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lunes, 9 de mayo de 2011

Árbol del Tule




La memoria de un árbol braceando en su corteza. Utilizar la palabra fortuna para evocarlo. Sé que está, sé que no pende de un hilo, sé que se sabe de memoria sus años. Yo fui un mero visitante, uno más. El no es un árbol más. Es, ante todo, incremento de vida.

jueves, 17 de febrero de 2011

Encina


Qué pienso de esa encina
en medio del campo
aislada
convencida de no estar sola
segura de pasar por la luz de todo.



. .

martes, 4 de mayo de 2010

Cedro


Según pasaba hacia el kilómetro 8 de la última Maratón de Madrid observé ese cedro desmochado que veis en la imagen. La hiedra lo cubría ampliamente en una de sus caras. Quise ser terco como la hiedra y decidí fotografiarlo al anochecer. Mis preguntas pasaron a la vez que corría por la parte final del Paseo de la Habana. ¿Qué es lo que había llevado a los dueños de aquella lujosa finca a cercenar de aquella manera a aquel cedro. Sólo me cabe una respuesta dada la fortaleza de tal especie: estaba sembrado tan cerca de la pared de protección de la finca que el único medio de evitar el salto sería acabar con él. Seguro, me juego la palabra. Los cedros son tan bellos que lanzan sus largos brazos paralelos al suelo. Preferir un cedro manco es como dar talento a la muerte.




SONETO DE LA DULCE QUEJA (Sonetos del amor oscuro, F.G.Lorca)

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

miércoles, 14 de abril de 2010

Palabras antideslizantes


Puso Cervantes en la boca de Sancho muchas palabras que luego el de la barba afilada le corregía. Sabio Cervantes y sabio lenguaje el del pueblo, quizá el menos realacadémico pero sí el más vivo. Ojo que de trastocar palabras a hablar mal hay mucha diferencia. Ya quisiera que el 'guay', 'tope', por ejemplo se ramificase en las voces de hace un siglo para elogiar a algo o a alguien.

Ver esa indicación (Foto 1)hacia un lugar recóndito de Lugo da que pensar. Habrá quien vea un pequeño acto vandálico en el emborronado y en la añadidura. A mí me hizo gracia cómo la cercanía de las vocales te invitan a la delicia del lenguaje. Os advierto que la costa está lejos, pues Lugo es de interior, pero cerca está la cuesta/costa que en 300 metros empinadísimos nos lleva a la aldea de San Fiz, aledaña a Lugo.

Allí ya es primavera, ya es Abril, ya menudean las flores de los cereixales. Por partes. Primero las más orientadas al Sur. Después vendrán las otras. En la Vera (Cáceres) los cerezos ya pasaron su nieve floral.

Pero hoy me interesa hablar del lenguaje y su deslizamiento. O mejor, de su antideslizamiento. Hace días leí en el cuaderno Tot Barcelona esa mención a las palabras antideslizantes. Su autor no pudo recurrir a mejor término para hablar, sin decirlo, de los eufemismos. Por ejemplo: Residencia Geriátrica por aparcamiento de personas mayores, retiro forzoso. Seguid ese cuaderno si quieren conocer de una manera particular y amena la ciudad de Barcelona.

Por cierto, la palabra deslizante de marihuana es el costo.




jueves, 8 de abril de 2010

Caz

Se trata de los restos de un antiguo molino de mi pueblo, Hoyuelos (Segovia).
En el tengo vinculada mucha infancia y mucho juego. Pero, ante todo, una palabra ya casi en desuso: caz.


Recuerdos

Techo, luz, juego,
primavera, invierno,
caz, piedras, grano,
agua, salud, ruina,
equipaje, sueño,
alma, lamento,
vencejo.

lunes, 5 de abril de 2010

Cabida y vida

El tema musical propuesto lleva una pregunta clara: '¿De dónde venimos?'
Yo añado otra ante las imágenes de estas dos encinas y su horizonte: ¿Adónde vamos?
No me interesa la batalla por Marte ni la carrera espacial. Me interesa la tierra que piso, su fulgor y sus heridas.
No es que uno de los dos árboles no haya brotado. Los dos árboles son encinas: una muerta y otra viva. La encina muerta probablemente haya sido atacada por el hongo Diplodia sp., hongo que está causando gran montandad de encinas y alcornoques. En lenguaje llano y explícito llaman a ese hongo 'la seca'.
Por este hongo y por más cosas me pregunto yo '¿Adónde vamos?'


Estas dos encinas me dan que hablar. Una nació años después, cuando la otra ya estaba muy avanzada. Creció respetando es espacio propio de la otra. ¿Se sometió? No sé si hablar de sometimiento dentro de la propia Naturaleza. Lo cierto es que tuvo cabida y vida, aun inclinada. ¿Quién no ha oído que la Naturaleza es cruel? No, la Naturaleza es como es, es una lucha constante por la vida. ¿Y ahora qué? Una muerta y la otra viva. Pasarán muchos años hasta que esa encina muerta se desintegre. No sabemos si la viva seguirá con su inclinación u optará por la verticalidad. Los años, el tiempo.
Aparte de estas consideraciones admiro la estética que me proporcionaron estas dos encinas, probablemente no tan acentuada de haber estado las dos vivas.




miércoles, 24 de marzo de 2010

Hablando por sí solos




DELUXE

De tanto callar (Fin de un viaje infinito)

Dicen que ahora vives en un agujero negro
y que te has vuelto como la nieve mas fría,
que ya no hablas con nadie,
que todo es gris en tus días de hielo.

Dicen que en tu vida no entra un rayo de sol
y que has cerrado para siempre los ojos,
que caminas feliz a oscuras
por lo que puedas ver.

Dicen, dicen,
pero tú no dices nada.

Dicen que sonríes en la soledad
y que de noche hablas a escondidas,
que cantas y bailas con los espejos
esperando alguna respuesta del tiempo.

Dicen, dicen,
pero tú no dices nada.
De tanto callar,
tú ya no dices nada.

Dicen que hay un ángel a los pies de tu cama
que siempre vela por tu suerte,
pero tú sólo ves la vela al final del camino
y la llama en tu lecho de muerte.

Dicen, dicen,
pero tú no dices nada.
De tanto callar,
tú ya no dices nada.

Dicen, dicen,
pero tú no dices nada.
De tanto callar,
tú ya no dices nada.

Dicen, dicen,
pero tú no dices nada.
De tanto callar,
de tanto callar,
de tanto callar,
tú ya no dices nada.

domingo, 28 de febrero de 2010

Simbiosis vegetal


En la zona de Braga, Portugal, hay una simbiosis perfecta entre olivos y naranjos. Cuando vi esos altos y viejos olivos, ya desatendidos, pregunté la razón de los naranjos bajo su copa. Me dijeron que, para evitar en los naranjos las heladas severas, caso de producirse, los olivos los protegerían pues soportan mejor el frío. Qué propuesta tan hermosa, tan bien observada. Pienso en ese aroma fragante de azahar que allí ya estará a punto de rondar. Pienso en esos olivos protectores tan desprotegidos ellos ya. Pienso en la palabra 'lagar' cuando me contaron el sabor del aceite que antaño producían y que allí llevaban para moler las aceitunas. Pienso, a veces, sobre nuestro escaso presente, sobre ese pasado tan sólido, tan inteligente.




Carmen Linares canta estos versos del poeta Juan Ramón Jiménez. Más información en el enlace sobre su DISCO.

Dejarme en el jardín fragante, tema musical buleirado

Dejadme en el jardín fragante, porque
quiero ver el sol en el agua blanca de mariposas;
pues si esta tarde de oro pasa el frío y me muero,
me llevaré mi alma toda llena de rosas.

lunes, 18 de enero de 2010

Desde una atalaya



Al caleidoscopio vegetal distinguido entre las sombras es al que me dirijo. A lo que se revela como primer punto de calor tras una nevada, a la significante blancura que no demanda redes, a lo abierto del color blanco, a lo que tras el silencio despunta, a lo que irrumpe y no veo, a la persecución que del sol hace la sombra.
Y dirigirse así desde una posible atalaya es lo que nos salva.





martes, 12 de enero de 2010

Coincidencias: Caspar David Friedrich (I)


Roble con nido de cigüeña (C.D.Friedrich)

El domingo pasado vi la exposición que la fundación Juan March dedicaba al pintor/dibujante Caspar David Friedrich. La exposición estaba dedicada a sus dibujos a lápiz, gouaches y acuarelas. Dibujos todos de exquisita y delicada belleza, minuciosamente ejecutados en plena naturaleza y reutilizados después por él para la arquitectura de sus hermosos paisajes que le han hecho acreedor de esa celebridad como pintor del romanticismo alemán. Muy surcada estuvo su tarea de pintor con la idea de Dios como creador de la naturaleza. Su principal temática la constituyeron edificaciones y arquitecturas, ruinas, rocas y montañas, árboles, plantas y paisajes.
Traigo a colación alguna de sus citas:

El auténtico arte se concibe en un momento sagrado y es alimentado en una hora santa; a menudo es creado por un impulso interior, sin que el artista sea consciente.

Cada manifestación de la Naturaleza, registrada con precisión, dignidad y sentimiento, puede llegar a ser tema del arte.

Debo rendirme a lo que me rodea, unirme con las nubes y con las piedras, para ser lo que soy. Necesito la soledad para entrar en comunión con la Naturaleza.

Lo divino está en todas las partes, incluso en un grano de arena.


Olmos con nidos de cigüeñas junto al río Manzanres.

La exposición me sirvió para conocer y para restregarme en un dibujante en el que me veía a cada instante. Aunque yo no sea el dueño de la fotografía si puedo asegurar el tránsito de esa materia arbórea hacia mi interior para regurgitarla hecha temblor. Al menos para mi. Temblor de arte, me refiero. Que a otros les guste ya es otro cantar. Y creo en la tierra y la naturaleza por sí misma, sin intervención divina, sin ningún dios mediador para que yo admire lo que se va construyendo día a día. En eso difiero de Caspar. En su intención y plasmación creo que coincido. Lo expondré en sucesivas entradas.

Ahora les dejo con la entrada en una bellísima catedral musical llena de silencio y fuerza. Un modo de acomodar la arquitectura acústica al cuadro y a la foto.


La catedral, Soleares de El Niño Josele, de su disco 'Calle Ancha'.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Olivar y sueño

Verano, 2005

Entre esta misma ladera de olivos cercana a Almodóvar del Río han pasado más de cuatro años y dos estaciones. Verano donde todo queda agostado. Otoño donde la tímida hierba apenas consigue afirmarse. En la pequeña finca donde se halla el olivar hay ovejas que marcan sus senderos y comen dicha hierba. Olivar sostenible, desde luego. Olivar apenas productivo pero protector de la ladera.

Paisaje
Poema de cante jondo, F.G.Lorca

El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.

Otoño 2009


Tengan como asequible el sueño durante estos días.



El sol rompe la niebla centelleando,
el sol rompe la niebla centelleando
y el olivar se empina para elcanzarlo.
Una noche serena, llena de estrellas,
anuncia madrugadas más heladeras.
Duérmete Joselito, no te desveles,
que el manto de la noche guardar te quiere.
Ea, la eaea, ea la nana,
duérmete mi lucero de la mañana.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Viaje silenciado I



Como una voz en off

Emite su silbido el silencio: ¿Qué es?
¿Es tan denso, quizás, o tan ágil que se oye
su fuga en el aire estancado?

¿Un animal herido? ¿Una saeta?
¿Son las cuevas del cráneo? ¿Las compuertas
de la memoria que se baten? Fuera

permanece la noche y su murmullo
sin acceso posible. La luna es media luna
al noroeste, y en las cajas cerradas

de las luces dormidas tiembla su resplandor.


Rosa Romojaro (Zona de Varada, Algaida Poesía)
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Silence

jueves, 29 de octubre de 2009

Mujer viva





Bien sabemos los segovianos que Segovia es un balcón flotante desde el que ver a esa mujer que lo es todo menos muerta.


Admirarla así, enaltecida de retamas en primavera o repasada por la nieve.
Siempre viva, granítica, luminosa.
Mujer muerta germinal, alusión aérea.
Por hoy, y por muchas, las veces de sentirte.
Las de cantar tu registro amoroso.
No detendremos tu agua, serán de probarla nuestras ansias.
Colgaremos tus besos, ésos que al mirarte nos solucionan parte del reposo.





Desde mi balcón flotante
fui colgando tus besos
y ahora todas las noches
repican con el viento.

Corazón mio no llores
ni tengas penas
que si tu pasas fatigas
otros arrastran cadenas.

Que me he salido a asomar,
ya no me arrimo a las rejas
que me solía asomar
que me arrimo a la ventana
que cae a la soledad.
Deseando una cosa parece un mundo
luego que se consigue tan sólo es humo.
Tan sólo es humo niña, que parece un mundo.

Que soy piedra y puede ser
olvídame, pero advierte,
que soy piedra y puede ser
que algún día en mí tropieces
y en mí vuelvas a caer.

El sarmiento en la lumbre
y el que se enamora.
El sarmiento en la lumbre
y el que se enamora
por un lado se enciende
por otro llora.

La iglesia se ilumina cuando tu entras.
Y se llena de flores y se llena de flores
donde te sientas.

De bronce, compañera no más golpes,
mira que no soy de bronce,
mira que una piedra se quebranta
a fuerza de muchos golpes.

Bajo sus pies, bajo sus pies
florecía la mañana.
Y su cabello tenía la cara
de una intacta.

Al andar de la paloma
al andar tu te cimbreas
al andar tu me pareces
un ramo de flores que se balancea.
Tú me pareces un ramo de flores
que se balancea.

El ibas sólo tambaleándose
borracho de amor
borracho de hambre
borracho quién sabe.


Poema de Pedro Garfias musicado por Enrique Morente.

martes, 27 de octubre de 2009

Desubicados





Olivos centenarios en venta en la localidad de ESTEPA (Sevilla)



Años de vida, años de llanto son a los que yo me encamino.
Esos olivos no son de ahí, fueron arrancados. Un árbol no tiene venta.
Un árbol tiene lugar y disposición.
Desubicado, de un árbol nos quedará su incesante rumor sonoro.
Un no se qué lacerante se me instala en esa parcela tan atroz que los dedicamos.
Si un árbol gime, es para no parar.



miércoles, 14 de octubre de 2009

Silencio nuestro por voz de ellas





Ante la naturaleza no advierto desengaño.
Considero que lo que crece donde los humanos es la raíz usurpada.
Siempre usurpamos raíces.
En la ciudad ocurriría lo mismo. De una forma más lenta, quizás.
Lenta es la sabina, su proceder a largo plazo.
En una más que posible edificación de pastores las tenemos.
Silencio nuestro por voz de ellas.
Así es la naturaleza, sin alharacas.




Robo este tema a Sofía para ejercer mi derecho, no al desengaño, que bastante lo estoy, sino a la pasión por las cosas que emergen.

lunes, 12 de octubre de 2009

Raíz callada



Cuando florecen las encinas

Cuando florecen las encinas, decía, hay que temblar. Se anuda la delicia en la garganta. Pasa como cuando llora un hombre fuerte y maduro, cuando viene un estremecimiento a colmar una plenitud. Hay en ello algo humano, "sazón de todo". Igual con las encinas. Con las jóvenes y las viejas, que todas florecen. La hoja del chaparro es áspera, crujiente, graciosamente rizada en el contorno, verde el oscuro haz y gris el envés. El tronco áspero y duro se diría insensible. Se diría insensible el árbol entero, apenas conmovido por lluvia o viento, sol o hielo, un contemplativo, con mucho cilicio y poco halago. Y de pronto hay un estremecimiento y el árbol comienza a vestirse, y toda aquella dureza, aquella ascesis, se expresa en purísimo temblor, en goterones de ternura que la llenan toda, que la ponen como llovida de belleza, enmelada, soñadora, sauce sin río en el monte, con toda la fuerza de la encina y toda la melancolía del sauce.
Las encinas no se conocen a sí mismas cuando llega el florecimiento. Están tan enamoradas que casi componen una figura patética en el paisaje, y teme uno que ni los pájaros ni los viandantes las tomen en serio y les suceda como a los gigantes que pierden el tino y el peso.
Luego, quisiera uno guardar el momento, conservar el temblor, detener el fruto y quedarse para siempre bajo tanta gracia y brío. Pero las noches de primavera suelen destemplarse y no se suele prolongar el crepúsculo bajo una encina florecida. Vendrá el relente y nos herirá la espalda y habremos de abandonar tanta hermosura a la noche.

José Antonio Muñoz Rojas, 'Las cosas del campo'




¿Qué puedo decir yo de la encina? Esta encina que presento abajo como última foto está en el término de Hornachuelos, junto a la pedanía de San Calixto. Se la reconoce desde las vistas aéreas de los programas dedicados ello (Google earth, Visor SigPac). La razón no es otra que sus dimensiones y que ocupa ella sola una finca de pastos. La vi en su día y quedé señalado. ¡Cómo no iba a quedarme a sí con sus casi cuarenta metros de diámetro de copa! ¡Qué invitación a sombra! Recuerdo lo que nos dijo un hombre que tenía una casa en esa pedanía. "¿Y por qué vienen ustedes por aquí si no hay nada que ver?"

Hoy sé que con la madera de encina abro una puerta.
Abro parte de mucho de lo que fui.
La poda de las encinas, sus nidos, su copa imperial.
Los grajos como sus habitantes de luz.
El cereal como ropaje.
El frío como silencio.
Abro una puerta en invierno y arde el hogar.
El sentido de la leña, la raíz callada.



Vaya esta entrada como claro homenaje a un poeta grande:

Jose Antonio Muñoz Rojas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Árbol genealógico de la escritura




¡Ay, la escritura!, nuestro andar más torpe de lo andado, de lo que otros han andado, de lo que andarán. Andaba ayer por una chopera y de pronto me puse a escribir a la par de mis pasos, era andar y bajar los ojos a las hojas, ahora que tiemblan las hojas de color, ahora que despiden su última clorofila, ahora que todo el cartonaje de sombra comienza a despedirse, y yo hablándome, escribiéndome, reescribiéndome, facilitando la entrada de un beso, encogiendo lo más posible la muerte
de a quién he querido tanto, abriendo las compuertas -quizás esta palabra ya la han utilizado mucho- del tiempo, denunciando el exceso de silencio y la falta de canto, y si me paraba iba más ligera la escritura, y si escarbaba, ahondaba a mis diez años fugándonos constantemente en el juego, y sí, al final, el paseo, el entorno, el retorno. ¿Y si escribo de verdad? Pues a ello, aunque sea nuestro andar más torpe, nuestro tropiezo asegurado con lo que otros hayan dicho o sentido de forma similar.


jueves, 24 de septiembre de 2009

Estamos suspensos





No había antes camino por el que acceder a las fincas de muchas de las zonas de España, ante todo en La Mancha, que no estuviese flanqueado por almendros. Muchas fincas han recibido el olvido, las casas se han ido deteriorando, las palomas han usurpado todos los rincones de las mismas. ¿Y los almendros? Olvido similar. Éstos aguantan, soportan sequías y, aún así, dan frutos. Muchos se han secado. De otros ya secos han brotado chupones debajo del injerto, cosa que lleva a dar almendras amargas, nada recomendables para la salud y el paladar. Los hay que han muerto bien fallecidos. Pero todos saben, que para éso son sabios, que su savia está cerca de una parada. Saben que el mimo que recibían no volverá, saben que hay alimento de más para el invierno, saben que las almendras las retendrá el suelo. Muerte y tiempo nos califica. Sé que suena duro o a sermón esta frase. Pero desde luego hace tiempo que estamos suspensos.




Duquende canta en el minuto 3'30" ésto:

Ay arbolillo de almendras,
ay arbolito de almendras
que yo por ti planté
y yo soñando con sus frutos me regalé.

viernes, 28 de agosto de 2009

Veneno y despertar

Vuelvo al veneno. De otra manera:

Apicultor("off"). Mirad lo que hay aquí: un auténtico demonio.

Ana("off"). ¡Qué bien huele!

Apicultor("off"). Sí; cuando es joven engaña. Pero de vieja ya es otra cosa. Fijaos bien en ella, hijas. Fijaos en ese color verde que tiene el sombrero. Fijaos en esas láminas amarillas y blancas. Es la seta cicuta. No la olvidéis. Es la peor de todas. La más venenosa. Al que la prueba no hay quien le salve; se muere sin remisión...


Creo que ya dije que la película de Víctor Erice se rodó en mi pueblo, Hoyuelos.
En la escena que presento a continuación revelo que el monte con neblina que aparece en el vídeo no se corresponde para nada a los parajes del pueblo castellano que acabo de mencionar. Sí, en cambio, el pinar. El mismo que 36 años más tarde fotografío yo. El pinar de entonces se resinaba. Muchos pinos se cayeron. Los que quedan ya no se resinan. El pinar está a unos cuatro kilómetros del pueblo -la mancha más rectangular que aparece bajo otra cuadrada boscosa pinchando/buscando el enlace adjunto(http://maps.google.es/maps?ll=40.997382,-4.5045755&z=15&t=h&hl=es).



Y vuelvo al veneno.
Mi despertar hoy tuvo forma de poema.
Al ir hacia él, sus palabras no me aconsejaron.
En la forma de la huida es donde noto
la verdad y el dolor de la palabra,
como si la palabra no quisiera verme triste.
'Días habrá', me dice la última palabra
como espantada. Y sí, pienso, días habrá
donde la tristeza continúe como veneno
de vida. Ligeramente
puedo intuir en el rastro de las palabras
la forma del poema, a quién iba destinado,
su medida. Pero ya lo digo, sólo intuir,
pues una punzada se me registra de inmediato.

viernes, 24 de julio de 2009

Ceniza



De muchas clases los fuegos. El de la canción se refiere a otro. Una bella soleá.
Pero otro es el triste:


Entrando de lleno en la ceniza
cala en ancho su resultado.
¡Ved el velo de la tierra!
¡Ved que tiene la palabra negra,
totalmente esparcida!
¡Ved, ved que tiene el aire
limitado por el luto!
¡Ved un corazón enmarcado
de adioses y largas esperas!
Veo esa tierra quemada,
me restriego los ojos
con mis pezuñas de llorar.