Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
Estoy lejos de exquisiteces. La cultura, en mi sentir, no está asociada a ellas sino a un sentimiento ante la vida como cosa que siéndola nosotros nos sobrepasa.
Rafael Cadenas, de sus Anotaciones
''Fíjate sino cuantos sabios viejos nos encontramos en el campo, sean agricultores o los extrañísimos ya pastores. Escuchan más que hablan. Sólo que ellos escuchan a la naturaleza y no como los urbanitas que ponen la tele para andar por casa, sólo porque necesitan oír algo.'' C.M.L.
Este hombre del pelo blanco amasó mucho pan en su vida. Hilario 'Panarra'. Las hogazas; los paños; las tarjas hechas en los trozos de madera, una hendidura, un pan debido; la entrada a su casa por el corral; el barrujo del pino allí arrinconado; el cantero de pan; los olores que ya no tenemos.
Este hombre del pelo blanco nunca me llamó Manuel. Chavea, me decía. O nos decía.
Hasta no hace mucho volví a escuchar esa palabra.
Hay palabras que son tiempo y esquinas. Chavea es una de ellas. Hilario no me lo volverá a llamar.
Algo de venganza tiene el pan que se hace hoy. Hilario era un artesano.
Por qué llorax blanca niña, romance sefardí interpretado por Jordi Savall en su disco Diáspora Sefardí.
ROMANCE
Por que llorax blanca nina, por que llorax blanca flor?
Lloro por vos cavallero, que vos vas y me dexas
Me dexas nina y muchacha, chica y de poca edad
Tengo niños chiquiticos lloran y demandan pan
Si demandan al su padre, que respuesta les vo a dar?
Metió la mano en su pecho, cien dovlones le fue a dar
Esto para que m´abasta, para vino o para pan?
Si esto no vos abasta, ya tenex d´onde tomar
Venderex vinas y campos, media parte de la ciudad
Venderex vinas y campos de la parte de la mar
Pasó tiempo y vino tiempo, descarino le fue a dar
Asentada en la ventana, la que da para la mar…
Por que llorax, Blanca nina, por que llorax, blanca flor?
Lloro por ti, Oh Caballero, que te vas y me abandonas
Me dejas, joven y sin experiencia, joven, muy joven,
Tengo hijos pequeños que lloran pidiendome comida
Y si preguntan por su padre… que les contestare?
Metió la mano en su pecho, cien dovlones le iba a dejar
Para que es esto? para que me alcanza? para bebida o comida?
Si esto no es suficiente, ya sabes donde buscar mas
La clorofila está teñida de verde y, además, es sensible al frío. Si alguien piensa en el otoño es por la caída de las hojas. Hojas muertas al fin y al cabo. Y cambio de color. Al deslucirse el verde de las hojas lo que aflorarán son los carotenos de las mismas que, entre otros, adoptan tonos ocres, amarillos, anaranjados. Hasta aquí la versión oficial. Pero hay una versión emocional del otoño. Para mí este año lo constituirá una expresión escuchada a un señor mayor en un parque a propósito de las lluvias últimas. En la fresca y maravillosa mañana de hoy se intercambiaban este diálogo dos personas mayores:
-Ya va haciendo fresco. -Sí, sí, ya no se puede salir sin chaquetilla. -Se notan las últimas lluvias; ha refrescado el ambiente. -Es que con la lluvia gorda del otro día es como si se hubiese biselado el verano. -¿Y qué tal por el pueblo el verano? . . .
Hay otra versión emocional que es la relacionada con el sutil zizzagueo del olor. Pero de esa ya hablaré.
When the leaves come falling down (Van Morrrison)
I saw you standing with the wind and the rain in your face And you were thinking bout the wisdom of the leaves and their grace When the leaves come falling down In september when the leaves, come falling down
And at night the moon is shining on a clear, cloudless sky And when the evening shadows fall Ill be there by your side When the leaves come falling down In september when the leaves, come falling down
Follow me down, follow me down, follow me down To the place beside the garden and the wall Follow me down, follow me down To the space before the twilight and the dawn
Oh, the last time I saw paris in the streets, in the rain And as I walk along the boulevards with you, once again And the leaves come falling down In september, when the leaves come falling down
Follow me down, follow me down, follow me down To the place between the garden and the wall Follow me down, follow me down To the space between the twilight and the dawn
And as Im looking at the colour of the leaves, in your hand As were listening to chet baker on the beach, in the sand When the leaves come falling down, Woe in september, when the leaves come falling down Oh when the leaves come falling down Yeah in september when the leaves come falling down
When the leaves come falling down In september, when the leaves come falling down
When the leaves come falling down in september, in the rain When the leaves come falling down
When the leaves come falting down in september, in the rain When the leaves come falling down
Esta cita de uno de mis libros preferidos prácticamente abre la primera parte.
'Las gaviotas daban sus gritos estremecidos revoleando el puerto, garreando las olas. Un barco bonitero navegaba hacia la línea de atraque: baja la mar, bajo y áspero el run del motor. Olía a podredumbre de algas y a tormenta. Colorineaban las manchas de gasoil en las aguas. En los muelles la marea descendente descubría los manchones moluscarios, las verdisucias rocas del espantado correr de los cangrejos, las órbitas náufragas de las cloacas, el hierro corroído de las escalerillas.'
Gran sol, Ignacio Aldecoa.
¿Junto a qué noray calculamos al puerto como partida?
De vez en cuando me gusta recordar este bello tema de Mayte Martín.
Hace ya que los clavos no salen de las fraguas. Aún asoman su cornada en la madera de las puertas. Detalles del ayer.
Aquella ceremonia del fuelle, estallante tú de doma por el rojo vivo, clavo, fragua, carbón de propicia voz, grito y golpe, yunque, memoria de la forma, clavo largo nacido para acuñar aquéllas puertas, recuerdo que va a más mientras te abres, mientras te desangras de tiempo, clavo, parte clave de unión, botón por afuera y por afuera lo que sobra, lo que se dobla y lo que entra, clavo.
Taranta de Antonio Rey: 'RECUERDOS' de su álbum 'A través de ti'
'Cauce', martinete, cantado por Miguel Poveda
Y en mi fragua ya no hay ruido y el yunque está arrinconado; los martillos se han perdido ay, cuando mi padre ha faltado.
Leí el sábado pasado en El País un artículo en su página 41 titulado 'Alerta por la caída de la población de gorriones'. El texto íntegro lo encontraréis pinchando en el enlace: GORRIONES. Y es cierto que en la ciudad apenas se ven estos pájaros bulliciosos de la infancia. Y también es cierto que otras aves como urracas y mirlos se han sabido adaptar muy bien a todo lo que huele a urbano. El mismo sábado traían todos los periódicos reseñas sobre la muerte y la vida de Miguel Delibes. Quise yo volver a abrir un chiquito libro que Miguel escribió en el año 1979 titulado 'El mundo que agoniza'. Un librito a modo de ensayo muy enriquecedor y nada sesudo que debería estar como libro de lectura propuesta en la escuela. No me gusta decir como lectura obligada, sí propuesta. En su apartado 5, titulado 'La naturaleza como chivo expiatorio', Miguel dice que "En la Naturaleza, apenas cabe el progreso. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente , es retroceder." Un axioma sencillo éste. Yo sólo añado que, dentro de la Naturaleza nos hallamos en claro retroceso. Claro ejemplo el de los pardalillos o gorriones que me ha motivado esta entrada. Miguel Delibes fue, ante todo, un escritor del campo, de campo.
Quizás nosotros en unos años no seamos capaces de sostenernos en la verticalidad de una pared como lo hace el gorrión macho fotografiado.
Sí le digo yo a los gorriones de mis recuerdos a modo haiku:
I need another place Will there be peace? I need another world This one's nearly gone
Still have too many dreams Never seen the light I need another world A place where I can go
I'm gonna miss the sea I'm gonna miss the snow I'm gonna miss the bees I'll miss the things that grow I'm gonna miss the trees I'm gonna miss the sound I'll miss the animals I'm gonna miss you all
I need another place Will there be peace? I need another world This one's nearly gone
I'm gonna miss the birds Singing all this songs Been kissing this so long
El sábado 14 acudí a un concierto -Centro Cultural Francisco Rabal, de Madrid- en el que un gran guitarrista, Óscar Herrero nos ofreció a escasísimos espectadores, por seis euros, un concierto homenaje a Albéniz y su tiempo, al compositor y su obra, al hombre que supo percibir la grandeza y la trascendencia de la música popular y el flamenco. Calidad inapelable la de este guitarrista, ejemplo también dentro del ámbito de la didáctica musical. Soberbio concierto.
Y el sábado 7 estuve en La Coruña, frente al Atlántico, frente a esa ventana granítica e inmensa que mira al océano. Sensación de viento y yodo. Sensación de apertura, sensación de espera. Alegría y satisfacción.
Vayan estas dos experiencias entreveradas con este tema de Óscar titulado 'MIRAGUA', similar a mirada de agua. Bailen si les apetece.
Estábamos en la Praza de Azcárraga. Algo debió de darle al viento para pronunciarse así. Miramos hacia arriba para transitar por esos breves segundos que van de la quietud al disloque. Las copas de los plátanos que allí habían haciendo corro nos recobraron el presagio de la certera lluvia. Me dijiste: '¿te acuerdas?' Y yo te amanecí a Pucho rastreando tu talle.
Fervor por los olivos. Algun@s ya lo saben de mí. Mi infancia transcurrió entre chaparros y retamas. Mi adicción a los olivos es reciente. Media vida llevo tras de ellos. ¡Cómo resurgen, cómo resultan agredidos, cómo son trasplantados! Y ellos dan. Ya sabéis lo que dan. Otra cosa es estar vinculado al zumo de la aceituna, sí zumo, porque éso es el líquido. No descubro nada pero sí derroto la idea de grasa, que también lo es. Fue probar hace años una variedad de Creta llamada 'Koroneiki' y sentir algo sensacional. Probad.
Antonio Machado
¡Viejos olivos sedientos bajo el claro sol del día, olivares polvorientos del campo de Andalucía! ¡El campo andaluz, peinado por el sol canicular, de loma en loma rayado de olivar y de olivar!
Y, ahora, quien quiera que baile. Y quien diga que el olivito es mala leña se las tendrá que ver conmigo:
Las ventanas son refugios hacia afuera, la permanente vista del horizonte, sus gestos de altas habitaciones, hacia adentro es como decir la almohada sobre la que reposo, las cortinas que nunca existieron, las baldosas que tantas veces pisamos, la lámpara sujetando tantas lecturas, hacia afuera se respira, hacia adentro se inspira, inspirar, respirar, la duda de la vida, el recuento de los átomos que nos aúnan, el código que nos hace fuertes por un instante, hacia afuera el resquicio, la posibilidad de una nube, la compleja cotidianeidad, la realidad de nadie exclusiva, el fugitivo que no sabe llorar, mi realidad, la suya, el acero templado.
Una pared así, en seco, en sujeción ya del cielo. La miro con los ojos diestros en lamentos. La miro con la plenitud de haber sido junto a ella. La miro acelerado y paso. La miro quieto para sentir la desproporción que acusa la infancia, lo realmente querido y no planteado. No hay momento que no pasee por aquellos lugares y no arrime la infancia a desenfundar un recuerdo, a alimentar un gesto o una pequeña carrera. Una pared así, en seco, el tributo de irnos de su lado.
Me sacude una frase y de sobra sé que no debo pasarla por alto, hacerlo sería desperdiciar, llamémoslo, sin riesgo, un poema: turbulencia tuya querenciada de palabras.
'¿En qué forma de respirar debo detenerme?' Y te ha surgido mientras dabas vueltas al azúcar de un sencillo café en vaso. Y en el primer trozo de papel a mano lo escribes, tal y como te vino, para leerlo de nuevo y avanzar el tramo necesario, concretar tu adecuada respiración a cada una de las cosas que te rodean o te asfixian y decidir los márgenes de cada inspiración.
Decir a estas alturas que palidezco por un olivo sobra. Ya mi correo electrónico corresponde con una de las variedades de aceituna de la isla de Creta: Koroneiki, que, por cierto, ofrece un aceite entre dulce y afrutado sensacional. Y si retrocedo a mi pasado bien diré que mi correo comenzaba con ELAYON, en griego Olivo. Por eso, si tengo que hacer un buen regalo lo hago de aceite o, en su defecto, de alguno de mis árboles singulares con que me ido sorprendiendo.
Dos olivos regalo a esa niña de las tapias tan pizpireta: SHANDY. http://sinpermisodetucaranilicenciadeustedes.blogspot.com/
El primer olivo está localizado en el término municipal de Chinchón. Es un olivo al que amo mucho porque junto a él amé un día a una de las personas que más quiero en esta vida, un amor henchido, de ahí su relación de intimidad conmigo. El segundo olivo lo encontramos en Arganda, casi entre polígonos y pegado a la autovía. No es un olivo rojo, pero como si lo fuera. Encarna la solicitud de la sangre y del color. Por éso sólo ya me invade.
Rectifico, del primer olivo le hago un préstamo, el segundo es el regalo propio.
Y como música, no puedo sustraerme a Mayte Martín en una siguiriya con un compás ligeramente acelerado de letra justa y conmovedora donde renegar de Dios es una opción. Que te guste, que os guste.
Hilario, tendrás que esperar a que haga la entrada tuya sobre aquella hermosa palabra que me dijiste 'Brujones' y que años mas tarde atravesaría el Atlántico para brotar de nuevo en Pinar del Río, Cuba. Ahora, si me lo permites, vamos a carear en ese hermoso pastizal de las palabras en el que revolcarse es un lujo, y también lo vamos a hacer sobre nuestro interior, sobre la música. Hilario, haré un cocktail de entrada, un popurrí mejor que es palabra, aunque francesa, que más se acerca a la mezcla de la suculenta olla podrida. Cocktail suena a pijo y a pajarita. Y careo:
Cuando ya las huertas tienen la temperatura y el buen tempero para plantar todo lo semillado dulcemente es cuando se acude a los viveros y tiendas a por la plantitas menudas. Ni que decir tiene que son muy sensibles al frío, no digamos a la helada. Pero mejor acudir a un hortelano, más sabio y más astuto que los abastecedores de los viveros. A mediados de Abril del año pasado y en el mismo mercado de los bolsos de limitación de piel (sic, auditiva) es cuando escuché la palabra por la que enhebro esta entrada. Quizás de las plantas más sensibles esté la del pepino. La mañana de mediados de Abril era fresca, siete u ocho grados. '¿Oye?, dirigiéndose un señor a un hortelano, ¿has traído plantas de pepino?' 'No, porque las tengo que tener aquí toda la mañana y con el viento y el frío que hace se me estremecen.' O se le echan a perder o se resienten, o se le fastidian. Señor, se quedó usted sin plantas de pepino ese día y yo me quedé con la copla de una palabra ululante de significado. ¡Lo que conlleva la palabra 'estremecer', lo que significó en ese momento, el fervor con que la acune/acuñe a mi vicio nada oculto del paladeo del idioma espontáneo que poco a poco se degrada!
Este es el careo sobre la avena loca y el vallico que es el sabio idioma y como la coctelera está reventona es por lo que le meto ahora esa taranta que ya apareció con calma en este cuaderno ( http://tempero-koroneiki.blogspot.com/2008/09/la-calma.html) y que ahora incorporo por las circunstancias que me atraviesan y que no dejan de estremecerme. La música nos es dada y con ella nos saturamos como nos convenga. La música que aquí traigo siempre me agranda, me satura de alegría, de emoción, rara vez se conjuga lo anterior con el estremecimiento. Ahora sí.
Cavarse
Cavarse es libre, que nadie me mida por ello, ajusto el piano a mi área y con ello invierto mi descanso, me digo tenue, me relajo armado de oquedades, me finjo laberinto, hilvano emociones, desencuentros, deseos, amor, suturas.
Cavarse es libre, sí, tú, piano acordado por esas manos que ni tan siquiera conozco pero que tan livianas me vienen en sus martillos. Hondura, lógica de mi discurso, esclusa por donde salir, gimiendo mis retamas por yo haber dado fuego y ellas haberlo desecho.
Cavarse es libre, piano, estremecerse es libre, piano.
Todo lo que se puede leer está sacado de la página oficial de Kepa Junkera tras la publicación de su disco 'Etxea'. Lo único propio son estas escasas palabras que son de agradecimiento a todos los que volamos y a todos los que se van.
Urzo Xuria (Paloma blanca)
Es lo de menos que esta melodía sea de Mozart o importada de algún lugar. Lo importante es que sea traída y llevada por una paloma blanca. Simplemente le pedimos que tome alojamiento en nuestra casa, por una sóla noche, a fin de que no pierda encanto. Quese marche luego en su belleza voladora, en la esperanza de que volverá de nuevo.
URZO XURIA
Izar batek zerutik klaritatez beterik gauaz ere argitzen dizu beste ororen gainetik dudatzen dut baduienez mundu huntan parerik. (Bis)
Izar haren begia hain da xarmagarria koloriak xuri-gorri perfekzionez betia eria ere senda liro haren begitartiak. (Bis)
Urzo xuria errazu norat juaiten ziren zu. Espainiako bortiak oro elur dituzu gaurko zure ostatu gure etxian baduzu. (Bis)
Ez nau lotsatzen elurrak gutiago gau ilunak. Zurekilan pasa nitzake gauak eta egunak gauak eta egunak desertu eta oihanak. (Bis)
Urzoa eder airian ederrago mahainian. Zure parerik ez da Espainia guzian ez eta ere Frantzian iguzkiaren azpian. (Bis)
URZO XURIA
Una estrella resplandece en el firmamento y destaca en la noche entre todas las demás; dudo que haya otra en el mundo que se le pueda equiparar.
Es tan encantadora su mirada, su color sonrosado, plena de perfección, su rostro podría hasta curar a un enfermo.
Dime a dónde vas, blanca paloma. Todos los puertos de España están cubiertos de nieve; hospédate esta noche en nuestra casa.
No me asustan ni la nieve ni la noche cerrada, contigo podría pasar noches y días. Noches y días y desiertos y selvas.
La paloma es hermosa volando y más hermosa en la mesa. No he visto otra como tú en toda España, ni en Francia, ni bajo el sol.
Y sentao junto al jogón a esperar que venga el día, al cimarrón le prendía hasta ponerse rechoncho, mientras su china dormía tapadita con su poncho.
Martin Fierro (José Hernández)
Guarda todavía mucho mar Ella. Guarda mucha tierra llana. Guarda una palmera mugiente. Guarda un reinado sutil. Guarda la filosofía de la inquietud y el sosiego. Guarda a muchos, se guarda Ella. Guarda la espera enfilando al tiempo, a las olas que transitan. Guarda la luz, la lluvia. Guarda la hierba, los acantilados. Guarda los ríos, los molinos. Guarda de todo y a tiempo, a gota nos lo muestra. Guarda Guada.
Ybris te invito a unas judías. A esas judías que un vendedor del mercado de Lugo tenía como único género en venta. Te imagino un comer frugal como el de Don Quijote. Con lanza ya te veo en tus desarrollos temáticos, tan deliciosos, tan punzantes, tan de dar en la llaga. Un problema doméstico, irritante y tú lo encierras/abres bajo ese cocinado tan sabio. Y de los poemas qué decirte, la delicadeza de tus palabras, tu temática tan intimista, el cuerpo como lugar en que albergarnos/tenernos, la no estridencia. ¡Que te lean, coño! Qué decirte de esa bolsa de las judías, que jamás cerrará en negativo como la usurpadora y descarada bolsa para muchos con mayúsculas. Siempre conviene leer la letra pequeña para que no nos engañen. ¡Y aún así!
Abrazos, amigo en y de red. Te dejo con un tema interpretado por la chelista Olvido Lanza en el disco 'Querencia' de Mayte Martín: Glosa a la Niña de los Peines. Me gusta porque el chelo parece respirar.
Bajo este título quiero mostrar mi agradecimiento a tod@s aquellas personas que han pasado por este cuaderno tan irregular en temas como excesivo en intimidad. Empiezo por Inés y Pedro. Sus direcciones son:
A los dos les dedico estos versos de Claudio Rodríguez:
(Sobre la encina)
Y con qué rapidez se identifica con el paisaje, con el alma entera de su frondosidad y de mí mismo. Llegaría hasta el cielo si no fuera porque aún su sazón es la del árbol. [...] ...¿Es cierta mi vida así, en sus persistentes hojas a medio descifrar la primavera?
De el Libro primero de 'El don de la ebriedad'
A Pedro le dedico la foto de la encina por si sus ánimos lo animan en el buen tiempo a hacer de pastor y, en el tiempo libre, elevar con un txistu la grandeza del aire. A Inés le dedico la acuarela que pinté en su día como versión de esa encina para que disfrute de su luz.
Sé que la única manera de que lleguen al cielo los dos es escalando la encina para allí reposar un rato, pero para eso han de esperar a que la encina pierda su sazón de árbol. Merecerá la pena esperar.