lunes, 6 de junio de 2011

Cómputo

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido.

F.G.Lorca, Lluvia


Hace un rato, en Madrid



Cómputo del agua,
diadema asignada a mi ventana,
agua de astros,
ojo salvaje del barro,
suscrito el rayo,
aclarado el trueno,
no hay manera de aullar
más pura que la del agua,
su exclamación voluminosa
o ese himno silencioso
que cualquier raíz corea.


Hymne, Richard Galliano, de su disco Love day

domingo, 5 de junio de 2011

Nube

El cielo se me nublo,
las nubes se me oscurecieron
el día que me dijeron
que tu querer se me acabó.

Enrique Morente.

Una nube puede ser.
Ante todo es,
algo que varía
corrigiendo azules por instantes.
Una nube es pletórica,
su agua es tan casual como cierta.
Cae como cae ahora.
Cae cuando dobla su gravedad.


Grande Locura, alegrías, Enrique Morente, de su disco Flamenco en directo

viernes, 3 de junio de 2011

Ala prima




Humedad...
Trabajas en la piel salvaje,
descubres el torso y no rehuyes,
reabres el vómito del placer,
bandeja de insólito alimento,
raíz de glóbulos rojos,
cal y sol,
colonia de mirlos que violan al vuelo,
vuelo, lo más grande y de más nervio.
Humedad...


E la nave va , Anuar Brahem, de su disco Khomsa

jueves, 26 de mayo de 2011

Ultima: la destrucción o el amor




Poema y susurro

Que no se quiebre el tiempo que me correspondes,
te correspondo sin quiebra si el tiempo nos obedece,es estando en ti, cuanto imagino del tiempo,
cuando imagino en el tiempo me vienes,
sitúo el cuerpo derramado en la tierra,
cuanto imagino de ti me arroja al suelo,
sabes de sobra que la palabra es ansia,
sé de sobra obrar en silencio, inquietar
mi postura, sentarme en la linde,
opción de la palabra es ser voluntaria
de la redada que al deseo llevamos,
he de venirte, ahí, justo donde el manar de amapolas,ven, que se mida el tiempo por avalanchas,
me detengo por si tu habla se descuelga,puedo ser sauce, ser voz entrecortada, y tú oír todo,
lo que me dices, a modo de venero,
podrá abrir un nuevo poema, uno más, aunque nuestro,
te diré que el cuerpo es una alarma de espirales,
te diré que el tiempo es una orden explosiva,
la palabra más perfecta es la que no logro encajar aquí,
la que siempre me transgrede por inconforme,
escríbeme luz, nunca te cuestionaré.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Retama

Tuoi cespi solitari intorno spargi,
Odorata ginestra,
Contenta dei deserti.

Canto XXXIV, La ginestra, o il fiore del deserto (La retama o la flor del desierto)
Giacomo Leopardi

Se le da muy bien a la retama habitar terrenos áridos. Creo que Leopardi se excedió al considerar las laderas del Vesubio como desierto. Os puedo asegurar que este año pisé el desierto de verdad, el de arena, y ni rastro de retamas. Ese poema de Leopardi, del que existen muchas versiones es muy recomendable y bueno. Tan sólo quería hoy rebozar un poquito este cuaderno de ese pecho que tiene la retama donde olor y color se vierten a raudales.
Encuentren su estrella en forma de retama, gozarán durante un buen rato.



La estrella (tangos), Enrique Morente, de su disco 'La estrella'.

martes, 24 de mayo de 2011

Entresijos

Cañonazo al cielo y venir con la luna
tomar con ella geranios desbocados
para llorar después
fusilando al olvido.

La piel me ladra piedras.

Clavo balcones para ver las ciudad
desde lo alto.

Las turbinas de la sangre embaten
a cielo, a tierra, a la enterrada vida.

Espero el azúcar, su insistencia, su noche,
su alcohol desproporcionado.

El cielo es entonces una forma de adiós,
insomnios permanentes de lo irremediable.



Donde habite el olvido, Enrique Morente, de disco 'Sueña la Alhambra'.

lunes, 23 de mayo de 2011

Anatomía de una pared



Otra manera de medir
a lo ancho
tiene el tiempo.
La epidermis de una herida galopante.




Me faltan las fuerzas, seguirilla de Enrique Morente, disco DESPEGANDO.

Ay, me faltan la fuerzas
ay ya no puedo más,
de las fatigas que tiene
mi cuerpo se va al hospital,
me faltan las fuerzas
ya no puedo más.

sábado, 21 de mayo de 2011

Cristal

Entre el cristal y el aire bebo,
miro como quien bebe un albatros de mar.
Química sencilla
la de agua silenciosa,
la de la llama
en que vuela el jilguero.
La miro como quien se bebe
un principio de dolor
y un estallido de alarmas.

Ven, me dice.
La leo los labios



Seguirilla grande de Enrique Morente, Voces doy al viento, de su disco Se hace camino al andar.

Ay, ay, ay,
voces doy al viento
y grito al alto cielo
porque yo tengo
y una llama viva
dentro de mi pecho.

Ay de cositas pasadas
no quiero acordarme
porque me llora
mi corazón
gotas de sangre.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Estación amarilla

18 de mayo CUBIERTO

Se apeó en una estación sin nombre.
Lo curiosos del caso es que, desde entonces,
los trenes pasaban por la estación sin detenerse.
Al final, la misma estación desapareció.
Ella recuerda cada rincón de la estación,
el dibujo de las baldosas, el color del techo,
la forma de la barandilla de la escalera,
pero no consigue recordar por qué tuvo que apearse allí.
Un tren pasa de largo.
Al final, ni siquiera tiene fuerzas para levantar la mano.

Jimmy Liao, HERMOSA SOLEDAD

La estación del tomillo. Esa es la estación que atravesamos mientras el aire nos daba constantemente pupilas. Huele, me decías. Sabe, te dije. Alguien trotaba por el tomillo que el guardagujas había sembrado. La estación era pequeña. Antes con mucha vida. La gente se desplazaba sólo en tren. Ahora es una estación convaleciente pero sigue teniendo nuestro deseo. No, me dijiste, no es una estación convaleciente, es nuestra estación. Nuestra estación adoquinada, nuestra estación amarilla. En esos trenes de andar por casa hemos viajado, hemos fumado. Hemos dado de comer a los pájaros. Los gatos allí se dejaban acariciar. Los que había en el muro.


Homecoming queen, Bernardo Sassetti, Motion

lunes, 16 de mayo de 2011

Autopsia de una flor


Morir así,
desordenando los pétalos hacia las piedras
y hasta ayer tan verde. Morir así,
con tu olor desdentado.
A simple vista,
un desván de hoces
tenías en la cintura.
A simple olor,
un perro moribundo
se acercó a ti.
Ya sé,
por tu tallo,
que una puñalada de sol
intervino en tu vida.
Qué más decir a tu lado
y no seguir sangrando raíces...



Petenera de Luis de Córdoba

El cuerpo como los mimbres,
tenía la Petenera
los colores de su querer,
madre de mi corazón,
los colores de su cara
el color de la canela,
y sus ojos el reflejo
de la amargura y la pena.

Ay, cuentan que la Petenera
tenía dolores de muerte,
también los he tenío yo,
mare de mi corazón
también los he tenío yo
que no me dejan ni verte
y estoy muriendo de amor.