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martes, 25 de mayo de 2010

Microrrelato 10 : la mariposa



Quise saber cómo transitaba la lombriz. Sus recorridos, sus empachos de tierra fresca. Lo que su interior me sugería. Acabé dendro de una carpa desmedida y hambrienta.



Mariposa, LAS MIGAS



ÉRASE UNA VEZ
(Lole y Manuel)

Niña.
Erase una vez, un mariposa blanca
que era la reina de todas las mariposas del alba,
se posaba en los jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.
Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
más llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas, las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.
Jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
y llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas, las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo sé
rojo como los labios de quién yo sé.

lunes, 8 de marzo de 2010

Microrrelato 9: el otro marido

Vaya sueño tuve anoche. Iba conduciendo, ebrio para más cantar, con las cortas, sobre una carretera comarcal estirada. Un coche me dio las largas, ráfaga, luz, invento para no despistarse. Aflojé, no cabíamos los dos si no aflojaba. Aflojó. Casi llego a parar, paró. Era un marido, se le notaba en la cara.

Es sólo lo que recuerdo del sueño, ese haz de luz, esa ralentización. Y no era un ángel. Seguro que era un marido.



Para el PIANTAO DE PEDRO esta magnífica balada.

José Ángel Trelles
(Balada para un loco, Horacio Ferrer.)

Recitado

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, viste?
Salis de tu casa por Arenales.
Lo de siempre: en la calle y en vos...
Cuando de repente, detras de un arbol,
me aparezco yo.

Mezcla rara de penultimo linyera
y de primer polizonte en el viaje a Venus:
medio melon en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies
y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.

Te reis!... Pero solo vos me ves:
Porque los maniquies me guiñan,
los semaforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina
me tiran azahares.
Veni!, que asi, medio bailando y medio volando,
me saco el melon para saludarte,
te regalo una banderita y te digo...

Cantado

Ya se que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... Baila! Veni! Vola!

Yo se que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrion;
y a vos te vi tan triste... Veni! Vola! Senti!...
el loco berretin que tengo para vos:

Loco! Loco! Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sabana vendre
con un poema y un trombon
a desvelarte el corazon.

Loco! Loco! Loco!
Como un acrobata demente saltare,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloqueci tu corazon de libertad...
Ya vas a ver!

Recitado

Salgamos a volar, querida mia;
subite a mi ilusion super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina en el motor!
De Vieytes nos aplauden: “Viva! Viva!”,
los locos que inventaron el Amor;
y un angel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco —pero tuyo—, que se yo!;
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

Cantado

Quereme asi, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esa ternura de locos que hay en mi,
ponete esa peluca de alondras, y vola!
Vola conmigo ya! Veni, vola, veni!

Quereme asi, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la magica locura total de revivir...
Veni, vola, veni! Trai-lai-lai-larara!

Gritado

Viva! Viva! Viva!
Loca ella y loco yo...
Locos! Locos! Locos!
Loca ella y loco yo! (Male voice)

martes, 2 de marzo de 2010

Microrrelato 8: El olvido imposible



¿Cómo decirte que mi sueño es despierto y que todo lo que tu navegas es poco?

Poema de Antonio Machado bajo el arpa y la voz de Arianna Savall

El viaje (Antonio Machado)

--Niña, me voy a la mar.
--Si no me llevas contigo
te olvidaré, capitán.
En el puente de su barco
quedó el capitán dormido;
durmió soñando con ella
¡Si no me llevas contigo!…
Cuando volvió de la mar
trajo un papagayo verde.
¡Te olvidaré, capitán!
Y otra vez la mar cruzó
con su papagayo verde
¡Capitán, ya te olvidó!

lunes, 25 de enero de 2010

Microrrelato 8: Lo sucedido (II)




'¿Por qué me prestas tanta atención?', le dijo el gato negro a Ella.
Después de todo lo sucedido, Ella prefirió callar.

sábado, 16 de enero de 2010

Microrrelato 7



Poema del Cante Jondo (F.G.Lorca)
ESCENA DEL TENIENTE CORONEL
DE LA GUARDIA CIVIL


GITANO.-He inventado unas alas para volar, y vuelo. Azufre y rosa en mis labios.
TENIENTE CORONEL---¡Ay!
GITANO.-Aunque no necesito alas, porque vuelo sin ellas. Nubes y anillos en mi sangre.
TENIENTE CORONEL---¡Ayy!
GITANO.-En enero tengo azahar.


Microrrelato

Tuve en cuenta la lúdica iniciativa de mis alas. Después, lo demás, ya no era volar.


viernes, 1 de enero de 2010

Microrrelato 6: El café


Teresa es esa señora. Tiene acumulados junto a su mesa de cobrar muchos libros de la colección Austral. Ella es la dueña del Hostal-Restaurante 'Casa Tere', situado en la mitad del puerto de los Leones. Aún sigue en activo. Despacha cafés a primera hora. Sus uñas permanecen intactas, bien pintadas de rojo y largas.


En un bolsillo tengo mi poema. Es un trozo de papel por el que pasó una novela mientras esperaba el café.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Microrrelato 5: El saco

Motivado o no por la anterior entrada, lo cierto es que este microrrelato ha surgido:

Al romper su saco vio cómo y cuánto lloraban sus enemigos.


Acotaciones innecesarias:

Piénsese que no se le rompió.
A uno le acuden, normalmente, más amigos que enemigos.
De llorar hay muchas formas. También hay lágrimas secas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Microrrelato 4: o lo real contado

Hoy, antes de abrir la puerta de casa para ir al colegio, Luis me dijo:

Papi, tengo ochenta y dos amigos, anoche los conté en la cama.


Ante esa frase me removí. Me trastornó por unos instantes. Ahora la recupero sin darme cuenta.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Microrrelato 3: Premoniciones

Quizá la experiencia de la finitud es el único acceso que tenemos a la totalidad que nos llama, y nos pierde, con desmedidas ambiciones totalitarias. Quizá toda experiencia de infinitud es ilusoria, si no es, precisamente, experiencia de finitud. Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan.

¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales.


Gabriel Zaid 'Los demasiados libros', Ed. Anagrama, colección Argumentos




Me leo en lo que leo de los demás. Lo leo en un título reciente: 'La deserción de un escritor'.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Microrrelato 2

Si colocáramos esos hermosos versos heptasílabos/pentasílabos de la serrana a modo de frase convencido estoy de que obtendríamos un gran microrrelato donde, a mi juicio, la indiferencia sería el principal tema sobre el que escarbar. Probablemente sea la indiferencia en el amor.
Pues la escucha continuada y obsesiva de este fabuloso tema flamenco cantado por una jovencísima Rocío Márquez me ha llevado a construir otro microrrelato:

Pasó la nieve frente al espejo. No hubo tiempo de decirle nada a tiempo.




Serrana

La nieve por tu cara
pasó diciendo donde
no hago falta
no me detengo.

Jabegote

Se me mojaron las velas
estando la mar en calma,
se me mojaron las velas
y fue de las puras lágrimas
que yo derramé por ella,
que yo derramé por ella.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Microrrelato 1

Voy a entrar en el mundo de los microrrelatos como quien traza una línea firme sin regla. Ahora, de esta línea ya no soy yo responsable. Que cada uno la atraviese como pueda, en zig zag, de frente, por el costado, descalzo o en zapatillas de paño. Lo dejo con la salud colmada a la espera de que lo desgasten o lo engrosen o lo desvistan:


Importa que los saltamontes salten: habremos decidido sobre los rascacielos.