el relato.




Carlos Fava

Scrivo

Scrivo adagio adagio, scrivo con disagio,
in continua attesa di una luce accesa.
Scrivo delle idee, qualche informazione,
uso un po' di arte e un po' di imitazione.
Scrivo bambini, scrivo assassini
scrivo mestiere, scrivo finalmente amore,
scrivo in emergenza, privo di prudenza,
scrivo incuriosito dalla tua coscienza.

Scrivo e sto invecchiando ma mi sento bene
scrivo dondolando nell'ispirazione
scrivo a quattro mani, scrivo solo in coppia
scrivo col pensiero e tutto, tutto, si raddoppia.

Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.

Scrivo con due dita, scrivo finché dura
scrivo la tua faccia che aspettava la paura.
Scrivo e non ci credo a tutto quel che vedo
scrivo del mistero che è invece tutto vero.
Scrivo per scoprire, scrivo per fermare
scrivo e le parole vanno a farsi benedire.
Scrivo quel che sono, scrivo l'abbandono,
scrivo e poi risorgo col vestito buono.

Scrivo risucchiando tutto l'alfabeto
scrivo e mi ripeto mi ripeto e mi ripeto.
Scrivo bambino, scrivo ballerino
scrivo del destino, scrivo, scrivo Giovannino.

Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.
Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Encarna

Ya sé que este número, idéntico existe más abajo. Simplemente se trata de otra variante más sentida donde el poema de Cernuda, musicado/susurrado por Morente, me arrastra más hacia el lugar.




Treinta y cuatro. Ese es el número que abanicaba a una plaza y a una fuente. Ese número es el que me dijiste donde detenerme. No estaré, me anunciaste, Ella sí. Ella te contará, son ochenta y cinco años de decires, cuentas, historias y secretos. Puede que halles la plaza demacrada, desposeída de todo lo que fue. Esa es una historia lenta y triste. Pero Ella, verás, es instantánea en decidirte por un paseo emocionante. Dile que vienes conmigo, mejor, que vienes de mi parte, o que surges de los prados, o que has remontado el río. Si todo éso le dices, Ella te dirá. En principio verá a qué hueles; si hueles a palabras mías no fingirá y te dirá del redondel de vida de su casa. Ya te comenté que zanjó su actividad. Ya te conté lo que Ella me contó sobre un novio que tuvo que la rondaba. Pero de Ella sale más templado. Son las historias necesarias de que te hablé. Es el treinta y cuatro, no lo olvides. Ese número ya no abreva de la fuente que ya no está en la plaza. Pasó ya tiempo mas no la exclusiva del hombre por derribar. Aprovecha y dile que yo...



Luis Cernuda

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Encarna



Treinta y cuatro. Ese es el número que abanicaba a una plaza y a una fuente. Ese número es el que me dijiste donde detenerme. No estaré, me anunciaste, Ella sí. Ella te contará, son ochenta y cinco años de decires, cuentas, historias y secretos. Puede que halles la plaza demacrada, desposeída de todo lo que fue. Esa es una historia lenta y triste. Pero Ella, verás, es instantánea en decidirte por un paseo emocionante. Dile que vienes conmigo, mejor, que vienes de mi parte, o que surges de los prados, o que has remontado el río. Si todo éso le dices, Ella te dirá. En principio verá a qué hueles; si hueles a palabras mías no fingirá y te dirá del redondel de vida de su casa. Ya te comenté que zanjó su actividad. Ya te conté lo que Ella me contó sobre un novio que tuvo que la rondaba. Pero de Ella sale más templado. Son las historias necesarias de que te hablé. Es el treinta y cuatro, no lo olvides. Ese número ya no abreva de la fuente que ya no está en la plaza. Pasó ya tiempo mas no la exclusiva del hombre por derribar. Aprovecha y dile que yo...



Debaju la tu ventana
quité un canto y puse dos
en a cama que tu duermes
bien cujuíamos los dos,
con aire.

Quien pudiera ser el cravu
donde cuelgas el candil
para verte esnudar
y a la mañana vistir,
con aire.

Tu padre y tu madre dicen
que no les deju dormir
ventura tiene tu casa
la que no me deja a mí,
con aire.

Ya sé que estás en a cama
ya se que durmiendo no
ya sé que tienes la mano
donde el pensamientu yo,
con aire.

Si supiera que cantando
daba gusto a mi morena
toda la noche cantando
y a la mañana durmiera,
con aire.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La obcecada vida de una pared

Sé que el optimismo gime, como sé que gimen mis paredes mientras las blanqueo, las paredes y su sinfonía de cal, y gimen porque saben que alguien preparado con un aerosol va a arrancar una frase, sí, una frase, aunque tenga la letra desfigurada, aunque llore su exceso de pintura, una frase atrevida, me cago en el fascismo, y resulta que el fascismo ya murió, pero alguien, el que ha pintado, el escritor, ha sentido de nuevo el hilo demacrado del ahogo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Mechero

Me rebelo contra ti, boca, que activas lo que yo quemo.
Tú, boca, fertilidad de nicotina y cuantía sobrada de placer.
Y yo, que mi desnudada llama se interrumpe por tú solicitarlo. No invertiría sino gas hueco si mi orgasmo no dependiese de una chispa.
Pero tú, boca, elucubra volutas que yo habré padecido el efímero instinto de quemarme.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sobre el riesgo de ser, al menos, dos en la vida

¿Por qué sin ser yo dos vengo y me desplazo, me resbalo hacia ellos? Uno me dice, el otro no reprime, uno calla, el otro enerva al silencio, uno me grita, el otro excluye la moderación, uno me intenta escribir poemas, el otro disuade a la mayoría de palabras que no soporta, el uno que yo me creo ama, el otro se desagua con los labios. El uno me está cerca, el otro se refugia en mi médula.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Locuras a pie de calle

Me llamo Rosario. Mi vida es homónima, llevo las cuentas con el rigor que exige la espera.
Decir que mi matrimonio es un puto fracaso no lo puedo decir porque ya estaría separada.
No, mi vida conyugal quebró, quiebra.
A los tres meses de casarme planteé la fuga. Mi marido se acababa de convertir en un metrónomo.
A los tres años me dije que qué hacía yo dentro de esa situación (en realidad, para mí, me decía que qué coños hacía yo aguantando a ese tío que quería en exceso).
Llevo treinta años casada y el metrónomo sigue, con oscilaciones de celos.
Trescientos son demasiados, pero espero.




Unha vez tiven un cravo

Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón,
i eu non me acordo xa se era aquel cravo
de ouro, de ferro ou de amor.
Soio sei que me fixo un mal tan fondo,
que tanto me atormentóu,
que eu día e noite sin cesar choraba
cal choróu Madalena na Pasión.
“Señor, que todo o podedes
-pedínlle unha vez a Dios-,
dáime valor para arrincar dun golpe
cravo de tal condición”.
E doumo Dios, arrinquéino.
Mais…¿quén pensara…? Despois
xa non sentín máis tormentos
nin soupen qué era delor;
soupen só que non sei qué me faltaba
en donde o cravo faltóu,
e seica..., seica tiven soidades
daquela pena…¡Bon Dios!
Este barro mortal que envolve o esprito
¡quén o entenderá, Señor!…

Rosalía de Castro
(Follas novas, 1880)




Poema de 'A las Orillas del Sar'
Rosalía de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros:
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
-Ahí va la loca, soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños;
sin ellos, ¿cómo admiraros, ni cómo vivir sin ellos?

jueves, 29 de octubre de 2009

Mujer viva





Bien sabemos los segovianos que Segovia es un balcón flotante desde el que ver a esa mujer que lo es todo menos muerta.


Admirarla así, enaltecida de retamas en primavera o repasada por la nieve.
Siempre viva, granítica, luminosa.
Mujer muerta germinal, alusión aérea.
Por hoy, y por muchas, las veces de sentirte.
Las de cantar tu registro amoroso.
No detendremos tu agua, serán de probarla nuestras ansias.
Colgaremos tus besos, ésos que al mirarte nos solucionan parte del reposo.





Desde mi balcón flotante
fui colgando tus besos
y ahora todas las noches
repican con el viento.

Corazón mio no llores
ni tengas penas
que si tu pasas fatigas
otros arrastran cadenas.

Que me he salido a asomar,
ya no me arrimo a las rejas
que me solía asomar
que me arrimo a la ventana
que cae a la soledad.
Deseando una cosa parece un mundo
luego que se consigue tan sólo es humo.
Tan sólo es humo niña, que parece un mundo.

Que soy piedra y puede ser
olvídame, pero advierte,
que soy piedra y puede ser
que algún día en mí tropieces
y en mí vuelvas a caer.

El sarmiento en la lumbre
y el que se enamora.
El sarmiento en la lumbre
y el que se enamora
por un lado se enciende
por otro llora.

La iglesia se ilumina cuando tu entras.
Y se llena de flores y se llena de flores
donde te sientas.

De bronce, compañera no más golpes,
mira que no soy de bronce,
mira que una piedra se quebranta
a fuerza de muchos golpes.

Bajo sus pies, bajo sus pies
florecía la mañana.
Y su cabello tenía la cara
de una intacta.

Al andar de la paloma
al andar tu te cimbreas
al andar tu me pareces
un ramo de flores que se balancea.
Tú me pareces un ramo de flores
que se balancea.

El ibas sólo tambaleándose
borracho de amor
borracho de hambre
borracho quién sabe.


Poema de Pedro Garfias musicado por Enrique Morente.