Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Sabe adentrarse a la vida el caracol. Y también salir.
Miro todos los días a ese caracol pegado a un ladrillo siempre en sombra. Lo miro mientras estiro sobre un poyete cercano. Mañana , con la lluvia, aflojará su ajuste y saldrá a por su alimento. La hiedra continuamente se renueva.
Hoy iba corriendo por Rivas. Cuando corro dialogo con el entorno que me lanza versos sin parar. Apenas puedo atrapar alguno porque la demanda de oxígeno y el esfuerzo me lo impiden. Y pensé en lo pinos que han surgido tras el incendio que allí hubo, hará unos cinco años. El terreno calizo no puede ser más pobre: es de un blanco inmediato. Tan solo el esparto; y el pino. Tienen que clarear los pinos ya de metro y medio porque todo es un tapiz verde.
Y me metí al final en la piel de los pinos. Me sugirieron tomar nota de su lentitud, su eficacia y, sobre todo, su independencia. Me dedicaron un fuerte abrazo con sus raíces.
Baja para ver el borde de la tierra bajo una planta.
Ese haiku me ronda y me destila paz siempre que corro por el campo. Sigamos escapándonos, Miquel.
Hoy me apetece decir dédalos. Laberinto es más larga como palabra y, además, no lleva acento mitológico. La soledad frente a la tierra es uno de los actos que más placer me producen. Y si Teseo logró escapar del minotauro gracias al hilo de Ariadna yo logro escaparme gracias al hilo de esparto que suelo seguir en mi búsqueda por todo aquello que sea una intervención en la tierra con un máximo de respeto. Y así es como me perdí por este dédalo antiguo de vides localizado en el pueblo de Santa Úrsula, en Tenerife. Y una cosa os aseguro: uno no sólo se embriaga de vino.
Tenía el trigo semblante de vértigo. El camino y al fondo el mar. La sugerencia de tendernos, de ilimitar el día, de amar hasta el pan, hasta que llegue el pan, dijiste arqueándote. Ahora el recuerdo me permite tenerte, tramo corto, quizás, pero ferviente tú en el grano. Mi calma.
Els amants (Vicent Andrés Estellés)
No hi havia a València dos amants com nosaltres. Feroçment ens amàvem des del matí a la nit. Tot ho recorde mentre vas estenent la roba. Han passat anys, molts anys; han passat moltes coses. De sobta encara em pren aquell vent o l'amor i rodolem per terra entre abraços i besos. No comprenem l'amor com un costum amable, com un costum pacífic de compliment i teles. Es desperta, de sobta, com un vell huracà, i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny. Jo desitjava, a voltes, un amor educat i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te, ara un muscle i després el peçó d'una orella. El nostre amor és un amor brusc i salvatge, i tenim l'enyorança amarga de la terra, d'anar a rebolcons entre besos i arraps. Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé. Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses. Les Estances de Riba i les "Rimas" de Bécquer. Després, tombats en terra de qualsevol manera, comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser, que no estem en l'edat, i tot això i allò.
No hi havia a València dos amants com nosaltres, car d'amants com nosaltres en són parits ben pocs.
Mai no preguntis qui ets. A cada moment canviaries dins el mirall. Defuig els ulls que saben.
Salvador Espriu
Tuve la ocasión de meterme en el tren. Bajo el espejo de su chapa. Fue hace más de un año aquello. Ahora me meto en Ovidi Montllor y en Salvador Espriu. El tren siempre fluye, siempre despierta destinos. La imagen del tren juega a amagarme. En una de esas me confío y me da. El porcentaje de lo que huye, la escasa pero ferrea esperanza, la raíz a la que poco a poco nos vamos destinando: quizás sean estos los puntales de mi santísima trinidad.
Formes i paraules (VI-XI) (Salvador Espriu - Ovidi Montllor - Toti Soler)
VI
Mai no preguntis qui ets. A cada moment canviaries dins el mirall. Defuig els ulls que saben.
VII
Des de quin dubte, en quin moment les formes son canviades? L'aire del vespre calma el nou dolor dels arbres.
VIII
Càlides aigües a mars de noms exòtics. Entre la pedra i l'arbre, m'ets un vague concepte, remor suau, paraula
que seguim per països distants. I mai no diuen ençà d'enlloc.
IX
Si vols, si penses la guanyada riquesa de les imatges, duràs sense recança als llavis un somriure.
X
Estiu. La dansa de joves dones nues parada dintre la quietud que vinclen, pontant al sol, rams d'arços.
XI
El prat, les herbes s'oferien a l'ample repàs de nues formes de dones joves al bat del sol esteses.
Estabas sentada en la mecedora. Llovía. ¿Sales? Te levantaste atravesando el porche. ¿Sales? Estabas descalza: barro y agua te empezaban a modelar los pies. Te quedaste inmóvil.¿Sales? ¿Cómo no sentir así la exclusividad del agua?, pensé. Había hecho mucho calor, tenía en la mano tu último libro de poemas, 'Todo ayer'. Tú me mirabas mientras te iba leyendo lo que ya sabías, lo que en tus labios repetías calladamente. Y todo ayer era tu libro y fue ayer, también. Y es que puede ser tanto todo. ¿Sales? Fueron cinco minutos de calarnos. En un poema tú decías:
Este vino recomendable es del pueblo conquense de Monreal del Llano, muy cerca de Belmonte, cuna de Fray Luis de León, del que destaco estos versos de su Oda XIII 'De la vida del cielo':
Toca el rabel sonoro, y el inmortal dulzor al alma pasa, con que envilece el oro, y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa.
¡Oh, son! ¡Oh, voz! Siquiera pequeña parte alguna decendiese en mi sentido, y fuera de sí la alma pusiese y toda en ti, ¡oh, Amor!, la convirtiese,
conocería dónde sesteas, dulce Esposo, y, desatada de esta prisión adonde padece, a tu manada viviera junta, sin vagar errada.
Bajo el vino constante, un borde de labios era ella. Bajo el vino bebido, un borde de labios era él.
- Bebes despacio. - Te miro más que bebo.
Me estoy perdiendo por ti. Tengo que buscar un remedio. Me voy a perder por ti y antes de que me vuelva loco y no responda de mí.
Y en la casa de la pena ya no me quieren a mí porque mi pena es más grande que la que habitan allí. Mira si mi pena es grande que no me quieren a mí.
Y el limón con la canela rebujao con el jazmín y así tus carnes me huelen cuando te arrimas tú a mí.
Que bien te camelo me saben tus palabritas y a dulces y caramelo.
Caballero, caballero, mi mare es una gitana y pare es un caballero de esos que pelan borricos y en las puertas del matadero..
Hay hombres que por querer que aborrecen la comida, qué hombre no será aquél que el querer lo mantenía.
Si quieres que te quiera dame doblones, dame doblones que son monedas que alegran los corazones.