Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Mientras esa mujer del Rijksmuseum con esa calma y concentración pintadas siga vertiendo día tras día leche de la jarra al cuenco no merecerá el Mundo el fin del mundo.
Traducción de Gerardo Beltran y Abel A. Murcia Soriano
Hermoso,íntimo, contenido y con un claro mensaje el poema de Wislawa: el mundo debe seguir. Unos cambiarán el pan por yogures. Otros cambiarán la poesía por publicidad. Otros creerán que lo bueno viene de lo elaborado ancestralmente. Y otros, como yo, creerán en el prodigio de un enigmático chorro de leche.
Esta noticia que leí el otro día en el MUNDO es la que me ha llevado a desencadenar esta entrada donde la carrera y las palabras se encuentran. Ya hace bastantes años solía hacer lo mismo que hago ahora en las vacaciones, pero más rápido: madrugar y correr. En una ocasión, en plena sierra de Grazalema, iba yo desde Benaocaz hacia Villaluenga del Rosario (unos siete kilómetros). Tal sudada llevaba que al llegar a Villaluenga , antes de retornar y sobre la marcha saludé a unos señores que allí estaban tomando el sol en la entrada del pueblo. No me dijeron 'Hola' de inmediato sino "¡Vaya aguardiente que traes!" Comprendí la hermosura de la imagen y la evocación de la palabra. En el retorno a Benaocaz iba yo tan contento, con una expresión en la mano. Desde luego, siempre que termino de correr, la sensación de acabar con las cosas más claras ha sido relevante. Pienso y me relajo. Pero ya veis, hacía falta un estudio con ratones para darse cuenta de los beneficios en la masa gris. No os pido que corráis. Creo que los mismos beneficios se consiguen andando. Bueno, los mismos no: el aguardiente sólo se destila a cierta velocidad.
En su serie Estudios de rocas, Caspar David Friedrich apunta esta lámina como 'Estudio de árbol y mujer en una caseta con excusado'. Fecha 1799. En 2005 aún no conocía yo la obra de Friedrich que tanto me sedujo. En esa ocasión hice yo esta foto de un excusado en una aldea mexicana próxima a Tejenapa. Allí, cultivaban reductos de tierra ganados al monte con maíz. Ellos lo llaman la milpa. Hablé con campesinos de la zona y su constante era el esfuerzo, la escasa producción y la resignación por el precario modo de vida. El gobierno mexicano hacía dos años que les había colocado el tendido eléctrico. Menos mal.
Otro Friedrich, en este caso Friedrich Leopold von Hardenberg (Novalis) tambien se daba cita en la exposición de Caspar D.F. con el siguiente texto:
El mundo tiene que romantizarse: encontraremos así, de nuevo, su sentido primigenio. Y romantizarlo no es más que potenciarlo cualitativamente...esa operación es aún del todo desconocida: en la medida en que concedo a lo común un sentido profundo, a lo ordinario un aura misteriosa, a lo familiar la dignidad de lo desconocido, y a lo finito un destello de infinitud, lo romantizo.
Y al contrario: mediante esa operación, lo profundo, lo desconocido, lo místico, lo infinito,...reciben un expresión corriente.
La cita, sin duda, se acoge a la obra de C.D. Friedrich como anillo al dedo. Los dos eran románticos en estado puro. Ahora apliquemos la cita de Novalis al excusado mexicano, donde el modo de vida de su propietario era de verdadera exclavitud autoimpuesta. nuestro amigo Josep María en el final de la anterior entrada al pintor escribió:
'Dios como Creador de la Naturaleza? Imagínatelo creando la diarrea. Divino...'
Deshilvanen, amig@s, lo que quieran de esta amalgama pictórica, diarréica... Mientras, escuchen a otro romántico: Franz Schubert: Sonata Arpeggione, en su Alegro Moderato.
Al caleidoscopio vegetal distinguido entre las sombras es al que me dirijo. A lo que se revela como primer punto de calor tras una nevada, a la significante blancura que no demanda redes, a lo abierto del color blanco, a lo que tras el silencio despunta, a lo que irrumpe y no veo, a la persecución que del sol hace la sombra. Y dirigirse así desde una posible atalaya es lo que nos salva.
Poema del Cante Jondo (F.G.Lorca) ESCENA DEL TENIENTE CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL
GITANO.-He inventado unas alas para volar, y vuelo. Azufre y rosa en mis labios. TENIENTE CORONEL---¡Ay! GITANO.-Aunque no necesito alas, porque vuelo sin ellas. Nubes y anillos en mi sangre. TENIENTE CORONEL---¡Ayy! GITANO.-En enero tengo azahar.
Microrrelato
Tuve en cuenta la lúdica iniciativa de mis alas. Después, lo demás, ya no era volar.
El domingo pasado vi la exposición que la fundación Juan March dedicaba al pintor/dibujante Caspar David Friedrich. La exposición estaba dedicada a sus dibujos a lápiz, gouaches y acuarelas. Dibujos todos de exquisita y delicada belleza, minuciosamente ejecutados en plena naturaleza y reutilizados después por él para la arquitectura de sus hermosos paisajes que le han hecho acreedor de esa celebridad como pintor del romanticismo alemán. Muy surcada estuvo su tarea de pintor con la idea de Dios como creador de la naturaleza. Su principal temática la constituyeron edificaciones y arquitecturas, ruinas, rocas y montañas, árboles, plantas y paisajes. Traigo a colación alguna de sus citas:
El auténtico arte se concibe en un momento sagrado y es alimentado en una hora santa; a menudo es creado por un impulso interior, sin que el artista sea consciente.
Cada manifestación de la Naturaleza, registrada con precisión, dignidad y sentimiento, puede llegar a ser tema del arte.
Debo rendirme a lo que me rodea, unirme con las nubes y con las piedras, para ser lo que soy. Necesito la soledad para entrar en comunión con la Naturaleza.
Lo divino está en todas las partes, incluso en un grano de arena.
Olmos con nidos de cigüeñas junto al río Manzanres.
La exposición me sirvió para conocer y para restregarme en un dibujante en el que me veía a cada instante. Aunque yo no sea el dueño de la fotografía si puedo asegurar el tránsito de esa materia arbórea hacia mi interior para regurgitarla hecha temblor. Al menos para mi. Temblor de arte, me refiero. Que a otros les guste ya es otro cantar. Y creo en la tierra y la naturaleza por sí misma, sin intervención divina, sin ningún dios mediador para que yo admire lo que se va construyendo día a día. En eso difiero de Caspar. En su intención y plasmación creo que coincido. Lo expondré en sucesivas entradas.
Ahora les dejo con la entrada en una bellísima catedral musical llena de silencio y fuerza. Un modo de acomodar la arquitectura acústica al cuadro y a la foto.
La catedral, Soleares de El Niño Josele, de su disco 'Calle Ancha'.
-Franchete, dígame algo de su campo. -Le digo, digo yo, ¿no le ve las espuelas al silencio? -¿Y éso es bueno? -Es lo que es. -¿Y qué tal se convive, así, tantos años como lleva? -No suelo hablar mucho de ésto. -¿Y le producen mucho estas viñas? -La viña antigua necesitaba mucha compañía, mucha charla, ¿sabe usted? De esta emparrada se encarga mi hijo. -Sí, ya sé, la mecanización. -Sí, un modo de campar el ruido.
Teresa es esa señora. Tiene acumulados junto a su mesa de cobrar muchos libros de la colección Austral. Ella es la dueña del Hostal-Restaurante 'Casa Tere', situado en la mitad del puerto de los Leones. Aún sigue en activo. Despacha cafés a primera hora. Sus uñas permanecen intactas, bien pintadas de rojo y largas.
En un bolsillo tengo mi poema. Es un trozo de papel por el que pasó una novela mientras esperaba el café.
Treinta y uno, campanadas y uvas. Pues no: aceitunas y palabras. Y, además, la grata sensación de traeros un par de palabras -una de ellas desconocida para mí- relacionadas con el buen hacer en la cura de las aceitunas. Porque comerlas así, tal y como están en las fotos, es un riesgo hacia lo amargo, un severo riesgo, corrijo. En la Alcarria le dicen al proceso de ablandado de aceitunas curarlas. Pero no es ésa la palabra que me proporcionó mi amigo Gabriel Pasero al paso de unos vinos junto al delicioso aperitivo de una aceitunas curadas por él. 'Un mes cambiándolas el agua, nada de sosa, quitándolas todos los días la sanguaza. Claro que antes tuve que sajarlas para que el agua las ablande. Y al final el aliño con romero, tomillo, ajo y laurel.' No sólo las palabras que no conocemos y que nos asaltan y que se están dejando de usar en esta época tan electrónica son las que me emocionan/asombran. Las actitudes y trabajos relacionadas con ellas también me producen igual satisfacción. Pero para las pérdidas, suficiente os dejo con el XLIII de Proverbios y cantares de Antonio Machado:
Dices que nada se pierde y acaso dices verdad; pero todo lo perdemos y todo nos perderá.
Que los años nos traigan todas las palabras posibles, remotas, escondidas, pero siempre llenas de fulgor.
Proverbios y cantares Antonio Machado
Dices que nada se pierde y acaso dices verdad, pero todos lo perdemos y todo nos perderá.
Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos...
¿Dices que nada se crea? No te importe, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano.
¿Dices que nada se crea? Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro.
Cuatro cosas tiene el hombre que no sirven en la mar: ancla, gobernalle y remos, y miedo de naufragar.