Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Hace un rato, al ojear/hojear, unas ciudades invisibles de Calvino me encontré en una de sus ciudades del deseo un folio doblado en cuatro cachos. Un título y cuatro versos de hace unos cuantos años que decían:
Favor a un espejo
Mirar lo de ti en Ella, eso sólo me pides, sólo eso, sin apenas Tú saber que para eso Ella me tiene que mirar.
SOLEÁ cantada por Rubito hijo en su disco "De tomillo y romero" (Soleá por la que siento predilección.)
El tiempo pone remedio y a los daños más sentidos que no hay más sabio que el tiempo, su remedio es el olvido.
Dejar de mirarme así que son tus ojos candelas y no respondo de mí.
Yo te miro, tú me miras. Yo te hablo, tú me hablas, este querer no es mentira, pero hubo secas palabras.
Con que me mires me sobra, ya ves con qué limosnita mi corazón se conforma.
Que siendo hermosa, ¡ay!, hondas espinas clavan las rosas.
Poema y susurro Que no se quiebre el tiempo que me correspondes, te correspondo sin quiebra si el tiempo nos obedece, es estando en ti, cuanto imagino del tiempo, cuando imagino en el tiempo me vienes, sitúo el cuerpo derramado en la tierra, cuanto imagino de ti me arroja al suelo, sabes de sobra que la palabra es ansia, sé de sobra obrar en silencio, inquietar mi postura, sentarme en la linde, opción de la palabra es ser voluntaria de la redada que al deseo llevamos, he de venirte, ahí, justo donde el manar de amapolas, ven, que se mida el tiempo por avalanchas, me detengo por si tu habla se descuelga, puedo ser sauce, ser voz entrecortada, y tú oír todo, lo que me dices, a modo de venero, podrá abrir un nuevo poema, uno más, aunque nuestro, te diré que el cuerpo es una alarma de espirales, te diré que el tiempo es una orden explosiva, la palabra más perfecta es la que no logro encajar aquí, la que siempre me transgrede por inconforme, escríbeme luz, nunca te cuestionaré.
Tema 'Lay yours sleeping head, My Love' (Sobre un poema homónimo de W.H. Auden)
José Adelino López Cabra es el autor de ese poema que sostengo. Descubro a este señor cantando a pelo en la escuela de la prisión de Navalcarnero mientras lo grababa una mujer para Radio Nacional de España. Era en el transcurso de un taller de lectura. Calladamente hablé con él, me habló de su porosidad para el flamenco, para absorber, para expulsar letras dentro de la ociosidad del patio de un módulo. Otro día fui a verlo al módulo y me enseñó lo que os muestro. José Adelino nació en Competa, Málaga, hace 72 años. Sus estudios fueron escasos y, sin duda complementados con el oído. Escuchar, escuchar. Ahora escribe muchos poemas. Pero éste es el primero que leí, tropezándome, sin duda, con valiosos versos. José Adelino, con cierta humildad, me dijo que a lo mejor esos versos no tenían la 'medidura' buena pero que él lo hacía con sentimiento y como sabía. (Joder, pensé, pues para sólo saber hay que ver cómo clava el ritmo.) Le comenté que si sabía bien lo que había escrito en ese paso de la seguirilla donde
entre mariposas negras va una muchacha Morena junto a una blanca serpiente de niebla
Me respondió de golpe a mi asombro por esa 'blanca serpiente/de niebla'. "Eso es el bravío del poema." Una frase para mí que ya es calado y memoria plena. Y es que hay gente que con su sabiduría popular ciclonea toda una teoría literaria de la poesía, tan difícil ésta cuando es. Luego estuvimos hablando del poema y de Carmen Amaya, a quien va dedicado el poema. Esa gitana de bandera, como muy bien dice Antonio Mairena en el vídeo que os muestro y que ciertos momentos me embrujan:
El cimbreo cadencioso que serpentea desde el segundo 52" al 58". La mirada que vierte a partir del 1' 20".
Te escribo en el lado en que te creo, me escribes en el lado en que me crees, te escribo, también, en ese otro costado donde la raíz ya me ha prendido, me escribes, también, en mi otro costado donde la raíz ya te ha prendido, te escribo, sólo tú haciéndome tempestad, me escribes, abriéndote mi viento en canal, te escribo en el idioma que nos transpira, sólo tú y yo le damos el verdadero vuelco, me escribes el transpirar de tu voz que sólo a ti y a mí nos envuelve, escribirte es todo mi decir sereno, franja abierta a libar la memoria, así de sereno me escribes, todo tú, dando por miel el sitio de mi ayer, cuando te escribo, un roce es tu lamer constante, lamer es inevitable bajo el influjo de lo que se posa como letra, un modo de escribirte es mirarnos, el modo de mirarnos es letra viva, mirarnos de tal modo que la letra quede uncida en la retina, la lluvia se notaba ayer, te lo dejé como apunte escrito en el paladar, mi gozo por tener abierta la boca para la lluvia, la sensación de acumular nubes, pertenecerte como silencio también me logra el irresistible pulso de la palabra muda, si callo, por favor, háblame, si no digo, por favor, acógeme, si te escribo, perdúrame la voz, ato la voz a un sinfín de albatros, vertebrar palabras para sujetarnos, escribir, la médula más leal del sentir, me sujeto a tus palabras, a la columna vertebral del verbo, justo cuando te escribo hallo colibríes rodeándote el cuerpo con adjetivos, justo cuando me hallas, elevo el vuelo, sinuoso, febril, dejando de medio lado mi gravedad, prevista fuga, genial siembra, quiero que parte de las hojas te hagan otoño, te faciliten la envergadura de la tierra, eso ya sin yo escribirte, sólo con el silencio adulterado por mis manos, sé que los corceles no duermen en la arcilla.
Tete Montoliu Título de la canción: Manuel Disco: Sólo Piano
Flujo es la atención propensa a la memoria, memoria, multitud de clavos, percepción de aquel empuje que el fuego daba al hierro para ser modelado. Memoria, función dúctil con que clavarnos el tiempo dolorosamente. Tanta es la memoria, así, extendida sobre la marcha, que quien la recoge hasta fascina, siendo como es, siempre, un esqueleto de vida.
Queda curvo el firmamento, compacto azul, sobre el día. Es el redondamiento del esplendor: mediodía. Todo es cúpula. Reposa, central sin querer, la rosa, a un sol en cenit sujeta. Y tanto se da el presente que el pie caminante siente la integridad del planeta.
Revelaciones azules es el último artículo publicado por Antonio Muñoz Molina en la sección IDA Y VUELTA que el mismo ocupa en Babelia (El País). (Pinchad en el título por si os interesa leerlo.)
Muñoz Molina repasa cómo Jorge Guillén se dedica a leer una por una todas las cartas escritas a su esposa Germaine Cahen una vez que ésta muere. Dedicaron un periodo de 16 años a la correspondencia de un modo vital. Quiero destacar -la negrita es mía- estos párrafos del artículo:
'El hombre que volvía a leerlas era un profesor de 54 años, que llevaba ya casi diez fuera de España, aceptablemente acomodado a la rutina académica americana, al ambiente entre tedioso y pastoral de esas universidades de Nueva Inglaterra en las que el sosiego y el poderío de la naturaleza facilitan una sensación de lejanía hacia el mundo exterior.'
'Leer aquellas cartas de amor escritas por él mismo hacía un cuarto de siglo debió de ser como asomarse a la intimidad de un desconocido.'
'Leyendo sus propias cartas, aclimatado a la novedad de la vida americana, Jorge Guillén descubriría con asombro cuántas cosas había olvidado de aquellos años, qué débil y errática es la memoria.'
'En todas partes Guillén escribe cartas y postales y espera con ansiedad los sobres azules del correo francés que le envía Germaine: "Su anhelada revelación azul en varias hojas".'
'En todas partes añora primero a la novia y luego a la esposa a la que con el paso de los años empieza ya a escribirle en español, aunque regresa al francés para las expresiones de ternura.'
'Las cartas son una permanente declaración de amor y deseo, y también una crónica jugosa de lo que Guillén hace a diario y lo que ve y los lugares por los que viaja y las personas con las que se encuentra. Guillén era una de esas personas para quienes la celebración era un estado natural, a la manera de Walt Whitman o de Claudio Rodríguez'
"Esta mandarina estaba exquisita -fresca, perfumada, dulce, dócil-. -La he pelado como se desnuda a una mujer".
'Ahora el tiempo preservado en ellas nos entrega su luz perdurable, la memoria de un hombre que siempre prefirió la razón a la brutalidad y la claridad a la negrura: "El sol devuelve siempre la confianza en la vida".'
Que una simple vereda se cargue de vida a su paso es ya un don apetecible. Ahora, por ejemplo, voy por ella, voy descalzo, voy empujando la medianoche, la luna es el precipicio más clamoroso para ver, veo que por ella el árbol más inmediato es origen de acogida y sombra, voy sacando de ese intermedio constante el modo de rescindir los sueños incumplidos sabiendo que una mano te acecha amorosamente. Y más: distingo el enclave, asemeja un cordón umbilical donde ella y yo pertenecemos a esos años que ahora se nos yerguen por tomar el paso.
Cançoneta incerta (Interpretado por Ariadna Savall) (Josep Carner)
Aquest camí tan fi, tan fi, qui sap on mena? És a la vila o és al pi de la carena? Un lliri blau color de cel, diu: -Vine, vine-. Però: -No passis!- diu un vel de teranyina.
¿Serà drecera del gosat, rossola ingrata, o bé un camí d'enamorat, colgat de mata? ¿És un recer per a adormir qui passi pena? Aquest camí tan fi, tan fi, qui sap on mena?
¿Qui sap si trist o somrient acull son hoste? ¿Qui sap si mor sobtadament, sota la brosta? ¿Qui sabrà mai aquest matí a què em convida? I és camí incert cada camí, n'és cada vida.
COMO UNA HIEDRA (Sólo mientras tanto , Mario Benedetti)
Ahora es preciso que me encuentre indefenso a solas con la vida de mi muerte como recién nacido como recién asido a la posibilidad de mi no-ser.
Quiero ahora darme a la elegía a la par que a una copa. Escuchar a Maisky con su violonchelo y a Gililov con su piano interpretando esta elegía de Jules Massenet. Quiero rescindir el actual contrato de percepción a tiempo real que desde esta mañana hice con esos dos chopos secos. Quiero que ahora su otoño infrinja el negro, quiero hojas viciadas de color. Quiero verlos paralevivos frente al añiluz que esta mañana dominaba junto al río Tajuña. Quiero ya las justas cosas antes de verme vaciado. Quiero, y no es un riesgo decirlo.
"Me pegaba a mí y a mis hijos. Cuando estaba muy borracho sacaba un cuchillo y lo ponía encima de la mesa para amenazar. Y mira ahora, de cuchillo ha muerto, el pobre".
Hay frases, declaraciones que merecen excitar la atención literaria para entrar en ellas. ¿Hubiera sido lo mismo que Daniela Pop hubiese dicho 'Y mira ahora, de una cuchillada ha muerto, el pobre'. Los buenos textos tienen que remover la percepción de las cosas, los sucesos. Éste, amén de la tragedia, es un buen texto.