miércoles, 18 de mayo de 2011

Estación amarilla

18 de mayo CUBIERTO

Se apeó en una estación sin nombre.
Lo curiosos del caso es que, desde entonces,
los trenes pasaban por la estación sin detenerse.
Al final, la misma estación desapareció.
Ella recuerda cada rincón de la estación,
el dibujo de las baldosas, el color del techo,
la forma de la barandilla de la escalera,
pero no consigue recordar por qué tuvo que apearse allí.
Un tren pasa de largo.
Al final, ni siquiera tiene fuerzas para levantar la mano.

Jimmy Liao, HERMOSA SOLEDAD

La estación del tomillo. Esa es la estación que atravesamos mientras el aire nos daba constantemente pupilas. Huele, me decías. Sabe, te dije. Alguien trotaba por el tomillo que el guardagujas había sembrado. La estación era pequeña. Antes con mucha vida. La gente se desplazaba sólo en tren. Ahora es una estación convaleciente pero sigue teniendo nuestro deseo. No, me dijiste, no es una estación convaleciente, es nuestra estación. Nuestra estación adoquinada, nuestra estación amarilla. En esos trenes de andar por casa hemos viajado, hemos fumado. Hemos dado de comer a los pájaros. Los gatos allí se dejaban acariciar. Los que había en el muro.


Homecoming queen, Bernardo Sassetti, Motion

lunes, 16 de mayo de 2011

Autopsia de una flor


Morir así,
desordenando los pétalos hacia las piedras
y hasta ayer tan verde. Morir así,
con tu olor desdentado.
A simple vista,
un desván de hoces
tenías en la cintura.
A simple olor,
un perro moribundo
se acercó a ti.
Ya sé,
por tu tallo,
que una puñalada de sol
intervino en tu vida.
Qué más decir a tu lado
y no seguir sangrando raíces...



Petenera de Luis de Córdoba

El cuerpo como los mimbres,
tenía la Petenera
los colores de su querer,
madre de mi corazón,
los colores de su cara
el color de la canela,
y sus ojos el reflejo
de la amargura y la pena.

Ay, cuentan que la Petenera
tenía dolores de muerte,
también los he tenío yo,
mare de mi corazón
también los he tenío yo
que no me dejan ni verte
y estoy muriendo de amor.

sábado, 14 de mayo de 2011

Equipaje

Y las abrimos
con la perplejidad de quien se encuentra
una maleta absurda
en esa soledad de centinela
que parecen tener las playas en invierno.

Felipe Benítez Reyes, El equipaje abierto

Me tira dentelladas ese equipaje.
Tiene dentro el aullido de los días genitales,
tiene dentro las sábanas de esparto
y el remedio contra el hastío.
A punto de llegar, o a punto
de partir o qué sé yo, la cremallera
flagela las falanges de mis dedos
si intento abrirlo. No está abatido
el equipaje, estoy abatido yo.


Slynge, Nils Okland, de su disco Monograph

viernes, 13 de mayo de 2011

Liebre negra


Liebre negra,
vertida tu longitud sobre el fuego,
la forma de manar,
el clavo inquieto,
cielo analfabeto donde todo está escrito,
carrera rota en el cráneo del fémur,
se fuma la tierra su propia ceniza,
lo veloz ya no es criterio del sol,
liebre negra,
ojos reventados en el cañaveral,
agua con tanta sed,
el plomo se va con su etiqueta rosa,
el tiro y la indecencia de su sombra,
el esqueleto de la sangre,
liebre negra,
el silencio martirizado del campo,
la funda asequible para el habla,
lo inmóvil,
el incremento de la nada,
liebre negra:
eyaculación de certezas.


Avishai Cohen, Eleven Wives, de su disco Gently disturbed

lunes, 9 de mayo de 2011

Árbol del Tule




La memoria de un árbol braceando en su corteza. Utilizar la palabra fortuna para evocarlo. Sé que está, sé que no pende de un hilo, sé que se sabe de memoria sus años. Yo fui un mero visitante, uno más. El no es un árbol más. Es, ante todo, incremento de vida.

viernes, 6 de mayo de 2011

Tiene la muerte



Tiene la muerte
un vientre de alimento.


Epilog, Colin Vallon, de su disco Rrug

martes, 19 de abril de 2011

La habilidad del cielo (continuación)


La habilidad del cielo no es ser grieta.

Una pared es tan sólo un gajo,
el cielo no es un cimiento discordante,
y la casa es la miniatura de los verbos.

No pasa el agua por el derrumbe,
no tiene cita con un tejado,
ni tan siquiera su afán es ser en la boca.
Se te añade el agua si eres intemperie.

Vacío tiene un perfil sereno,
doloroso,
austero,
vacío no tiene sujeción,
término medio,
duda.

miércoles, 13 de abril de 2011

La habilidad del cielo (continuación)


Tiemblo, tiemblo, tiemblo
para disuadir a la ciudad del cielo.

La habilidad del cielo no es ser grieta.

Que a mí venga toda la hierba sin burocracia,
que a mí venga la hierba, desde que apunta
hasta su periodo más excéntrico.
Que aquí la perdiz y el águila
sean familia numerosa.
Que aquí sea donde el junco se abastezca
sólo de columnas vertebrales.

Si habla el fuego es porque dividen al cielo
para hacer brasas de ignorancia.

Tiemblo para sólo hallar aullidos,
para dar más vicio a los pulmones,
aire lleno de pareados.

Jamás se corrige la velocidad de la savia,
su alto contenido en dicha
se da por sentado.

La habilidad del cielo y su modo de hablar.

martes, 12 de abril de 2011

La habilidad del cielo

He salido de cuentas. No me queda
sino seguir al cielo y extirpar de él
su pletórico azul.
Cuando morir es renacer en seco.

La habilidad del cielo no es ser grieta.

De qué manera me permito yo el día
si ya no es el trino salvaje quien me amanece.
¿Es la hor(c)a de partir?
Que ningún comensal me ayude si hay
sobras de muerte.
El plato es una loza de tierra
que no agoniza, la memoria quiere galvanizar
las hojas más verdes.
Sucede que no cedo madera,
que los pies no me duelen al andar,
y que incluyo raíces de repuesto
para abrevar al caballo que agoniza.

Mi manera de rezar está tallada en las piedras.

Si llueve será para que incline mi terminal
de carbón hacia la hoguera, a ver si avanzo
y hablo en llama,
idioma único para quien con vida
se recuesta al sol.

sábado, 9 de abril de 2011

Ascensión

A ese aguante de subir
y ser terco en la cima.
Voy.
No escuchar el jaque a las piernas
o a las patas
si te tienes por caballo.
Cima, otro alto
más posible
al otro lado.


Highway, Brad Mehldau, de su disco Highway