miércoles, 1 de abril de 2009

Excepto el tren





Oscurecía


Mientras oscurecía el tren seguía su pista perfectamente calibrada. Viajábamos en un tren de esos de traqueteo permeable, de los de humo abundante, de los de tiempo almacenado. Dijimos a modo de broma: viajaremos en un tren donde podamos contar las traviesas si nos aburrimos. Podíamos contarlas desde las ventanas laterales o desde el balcón trasero. Pero no hubo necesidad, como de dormir, que sólo a ojo abatido por el cansancio decidíamos recostarnos el uno junto al otro. Treinta y dos horas llevábamos desde nuestra salida en Ocal. El gesto del paisaje, más allá de parecernos anodino nos resultaba tan silencioso como efervescente: las hostiles estridencias de los descomunales cáctus predominaban. El interior del tren era como una aspersión de personajes, animales, cajas, sed y sueños. ¡Claro que éramos unos gringos para ellos! Pero nos veían tan descalzos que para nada ocultaban el riesgo de vaciarse. ¿Y adónde va Usted?/Sólo trato de llegar y nadita lo pise ire al arroyo a afeitarme estos caños que llevo de dos días. Pediré labor. Llevaba las uñas abatidas. ¿Y Ustedes, adónde van?/Sólo seguimos a este tren. Nos miraba las manos también, las teníamos agarradas. Ustedes trenzan felicidad, dijo./(Una leve sonrisa le apuntamos.) En Fauces se bajaría ese hombre, y nosotros. El río amplio se reinventaba todo el día allí, las nuevas empresas demandaban cada día más y más trabajadores. Todo se renovaba con velocidad exclusiva, excepto el tren, que seguía a carbón.

domingo, 29 de marzo de 2009

Letanía de versos




Detalle del brote de una rama del castaño caído. (Última foto)

Uno se incorpora a la carrera, la de correr a diario, como un azor que siempre sustrae imágenes, palabras, voces, singularidades, momentos exclusivos. Hace días corría por los montes de Elizondo, Navarra, cuando en una ladera ví caído ese castaño imponente. A partir de ese momento dije: tenemos que venir a fotografiarlo, es como un símbolo. En la zona de Elizondo apenas quedan castaños y los pocos que quedan ya están acosados por las llamas que provocan los ganaderos que desean conquistar más terreno para pastos, o por las múltiples enfermedades, o por la desidia, o por su vejez palmaria. Pero antes de fotografiarlo, seguí el curso de mi carrera no sin respirar unos versos. Suelo hacerlo sobre las cosas que me surgen. Evidentemente los voy repitiendo como una letanía y muchos no puedo albergar. Pero me centro en los escasos que paro y llegado el momento de un lápiz los transcribo, y los dejo como están. Luego, por supuesto, trato de continuar el poema. Pero lo que sí tengo claro son los poemas iniciales, pues bien sudados sí están.

Así fui con estos versos mientras corría, dedicados a ese castaño:

Te has caído ya,
viejo arquitecto,
del suelo,
del que eras
su máximo partícipe.

Así vengo a completarlos ahora:

Castaño y viento acumulado,
tránsito final
de quien tenía
la ladera como propia.
No era pedir tu potestad,
era dar para los días
de fuego,
para los días devotos
de frío.
Era sombra viviente
tu verano,
era insistir en tu vida,
en la suya,
en la nuestra.

Un árbol caído,
tendidos tantos años,
y aún, una antorcha verde
insiste.

sábado, 28 de marzo de 2009

Algo breve

Ayer, mientras atravesaba la calle para acercarme al colegio a recoger a mis hijos vi como un alumno, ya mayorcito, cruzaba la misma calle por donde yo, por donde no era debido, según las normas de circulación, de ciudadanía o del buen caminar. Llegado el mayorcito junto al maletero del coche de su madre para dejar la mochila recibe una pregunta: '¿Oye, Alberto, para que están los pasos de cebra?' El mayorcito, instantáneo y aún cercano a mis oídos le contestó a su madre: 'Para cruzarlos sin cebra'.

Lo que digo, el buen humor no está ni en la tele ni en los teatros. Está en la calle, en el saber escuchar a tiempo lo que cae a tiempo. Nada más por hoy.

Abrazos a tod@s y buen fin de semana.

jueves, 26 de marzo de 2009

Ululante música, ululantes palabras

Hilario, tendrás que esperar a que haga la entrada tuya sobre aquella hermosa palabra que me dijiste 'Brujones' y que años mas tarde atravesaría el Atlántico para brotar de nuevo en Pinar del Río, Cuba. Ahora, si me lo permites, vamos a carear en ese hermoso pastizal de las palabras en el que revolcarse es un lujo, y también lo vamos a hacer sobre nuestro interior, sobre la música. Hilario, haré un cocktail de entrada, un popurrí mejor que es palabra, aunque francesa, que más se acerca a la mezcla de la suculenta olla podrida. Cocktail suena a pijo y a pajarita. Y careo:

Cuando ya las huertas tienen la temperatura y el buen tempero para plantar todo lo semillado dulcemente es cuando se acude a los viveros y tiendas a por la plantitas menudas. Ni que decir tiene que son muy sensibles al frío, no digamos a la helada. Pero mejor acudir a un hortelano, más sabio y más astuto que los abastecedores de los viveros. A mediados de Abril del año pasado y en el mismo mercado de los bolsos de limitación de piel (sic, auditiva) es cuando escuché la palabra por la que enhebro esta entrada. Quizás de las plantas más sensibles esté la del pepino. La mañana de mediados de Abril era fresca, siete u ocho grados. '¿Oye?, dirigiéndose un señor a un hortelano, ¿has traído plantas de pepino?' 'No, porque las tengo que tener aquí toda la mañana y con el viento y el frío que hace se me estremecen.' O se le echan a perder o se resienten, o se le fastidian. Señor, se quedó usted sin plantas de pepino ese día y yo me quedé con la copla de una palabra ululante de significado. ¡Lo que conlleva la palabra 'estremecer', lo que significó en ese momento, el fervor con que la acune/acuñe a mi vicio nada oculto del paladeo del idioma espontáneo que poco a poco se degrada!

Este es el careo sobre la avena loca y el vallico que es el sabio idioma y como la coctelera está reventona es por lo que le meto ahora esa taranta que ya apareció con calma en este cuaderno ( http://tempero-koroneiki.blogspot.com/2008/09/la-calma.html) y que ahora incorporo por las circunstancias que me atraviesan y que no dejan de estremecerme. La música nos es dada y con ella nos saturamos como nos convenga. La música que aquí traigo siempre me agranda, me satura de alegría, de emoción, rara vez se conjuga lo anterior con el estremecimiento. Ahora sí.

Cavarse

Cavarse es libre,
que nadie me mida por ello,
ajusto el piano a mi área
y con ello invierto
mi descanso, me digo tenue,
me relajo armado de oquedades,
me finjo laberinto,
hilvano emociones, desencuentros,
deseos, amor, suturas.

Cavarse es libre,
sí, tú, piano acordado
por esas manos
que ni tan siquiera conozco
pero que tan livianas
me vienen en sus martillos.
Hondura, lógica de mi discurso,
esclusa por donde salir,
gimiendo mis retamas
por yo haber dado fuego
y ellas haberlo desecho.

Cavarse es libre, piano,
estremecerse es libre, piano.


miércoles, 25 de marzo de 2009

Urzo Xuria



Todo lo que se puede leer está sacado de la página oficial de Kepa Junkera tras la publicación de su disco 'Etxea'. Lo único propio son estas escasas palabras que son de agradecimiento a todos los que volamos y a todos los que se van.

Urzo Xuria (Paloma blanca)

Es lo de menos que esta melodía sea de Mozart o importada de algún lugar. Lo importante es que sea traída y llevada por una paloma blanca. Simplemente le pedimos que tome alojamiento en nuestra casa, por una sóla noche, a fin de que no pierda encanto. Quese marche luego en su belleza voladora, en la esperanza de que volverá de nuevo.




URZO XURIA

Izar batek zerutik
klaritatez beterik
gauaz ere argitzen dizu
beste ororen gainetik
dudatzen dut baduienez
mundu huntan parerik. (Bis)

Izar haren begia
hain da xarmagarria
koloriak xuri-gorri
perfekzionez betia
eria ere senda liro
haren begitartiak. (Bis)

Urzo xuria errazu
norat juaiten ziren zu.
Espainiako bortiak
oro elur dituzu
gaurko zure ostatu
gure etxian baduzu. (Bis)

Ez nau lotsatzen elurrak
gutiago gau ilunak.
Zurekilan pasa nitzake
gauak eta egunak
gauak eta egunak
desertu eta oihanak. (Bis)

Urzoa eder airian
ederrago mahainian.
Zure parerik ez da
Espainia guzian
ez eta ere Frantzian
iguzkiaren azpian. (Bis)

URZO XURIA

Una estrella resplandece en el firmamento y destaca
en la noche entre todas las demás;
dudo que haya otra en el mundo que se le pueda equiparar.

Es tan encantadora su mirada, su color sonrosado,
plena de perfección, su rostro podría hasta
curar a un enfermo.

Dime a dónde vas, blanca paloma.
Todos los puertos de España están cubiertos de nieve;
hospédate esta noche en nuestra casa.

No me asustan ni la nieve ni la noche cerrada,
contigo podría pasar noches y días.
Noches y días y desiertos y selvas.

La paloma es hermosa volando y más hermosa en la mesa.
No he visto otra como tú en toda España,
ni en Francia, ni bajo el sol.

martes, 24 de marzo de 2009

Tango para escuchar, leer, bailar y soñar

Tango: 'Íntimo'
Intérprete: La Camorra Tango



Tango descrito

Detengo el violonchelo
acumulado en este tango.

Entra esponjado por la guitarra.
Seguro de respirar lento,
exclamando la virtud
serena de una cintura,
sintiendo sus piernas habilitadas.
¿Será por quien se ajusta
su arco, por quien nutre
su lenta andadura?
¿Será por Ella?

¡Tango!,
si no es de Ella no me muevo,
si no creces en su gesto, no me muevo,
si no aplazas tu veloz no me muevo.
¡Tango!,
ciérrame en ella, hazme hermético,
íntimo, soberano,
si no es de Ella, ya sabés.

Violonchelo, te involucran
el fuelle y el violín,
te ocultan. Toca bailar,
toca trenzarse, toca sentir.
Toca el piano entretanto,
nos viene la agudeza del roce.
Apuesta el violín más,
el roce, el gozo, los rostros,
el ímpetú, estar calcinados.

Punto. Fuelle y violonchelo.

lunes, 23 de marzo de 2009

Querencias: Guardando y dando




http://miradadeagua.blogspot.com/


Y sentao junto al jogón
a esperar que venga el día,
al cimarrón le prendía
hasta ponerse rechoncho,
mientras su china dormía
tapadita con su poncho.

Martin Fierro (José Hernández)


Guarda todavía mucho mar Ella. Guarda mucha tierra llana. Guarda una palmera mugiente. Guarda un reinado sutil. Guarda la filosofía de la inquietud y el sosiego.
Guarda a muchos, se guarda Ella. Guarda la espera enfilando al tiempo, a las olas que transitan. Guarda la luz, la lluvia. Guarda la hierba, los acantilados. Guarda los ríos, los molinos. Guarda de todo y a tiempo, a gota nos lo muestra. Guarda Guada.


miércoles, 18 de marzo de 2009

Luciana



Luciana empezó a estornudar, así, con ese ton que conlleva al son de la moquera. Las salvas estornutorias le venían siempre que Inés limpiaba el polvo de la casa. Ahhhhchisttt. Ines se planteó momificar al polvo y no elevarlo a los altares de la atmósfera, pero no iba con ella. En su profesión de grabadora reinaba la asepsia, el polvo era el mayor enemigo para un buen grabador. Ahhhhchisst. Luciana, deberíamos hacerte las pruebas de la alergia a ver qué dan.

Buenas tardes. Buenas tardes, ustedes dirán. Mire, creo que la niña tiene alergia al polvo, o a los ácaros o a qué sé yo. El caso es que estornuda siempre que limpio el polvo en casa y es que mi relación con el polvo es de una hostilidad absoluta, no puedo con él, no lo soporto. El doctor le hace una línea de siete picaduras con una ligereza indolora. En una de ellas marca una cruz, justo en la que vierte la gota del alergeno del polvo. En el resto de picaduras va el olivo, las gramíneas, el pelo, los ácaros, las arizónicas y la saliva de perro. No pasó ni un minuto cuando la única picadura que aventajó al resto en una proporción volcánica fue la de la cruz. Un volcancito que subía es lo que estaba viendo Luciana brotar, crecer sin cesar. Esperaba una erupción en cualquier momento.

Luciana en seco y en caliente brasa dijo a ambos: ¡Pero si soy alérgica a Dios!

A partir de ese momento el alergólogo, para no alborotarse en sus creencias, decidió cambiar la cruz por el punto en la señal.





Este relato se lo agradezco a Inés González y a su hija Luciana, la niña que está en la tira de fotos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Querencias: poesía delicada y desarrollos



http://nomequedo.blogspot.com/

Ybris te invito a unas judías. A esas judías que un vendedor del mercado de Lugo tenía como único género en venta. Te imagino un comer frugal como el de Don Quijote. Con lanza ya te veo en tus desarrollos temáticos, tan deliciosos, tan punzantes, tan de dar en la llaga. Un problema doméstico, irritante y tú lo encierras/abres bajo ese cocinado tan sabio. Y de los poemas qué decirte, la delicadeza de tus palabras, tu temática tan intimista, el cuerpo como lugar en que albergarnos/tenernos, la no estridencia. ¡Que te lean, coño!
Qué decirte de esa bolsa de las judías, que jamás cerrará en negativo como la usurpadora y descarada bolsa para muchos con mayúsculas. Siempre conviene leer la letra pequeña para que no nos engañen. ¡Y aún así!

Abrazos, amigo en y de red. Te dejo con un tema interpretado por la chelista Olvido Lanza en el disco 'Querencia' de Mayte Martín: Glosa a la Niña de los Peines. Me gusta porque el chelo parece respirar.

sábado, 14 de marzo de 2009

Querencias: encina al natural y a témpera




Bajo este título quiero mostrar mi agradecimiento a tod@s aquellas personas que han pasado por este cuaderno tan irregular en temas como excesivo en intimidad. Empiezo por Inés y Pedro. Sus direcciones son:

http://incisionesmultiples.blogspot.com/
http://glup2.blogspot.com/

A los dos les dedico estos versos de Claudio Rodríguez:

(Sobre la encina)

Y con qué rapidez se identifica
con el paisaje, con el alma entera
de su frondosidad y de mí mismo.
Llegaría hasta el cielo si no fuera
porque aún su sazón es la del árbol.
[...]
...¿Es cierta
mi vida así, en sus persistentes hojas
a medio descifrar la primavera?

De el Libro primero de 'El don de la ebriedad'

A Pedro le dedico la foto de la encina por si sus ánimos lo animan en el buen tiempo a hacer de pastor y, en el tiempo libre, elevar con un txistu la grandeza del aire.
A Inés le dedico la acuarela que pinté en su día como versión de esa encina para que disfrute de su luz.

Sé que la única manera de que lleguen al cielo los dos es escalando la encina para allí reposar un rato, pero para eso han de esperar a que la encina pierda su sazón de árbol. Merecerá la pena esperar.

Besos y abrazos.