lunes, 11 de julio de 2011

Hábitats

( De las sombras I )

Sin hojas ya, árbol, pero con sombra. Sin vida ya, árbol, pero con sombra. Habita en mí ese aposento de tu sombra, ese viraje del sol ante lo que está quieto. Puedo verte cada mañana y saber que tu método de vida ya es la sombra. Y no me gusta, pero exclamo silencio como forma de ondular los recuerdos. Otros árboles veo en el campo y ante todos la misma pregunta, ¿quién es testigo de tu sombra? Pero de ti hablo con sílabas giratorias y acento pertinaz, árbol, sombra.


La flor de la jara

Yo amaba aquella casa
sin vientos de desgracia.

Era como mi alegre
posesión transparente.

Como la flor blanquísima
que en los jarales brilla.

Tal vez yo por entonces
desdeñara a los dioses.

Pues ni ellos habitaban
en regiones tan claras.

Y así como un castigo
perdí lo que era mío.

Un fuego despiadado
prendió en aquellos campos.

Después no quedó nada.
Ni la flor de la jara.

José Agustín Goytisolo

sábado, 9 de julio de 2011

Hábitats

10/07/2001


( De mi Padre )

Vengo para verte
y que me nombres de nuevo
el trigo con tus manos
yendo tú
hacia las espigas
agarrando una
cortándola
frotándola
para sacar el grano y ver
si ya está para la siega.

Vengo hoy
después de diez
para decirte
que este año
el trigo
mordió más sol que agua
y eso tú sabes lo que significa.
Pero siempre la espiga
es retorno
y halla deseo.

Venimos.



jueves, 7 de julio de 2011

Un poema de José Emilio Pacheco

De su poemario COMO LA LLUVIA

De un espejo a otro

1. Mar adentro

¿Quién soy, qué soy, dónde estoy?
Me hallo aquí
Ante el espejo y su metamorfosis.
El primer espejo y el último,
El mismo observado
En cuanto fui capar de ponerme de pie
Y mirarme y mirarlo todo.

Qué grave error conservar
Esos objetos de otro mundo.
No admitir que todo se va
Y así nos vamos con las cosas.

Ya que el sangriento siglo fluyó
Entre nosotros dos como el ciclón o el incendio
Ahora no veo en el espejo
Sino el abismo que avanza.

Bajo su mar adentro en tinieblas
Han de estar haciéndose sombra
Los sucesivos seres que encarnaron en mí,
Los efímeros,

Mientras se adentran en su propia edad,
Su propiedad: la era de las sombras.

2. El desierto de azogue

¿Qué hará el espejo cuando no lo vemos?

Tal vez se limpia de la realidad
En el opaco abismo de su azogue.

O sueña en haber roto la condena
De reflejar lo que no quiere.

A solas el espejo se rebela
Y anula las imágenes guardadas

En el pozo sin fin donde se ahoga
Su lado oscuro.

Y para no verse
Se abisma y muere en el desierto helado.


lunes, 4 de julio de 2011

Hábitats

( En mi tierra, sin nunca dejar de irme )

En mi tierra, sin nunca dejar de irme,
esperando la lucidez del fruto, en el vientre
de un árbol,
o de una inquieta mata,
en mi tierra
el sol empaña cualquier ficción,
el sol es el que manda,
quien previene,
quien da,
sin dejar de irme,
nunca.


Irresistible se titula este tema. Quisiera saber lo que dice.

Presagios

Una vez leí este poema de Rosa Romojaro:

Cuando los pájaros

La terraza era un juego de pájaros y ojos:
los mirlos acudían a comer las bignonias
-esos ojos-semilla en las vainas abiertas-
y después se escondían en el árbol de siempre,
ya fuera, en el camino; luego,
llegaban los gorriones y saltaban
de una rama a la otra, y emprendían
el vuelo hacia el tejado -la vista iba perdiéndolos-;
arriba, a mediodía, la queja de una tórtola
y, ya en la tarde, al fondo,
el reclamo de un búho. Invisibles los dos.
Eso era todo. Y en abril,
los vencejos, sus giros incansables.

Pájaros cotidianos, que encontraron su nido
aquí, detrás del folio. Señas
de identidad. Puntos de fuga.

Eso era todo. Un día,
dejaron de acudir
-tras la tapia, otros pájaros restallaban el aire-.

Un día,
fueron flechas nerviosas en zigzag
cruzando la terraza
-los otros, tras la tapia, aumentaban su grito-.

Un día,
las vainas rebosantes desbordaban sus ojos,
intactos en el suelo.

Un día, y era abril,
el valle quedó quieto, sin sonido.

Al fin, un día,
el día se apagó y era de día:
gañidos en el aire;
la terraza era pájaros;
en el suelo, sus sombras;
tras la tapia...¿Qué había tras la tapia?
¿Quién los llamó?





If

domingo, 3 de julio de 2011

Hábitats

( De la tierra, de nuevo )

Mi linde está en la tierra,
en lo que en ella se mueve.
Si ando, prefiero vísceras de terrones
a asfalto recién peinado.
Lo que a mí me mira desde la tierra
no tiene longitud
ni papeles oblicuos
ni merma.
Lo que a mi me mira desde la tierra
igual miro yo
sin merma.


Como el viento de poniente, El Cabrero, de su disco homónimo.



COMO VIENTO DE PONIENTE

De niño no me gustaban
los libros ni la sotana
ni salir en procesión
era tan desobediente
como el viento de poniente
revoltoso y juguetón.

En vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo
que me tocaba de andar
y nunca seguí al rebaño
porque ni el pastor ni el amo
eran gente de fiar.

Empecé haciendo carrera
por atajos y vereas
muy estrechas para mi,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino
apartao del redil.

Como aquel que calla otorga
y aunque la ignorancia es sorda
pude levantar la voz
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor.

Siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras
que le tiraban a dar.
Y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño
porque no se adonde va.

Como aquel que calla otorga
y aunque la ignorancia es sorda
pude levantar la voz
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor.

sábado, 2 de julio de 2011

Palabras a salto de mata: intravenoso


Mi amiga Inés tiene hecho un pacto con el lenguaje. Me río siempre que abre la boca para describir lo que mira. Simplemente -y mira que se lo he dicho veces- tiene una agudeza literaria y asociativa tremenda. Mientras nos fumábamos un cigarro en una placita cercana a la calle de la Montera salió esa pareja. Sin dudar un segundo me dijo: 'Mirá Manuel ese pantalón intravenoso de la niña'. Dio en el clavo. Reí.

viernes, 1 de julio de 2011

Hábitats

( De otro sueño )

Hacía calor en una calle llena de gente inamovible. No sudaban. Todos llevaban sombrero de paja.
Entré en una iglesia por venirme un golpe de frescor al pasar a su lado. No había ningún banco. Había señales de tráfico junto a las grandes columnas. De limitación de velocidad la mayoría. Empecé a caminar lentamente por la nave central. Me detuve al oler a humo de cigarrillo. Salía de detrás de una de las columnas. Vi el humo y una señal de prohibido. Tosí. Un dogo inmenso salió detrás de la columna. Se fue a la calle ladrando. Fumaba una mujer recostada y con los ojos cerrados. Sus manos eran bellísimas, verticales.

El pas del temps, Toti Soler

jueves, 30 de junio de 2011

Hábitats


( De una aldaba I )


quien quiera que seas
quieras lo que quieras
pasa
es verano
pasa sin llamar
no interpretes mal mi postura
simplemente descanso
tú, sí tú
que pareces mirarme con fijeza,
pasa
aunque nada quieras
puede que suceda algo


Summertime


miércoles, 29 de junio de 2011

Hábitats


..../
a feble parede que nos separa
amor perpetuo, sórdida nostalxia
entre o maino tremor da auga habitada
e a lenta liquidez do asasinato
Non renuncio ó teu sempre
ich liebe dich.

Lois Pereiro de su poemario Poemas 1981-1991


( De los pozos )

Pozo I

El agua que cambia de piel
y ese hábitat silencioso de tu brazo.
Celebro la sed en el termitero de mi boca.
Levantaré tu tapa
y le hablaré al fondo por si rebota.
Es mi forma de saber
si la luz es mera intriga
o puro fieltro.
Tú estás
donde el agua filtra,
en el avatar de la vida.


Latíos de la muerte, Seguirilla de Tomasa la Macanita, de su disco Con el alma