domingo, 8 de enero de 2012

Ex(citarse) 4
















La mayor parte de la poesía actual no emociona ni conmueve. Tan sólo intenta seducir mediante una colección de tonterías carentes de sentido poético. Y el raro sentido poético es el único que triunfa sobre el sentido común, que induce a la gente a no leer poesía, con sobrada razón, cuando en otras circunstancias, en la poesía debería estar el principio de la salvación de un pueblo. Porque, como expresa Elizabeth Browning, "el poeta es el que dice las cosas esenciales".

Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

Red love, de Tango Crash

sábado, 7 de enero de 2012

Ex(citarse) 3
















Mi amor por la tierra es tan grande que en mi infancia en Martínez le pedí al jardinero que cavara un pozo de mi tamaño. Me introducía en él y pasaba largas horas en contacto con la tierra fresca, gorda y negra, apoyando en ella mis mejillas, acariciándola, observando sus pequeños habitantes, escarabajos, lombrices y "bichos bolita".
Cuando se me buscaba sin hallarme, mi madre o mi tía decían: "Ha de estar en el pozo".

Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

Tres esquinas, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.

jueves, 5 de enero de 2012

Ex(citarse) 2

Lo que malogra la existencia es el afán de posesión. Posesión de afectos, de recuerdos, de personas, de animales, de objetos, de personalidades, de cultura, de fama, de amores, de anécdotas, de talentos, de belleza, de gracia, de bienes, de felicidad, de creencias, etcétera, etcétera.
Lo que malogra la vida es la condición humana. ¿Quién ha visto un caballo voluntariamente ocupado en algo más que comer, excretar y fornicar, en caso de ser potro?

Julio Llinás,
Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.

La he visto con otro, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Ex(citarse)


Miro las cosas de mi casa y las que van quedando son como partes de mí mismo. Muebles, cuadros, libros, fotografías, lámparas, alfombras, durante tanto tiempo incorporados a mi vida.
Esas cosas no morirán conmigo. Se dispersarán por otras casas, irán a patéticos remates, serán de otros, como la mujer del bello poema de Neruda.
Me pregunto si no quedará en ellas algo que me evoque con más fuerza, tal vez, que mis poemas.


Julio Llinás, Querida Vida, Ediciones El sol de Ícaro.



Romance de barrio, de Tango Quattro. Disco: Fin de siglo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Escarcha 2

















Y si la escarcha
pone un dedo en la llama
se nos vuelve agua.



Autumn Leaves, Toots Thielemans & Kenny Werner

Escarcha

















En la pradera
ha bajado la escarcha
para verla Tú.



Recuerdo (Soleá libre), Son de la Frontera

jueves, 29 de diciembre de 2011

Paseo por nuestros fósiles

Octavo fósil

Cuando despierte,
el mar será una inmensa
playa vacía.

José María Micó, La sangre de los fósiles























Tienes a la vista el vaivén del tiempo,
no como paso elevado ni como gruta.
Al alcance de la mano tienes el mar
que cayó en esa piedra y que hoy,
con solo tocarla, sabes que entraña
miles y miles de años
a través de sus fósiles.
Mientras tocas a algo, o a alguien,
hay un periodo de consistencia,
de audiencia con el verbo y la palabra.



Alegrías de Córdoba, de Miguel de Tena. Su título, Vaivén.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Lemas: el vivo vuelo















Que a cada vivo vuelo
una rama lo proteja,
una roca lo interprete.
Sean, si se quiere,
esos tres versos iniciales,
un lema
para no pasar nunca por alto.
Si un ave vuela, un ratón corre,
una perdiz canta sobre la escarcha,
un arroyo menudea con cualquier oído,
aunque se sea sordo,
y más cosas ocurren,
todas en cadena,
en cadena libre.
Lo digo, me lo digo,
no hallaré jamás desperdicio
en un vuelo,
hallaré longitud, envidia,
y cierta mofa
a la gravedad,
al plomo
y a todo aquello
que a la muerte vincula.
Vivo te veo
vuelo.
Te aplico el lema
desde mi reposo.


Calima, de Gerardo Núñez (Versión 1)

sábado, 24 de septiembre de 2011

Desde mi silla de anea


Tiene la poesía mucho de tránsito y reposo. Pero sobre todo tiene mucha afinidad con la carpintería. Recuerdo a mi padre labrando palos con esa herramienta que conservo: la azuela. Mi padre pulía los palos a medida y a ojo. Y no era carpintero. Yo tampoco. Y a cambio he decidido andar con mi silla a cuestas y afrontar un nuevo proyecto poético a base de lo que llamaré 'asientos'. Pero tendrá entrada en este lugar:





Y mientras, les seguiré dejando por aquí cosas que me gustan mucho como esta seguirilla de Pepe el de la Matrona titulada No duermes sola.