miércoles, 16 de diciembre de 2009

Microrrelato 5: El saco

Motivado o no por la anterior entrada, lo cierto es que este microrrelato ha surgido:

Al romper su saco vio cómo y cuánto lloraban sus enemigos.


Acotaciones innecesarias:

Piénsese que no se le rompió.
A uno le acuden, normalmente, más amigos que enemigos.
De llorar hay muchas formas. También hay lágrimas secas.

martes, 15 de diciembre de 2009

Viaje silenciado 2: me dije ésto de viva voz



"Hago del silencio una cadencia sin rigor. Puedo sentirlo y apremiarme a hablar, a sonreír, a excitar la palabra. Quizás, por no sacudirme, me revelo en el silencio como un intento de fuga.

Así, alargado sobre la vía, me quedo. Así, silencioso. Sabía que me despedía de la ejecución de un sueño. El desconcierto de la ida, el posible retorno, la nada, la eternidad, el todo, la obsesión, el silencio, la cadencia.

La niebla, su fascinación para silenciar. Y yo en claro desmonte dispuesto a repoblarme. Un irse, mientras yo, anclado a la tierra, comienzo a desvelar las palabras que, de momento, acumulo en un saco."



El mar presume de hondura
y el tiempo de su saber
el mar presume de hondura
el viento, de su poder
la tierra de su estatura
y el hombre, no sé de qué

Prepárate para morir
me dice la voz del tiempo
y es el martirio más lento
que se puede recibir
¿por qué no existe el remedio?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Viaje silenciado I



Como una voz en off

Emite su silbido el silencio: ¿Qué es?
¿Es tan denso, quizás, o tan ágil que se oye
su fuga en el aire estancado?

¿Un animal herido? ¿Una saeta?
¿Son las cuevas del cráneo? ¿Las compuertas
de la memoria que se baten? Fuera

permanece la noche y su murmullo
sin acceso posible. La luna es media luna
al noroeste, y en las cajas cerradas

de las luces dormidas tiembla su resplandor.


Rosa Romojaro (Zona de Varada, Algaida Poesía)
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Silence

viernes, 11 de diciembre de 2009

Microrrelato 4: o lo real contado

Hoy, antes de abrir la puerta de casa para ir al colegio, Luis me dijo:

Papi, tengo ochenta y dos amigos, anoche los conté en la cama.


Ante esa frase me removí. Me trastornó por unos instantes. Ahora la recupero sin darme cuenta.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cosas de antes, de cuando las semillas.



Castañas: alimento básico durante mucho tiempo y durante muchas zonas en España. Ahora son testimoniales (y ni éso) en muchos hogares. Hasta los castañer@s han cambiado de fisonomía y añaden maíz, yuca y tapioca a las ancestrales castañas.
Salvador, amigo de Jarandilla de la Vera me contó el otro día desde el proceso de recogida de las castañas hasta su colocación en los zarzos para que, mediante el calor se secasen y cayesen los posibles gusanos que tuviesen. Yo no conocía la palabra zarzo pero me entraño. Cuando ya me explicó que era un desván especial, encima de la cocina baja de las de antes y con una particularidad: en el entramado de tablas había un pequeño hueco de un dedo, aproximadamente, para que el calor diese más de lleno a las castañas extendidas. Me contó la lluvia de gusanos que aparecía al día siguiente tras el primer calentado.
Cosas de antes. Cosas de cuando las semillas.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

En esto del vivir





En esto del vivir, amigo, hay un pequeño desboque, un relincho donde la palabra 'grito' atesora todo tu interior, un interior sencillo donde los trasiegos de emociones especulan con escasas posibilidades, amigo, ya sé que acusas un óxido de romanticismo, de ahí tu temblor por casi todo de lo que ya no, amigo, en esto del vivir.


lunes, 30 de noviembre de 2009

Microrrelato 3: Premoniciones

Quizá la experiencia de la finitud es el único acceso que tenemos a la totalidad que nos llama, y nos pierde, con desmedidas ambiciones totalitarias. Quizá toda experiencia de infinitud es ilusoria, si no es, precisamente, experiencia de finitud. Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan.

¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales.


Gabriel Zaid 'Los demasiados libros', Ed. Anagrama, colección Argumentos




Me leo en lo que leo de los demás. Lo leo en un título reciente: 'La deserción de un escritor'.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Microrrelato 2

Si colocáramos esos hermosos versos heptasílabos/pentasílabos de la serrana a modo de frase convencido estoy de que obtendríamos un gran microrrelato donde, a mi juicio, la indiferencia sería el principal tema sobre el que escarbar. Probablemente sea la indiferencia en el amor.
Pues la escucha continuada y obsesiva de este fabuloso tema flamenco cantado por una jovencísima Rocío Márquez me ha llevado a construir otro microrrelato:

Pasó la nieve frente al espejo. No hubo tiempo de decirle nada a tiempo.




Serrana

La nieve por tu cara
pasó diciendo donde
no hago falta
no me detengo.

Jabegote

Se me mojaron las velas
estando la mar en calma,
se me mojaron las velas
y fue de las puras lágrimas
que yo derramé por ella,
que yo derramé por ella.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Microrrelato 1

Voy a entrar en el mundo de los microrrelatos como quien traza una línea firme sin regla. Ahora, de esta línea ya no soy yo responsable. Que cada uno la atraviese como pueda, en zig zag, de frente, por el costado, descalzo o en zapatillas de paño. Lo dejo con la salud colmada a la espera de que lo desgasten o lo engrosen o lo desvistan:


Importa que los saltamontes salten: habremos decidido sobre los rascacielos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Casa de la palabra

Tiramos dado y vamos a otra casa-museo: Museo de la Palabra.

En la localidad toledana de QUERO esta esa imponente casa-museo. Hurguen en la página y verán que casa más bella. Y no es que yo haya ido aún a ese lugar pero la lectura ocasional de un breve artículo en el periódico me ha llevado ahí. Pero ahora no me interesa la casa sino el relato ganador del I Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra” de la Fundación César Egido Serrano. Y no me interesan tampoco los 7000 euros del premio. Las noticias son tan pobres y tan ceñidas al aspecto anecdótico de lo que Soledad Uranga va a cobrar por cada una de las dieciocho que consta el relato que olvidan el valor literario o el rumor que atraviesa una obra, aunque sea pequeña.

El hermoso y sensacional relato es éste:

"Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos."

Puede que Soledad Uranga se acordase de Gabriel García Márquez y de los cuatro años continuados de lluvia en el Macondo de Cien Años de Soledad, o puede que se acordase del dinosaurio del genial Augusto Monterroso, o puede que le viniese a la memoria alguna otra situación, o puede que se le ocurriese así, sin más.
Pero ahora el relato es nuestro, amig@s. Y podemos interpretarlo como queramos. Yo me decanto por una derrota a la esperanza de algo. Lo cierto es que desde que lo leí no me quedó más remedio que copiarlo. Lo hice en el móvil, registrado como mensaje que me hubiera llegado. Como si fuese un sms. Y creedme que me ha estado rondando. Pensé en la dictadura argentina, la que ya pasó, pensé en una familia en paro, pensé en una relación amorosa estancada, pensé.
Ahora decidid, si os quedáis con los siete mil euros o con el relato.




Carlos Fava

Scrivo

Scrivo adagio adagio, scrivo con disagio,
in continua attesa di una luce accesa.
Scrivo delle idee, qualche informazione,
uso un po' di arte e un po' di imitazione.
Scrivo bambini, scrivo assassini
scrivo mestiere, scrivo finalmente amore,
scrivo in emergenza, privo di prudenza,
scrivo incuriosito dalla tua coscienza.

Scrivo e sto invecchiando ma mi sento bene
scrivo dondolando nell'ispirazione
scrivo a quattro mani, scrivo solo in coppia
scrivo col pensiero e tutto, tutto, si raddoppia.

Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.

Scrivo con due dita, scrivo finché dura
scrivo la tua faccia che aspettava la paura.
Scrivo e non ci credo a tutto quel che vedo
scrivo del mistero che è invece tutto vero.
Scrivo per scoprire, scrivo per fermare
scrivo e le parole vanno a farsi benedire.
Scrivo quel che sono, scrivo l'abbandono,
scrivo e poi risorgo col vestito buono.

Scrivo risucchiando tutto l'alfabeto
scrivo e mi ripeto mi ripeto e mi ripeto.
Scrivo bambino, scrivo ballerino
scrivo del destino, scrivo, scrivo Giovannino.

Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.
Scrivo scrivo scrivo
che la vita è imperfetta per più di un motivo,
scrivo scrivo scrivo
che la vita è bellissima per più di un motivo.