martes, 14 de junio de 2011

Hábitats



( De las Malvas )

Aseguro que el mayor esplendor
de las malvas no es en el jardín.
Su pasión pluviométrica y su azar
por una tierra llena de alvéolos.
Son las malvas plantas que amo
por ser corsarias de secano.
Y ahí las tengo, delante,
sorbiéndose a borbotones
el miedo a morir. Ahí están,
faisanes en celo, flor y vuelo,
mientras nosotros,
simplemente,
las vemos.


Actos Inexplicables, de Nacho Vegas, de su disco ACTOS INEXPLICABLES

Hábitats


(la memoria se empieza perdiendo por el tacto)
Pedro A. González Moreno

( De una Canción I )


Un instante de memoria
y una canción
puede ser una pelvis,
o una mano,
o un espejo desproporcionado.


Go down Moses, Charles Lloys, de su disco MIRROR

Hábitats


( Del tomillo I )

Si toco el tomillo se viene conmigo.
Es una forma de ser la suya,
la de traspasar el tacto.
Vivir sin apenas agua.
Y si a alguien tocas
también traspasas.
Su olor funciona por ósmosis,
de viento están formados sus tallos.
Y algo se ancla siempre
en el aire
si te acercas.
Cuanto más si lo tocas.
Tomillo, eres cierto.

Seguirilla de Rubito Hijo, de su disco A TOMILLO Y ROMERO

lunes, 13 de junio de 2011

Hábitats

( Del Buitre )

El del buitre es un ojo inquieto,
del más acá, un ojo con forma
de cadáver extraviado.
Si me tumbase inmóvil
en una pradera lejana
no vendrían.
Si muriese a solas en el campo...
no lo sé. Ellos saben que un muerto
no se altera, un fugitivo ya
sin posible tránsito.
Oyen hasta el llanto último
de un animal: el cielo se vuelve
acantilado y roca, y ojos
y diagonales de hambre.
La muerte tan sólo una tangente
de la vida. De ellas ojos se encargan.


La llorona, Charles Lloyd Quartet, de su disco MIRROR

domingo, 12 de junio de 2011

Hábitats

There's only Alice (Tom Waits)

( Del Corzo)

En mi encuentro con el corzo peleo,
peleo y el oxígeno se me hace más incansable,
sus saltos son mis saltos inmediatos,
su mirada es un bucle de viento que yo huelo,
mi salto, entonces, es una inventiva hacia las rocas,
su músculo, preludio de distancia; en el mío, se abre aire.
En el suelo, donde él patina la hierba de veloz,
nunca encuentro una coordenada rígida,
peleo hasta por el pelo de su lomo, espero
hasta el fermento de sus huellas,
desvelo
es un término inequívoco hasta alcanzarlo.


Alice, de Tom Waits, de su disco ALICE


sábado, 11 de junio de 2011

Habitats

(De los mirlos I)

Los de la ciudad. Los que oigo
en la parábola de la noche.
Los de la yesca negra
sobre una rama de primavera.
Todos los que me sobrevuelan,
los que aún son vértice ,
aquellos con los que danza un muro.
Los que hablaron,
los que me hablan y por los que lloro.
Los de mi ciudad.


Concerto Pour Clavecin Et Cordes En Fa Mineur, BWV 1056, Richard Galliano de su disco BACH


Habitats

( De las copas )


Las copas donde bebimos
siguen allí. Donde el cero de luz,
donde la pupila ensancha.
Donde es un término tan exacto,
tan de allí que, a cierraojos,
con el sólo tacto del suelo
llegaría. Allí, donde
música, pulso y voz
transmutan.
Lo vimos un día.


Cortesanos, Javier Paxariño, de su disco TEMURA

viernes, 10 de junio de 2011

Hábitats


( Del baldío I)

Baldío, cuerpo lleno.
Parte de ti siempre una furia vegetal,
nada que pida clemencia
por vivir.
Todo aquí vale;
a pedir de boca el agua,
el trasiego de cualquier mamífero,
un pájaro infiltrado,
una lombriz submarina.
Baldío es énfasis,
continuo, alto rumor.


Fou rire, Richard Galliano de su disco NEW YORK TANGO

miércoles, 8 de junio de 2011

Hábitats

(Del silencio I)

Hábitat del silencio,
ese lugar común
donde todo se incinera.
Aquí nadie supervisa al viento
de lo que pueda llevarse
o voltear. Cenizas vivas
con su argumento vencido.



Poème, Richard Galliano, de su disco LOVE DAY

lunes, 6 de junio de 2011

Juan Carlos Mestre

El que vive en la patria de una mujer desnuda,
el hijo de la locura que llora médula de caballos
sumergido en el humo de su choza de adobe.

El poeta, Juan Carlos Mestre, de su libro 'LA CASA ROJA'



Aquí mismo, ya que no lo hice ayer en persona, quiero agradecer a Juan Carlos Mestre esa manera tan singular de dedicar con dibujos, en este caso con acuarela, sus libros. Pasad por sus poemas, por la vitalidad dichosa de sus palabras, por la argamasa que sabe hacer con la palabra y con lo que significa la tierra en su vivida porosidad. 'Antífona de Otoño ' es unos de sus mejores libros donde Amancio Prada pone voz grave a algunos de sus poemas. Su Nostalgia, por ejemplo:

La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche

En una ciudad de provincia. En una ciudad con tiendas de ultramarinos y ángeles que cruzan el cielo en bicicleta. Es una tarde de domingo, a eso de la tibia luz del anochecer cuando aún no han dado las ocho.

Bajo la dulce curva de los soportales las muchachas como yedras fragantes ensueñan el melado torso de los jóvenes.

Mi memoria advierte esa dicha, el celeste vapor que los labios exhalan entre palabras secretas. Lo que recuerdo es hermoso, como el aceite que resbala de una tea encendida y fulgente se esparce sobre los cuerpos desnudos, sobre el súbito mármol de los amantes dormidos.

Lo que borda la ternura sobre los valles del Bierzo, lo que lentamente abolido aún palpita como un rubí en el melodioso pico de los pájaros. Así os he sentido, libres y gozosos días donde viví cansado por la luz, radiante, estremecido, hijo de la tristeza y los relámpagos.

En una ciudad de provincia. En una ciudad con escaparates y jardines y trenes silenciosos. En una oscuridad amenazada por el muro cinerario de la aurora.

El otoño era bello, nuestros pensamientos tenían la sonrisa del niño que se baña en el río. Como nacidos del puente o de la torre, como la piedra, despacio, el deseo de la aventura fue huyendo de nosotros, como la albahaca de los oteros de junio, como el jaspe que lanzado por la honda silba brillante hacia los cielos.

Llueve, esa gente que soy y que conozco ha salido a la calle, al céfiro suave de los dialectos del monte. La noche ha puesto lámparas apagadas en los nidos vacíos, solitarios pastores en las tristes cañadas del otoño.

Ya lo sabéis, como esa postal borrada por el sol que guarda en su zurrón un cartero celoso.