Siempre hay algo que cruje, algo que empuja, algo que precisa ser observado. La sensación de que alguien alberga algo, o de que algo siempre alberga alguna cosa.
El tema musical propuesto lleva una pregunta clara: '¿De dónde venimos?' Yo añado otra ante las imágenes de estas dos encinas y su horizonte: ¿Adónde vamos? No me interesa la batalla por Marte ni la carrera espacial. Me interesa la tierra que piso, su fulgor y sus heridas. No es que uno de los dos árboles no haya brotado. Los dos árboles son encinas: una muerta y otra viva. La encina muerta probablemente haya sido atacada por el hongo Diplodia sp., hongo que está causando gran montandad de encinas y alcornoques. En lenguaje llano y explícito llaman a ese hongo 'la seca'. Por este hongo y por más cosas me pregunto yo '¿Adónde vamos?'
Estas dos encinas me dan que hablar. Una nació años después, cuando la otra ya estaba muy avanzada. Creció respetando es espacio propio de la otra. ¿Se sometió? No sé si hablar de sometimiento dentro de la propia Naturaleza. Lo cierto es que tuvo cabida y vida, aun inclinada. ¿Quién no ha oído que la Naturaleza es cruel? No, la Naturaleza es como es, es una lucha constante por la vida. ¿Y ahora qué? Una muerta y la otra viva. Pasarán muchos años hasta que esa encina muerta se desintegre. No sabemos si la viva seguirá con su inclinación u optará por la verticalidad. Los años, el tiempo. Aparte de estas consideraciones admiro la estética que me proporcionaron estas dos encinas, probablemente no tan acentuada de haber estado las dos vivas.
¿Dónde está ese pez que nunca ya hierve? Aquí lo espero, sin caña. Sólamente estiro la mano tanto como longitud tiene el deseo. Y toco el fondo del lago, lo rastreo. No me equivocan las piedras, el lodo del fondo. Todo está como cuando buceaba. Ahora es la mano la que toca, la que quiere el pez, la que respira bajo el agua. Yo arriba espero. Trenzo sobre el semblante de las nubes un pasaje aéreo: más me estiro. Y yo en medio del agua y del cielo. Ahí esta la golondrina que quiebra, que da al cielo un candelabro de vida. No la puedo coger. Ahí está el pez que yo sé. Admito su camuflaje. Quizá lo toque. Necesito su movimiento, su despejada ruta. Espero entre la mar y el cielo.
Quiero traeros este hermoso poema titulado 'De flores' de un poeta del Sur llamado Miguel García-Posada, de su libro 'Inclemencias':
Una flor puede ser el emblema de la felicidad. Los poetas de oriente llevan siglos repitiéndolo, sabios y sutiles; yo he encontrado ese emblema en una flor de cielos abiertos: la amapola en sangre generosa, vecina buena, ubicua compañera, fiel intrusa de todos los caminos, musa alegre de todas las cunetas, revisora segunda de los trenes. Doncella de los labios carmesíes, me ha traído mi infancia de la mano, la niñez transparente, alondra tibia, y ha voceado sus nombres más queridos y ha repetido fraternal sus cantos de cristal, sus sonidos de sueño limpio y alto en los afanes. Entonces -era entonces-, mayo venía con su caballo blanco y puro a llevarse en su lomo de jazmines las pálidas cenizas de invierno. Mundo de la promesa, los mitos y los ángeles. Desdichado de aquel que nunca tuvo o no retuvo, el triste, una flor palpitante en la memoria, pues empezamos a morirnos el día que la dejamos en los sucios desmontes del olvido.
Uno se asoma a una ventana de poca altura y ve al niño que fue en un instante. El Sur tuvo la culpa. Allí las amapolas ya están brotando. Eso que llamamos alma surge en la mirada detenida: recuerdos. Cuando éramos niños jugábamos a adivinar la amapola que vendría en los capullos. Uno cogía el capullo y decía a modo de pregunta: "¿Gallo, gallina o pollito?" Había una respuesta y después la solución abriendo el capullo. Si la amapola estaba aún en 'leche' aparecía en blanco: pollito. Si medio madura; si medio colorá: gallina; si explotaba el rojo: gallo. En el capullo de la foto ya digo yo lo que es: cresta, cresta. Juegos que sujetaban la infancia esos que hacíamos.
Tomasa la Macanita
AGUA, TIERRA, FUEGO Y AIRE (Canción por Balería donde la guitarra de Moraíto Chico cimbrea de ensueño)
En la ventana me pongo a pensar, los recuerdos se dejan pasar y por la mejilla a mi me corre el llanto. Pienso en los caminos que quedaron atrás y el destino que me hizo encontrar a esta alma mia la que quiero tanto Este alma mia a la que quiero tanto me da alegria y me da quebranto.
Es como un río y es como el aire un grano de arena, una montaña grande, es un candil en tu pensamiento.
Engarzada siempre a mi talle a mi suspiro para que la ampare ay, de los miedos que llevo dentro. Este alma mia que llevo dentro me da alegria y me da tormento.
Es como un río y es como el aire Este alma mia a la que quiero tanto... Este alma mia que llevo dentro...
Dicen que ahora vives en un agujero negro y que te has vuelto como la nieve mas fría, que ya no hablas con nadie, que todo es gris en tus días de hielo.
Dicen que en tu vida no entra un rayo de sol y que has cerrado para siempre los ojos, que caminas feliz a oscuras por lo que puedas ver.
Dicen, dicen, pero tú no dices nada.
Dicen que sonríes en la soledad y que de noche hablas a escondidas, que cantas y bailas con los espejos esperando alguna respuesta del tiempo.
Dicen, dicen, pero tú no dices nada. De tanto callar, tú ya no dices nada.
Dicen que hay un ángel a los pies de tu cama que siempre vela por tu suerte, pero tú sólo ves la vela al final del camino y la llama en tu lecho de muerte.
Dicen, dicen, pero tú no dices nada. De tanto callar, tú ya no dices nada.
Dicen, dicen, pero tú no dices nada. De tanto callar, tú ya no dices nada.
Dicen, dicen, pero tú no dices nada. De tanto callar, de tanto callar, de tanto callar, tú ya no dices nada.
Inicio una travesía hacia el Sur. Recojo tanta luz como me quepa. Dejo que la hiedra trepe, que no dimita, que se acerque si lo desea. Me voy con esa soleá breve, con el corazón paciente. No me tortura la espera. El Sur siempre me resultó. Ahora sé que llevo el corazón engarzado en rojo. Al Sur mi cubil, mi deseo lleno de ramas. Al Sur por un tiempo. Al Sur más cardinal.
Amarillo pujante. Morado pleno. No hay detención posible. A la savia le han dado su exclusividad. Las esclusas florales, nuestro miedo al frío ya desperdigado.
Ay, moraítas las flores de la jacarandá. Ay, moraítas las horas del árbol de la soledad.
Leí el sábado pasado en El País un artículo en su página 41 titulado 'Alerta por la caída de la población de gorriones'. El texto íntegro lo encontraréis pinchando en el enlace: GORRIONES. Y es cierto que en la ciudad apenas se ven estos pájaros bulliciosos de la infancia. Y también es cierto que otras aves como urracas y mirlos se han sabido adaptar muy bien a todo lo que huele a urbano. El mismo sábado traían todos los periódicos reseñas sobre la muerte y la vida de Miguel Delibes. Quise yo volver a abrir un chiquito libro que Miguel escribió en el año 1979 titulado 'El mundo que agoniza'. Un librito a modo de ensayo muy enriquecedor y nada sesudo que debería estar como libro de lectura propuesta en la escuela. No me gusta decir como lectura obligada, sí propuesta. En su apartado 5, titulado 'La naturaleza como chivo expiatorio', Miguel dice que "En la Naturaleza, apenas cabe el progreso. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente , es retroceder." Un axioma sencillo éste. Yo sólo añado que, dentro de la Naturaleza nos hallamos en claro retroceso. Claro ejemplo el de los pardalillos o gorriones que me ha motivado esta entrada. Miguel Delibes fue, ante todo, un escritor del campo, de campo.
Quizás nosotros en unos años no seamos capaces de sostenernos en la verticalidad de una pared como lo hace el gorrión macho fotografiado.
Sí le digo yo a los gorriones de mis recuerdos a modo haiku:
I need another place Will there be peace? I need another world This one's nearly gone
Still have too many dreams Never seen the light I need another world A place where I can go
I'm gonna miss the sea I'm gonna miss the snow I'm gonna miss the bees I'll miss the things that grow I'm gonna miss the trees I'm gonna miss the sound I'll miss the animals I'm gonna miss you all
I need another place Will there be peace? I need another world This one's nearly gone
I'm gonna miss the birds Singing all this songs Been kissing this so long
Cuando estuve a ver a John Berger el 11 de Febrero dijo una cosa muy interesante respecto a la correspondencia. Conviene recordar que su último libro, titulado 'From to A to X', es la correspondencia que Aida escribe a la persona que más quiere y que está en prisión. Las cartas nunca tienen respuesta porque 'X' tiene prohibido mandar cartas. John Berger, desentrañando el personaje de Aida, expuso que no sólo lo que escribe son cartas en las que siente la vida sino que son cartas que nos dicen cómo siente sabiendo ella que está vivo. Un matiz importante cuando no tenemos respuesta es ése: saber que a quien escribimos está vivo.
El vídeo propuesto pertenece a la hermosa película de Víctor Erice donde Agustín (Omero Antonutti) le dice a su hija Estrella(Icíar Bollaín) que 'es bonito decir a todo el mundo lo que piensas' a propósito de una pintada que 'El carioco'(Miguel, amiguete de Estrella) había hecho en la tapia de su casa exponiendo claramente 'Te quiero'. Agustín ha sufrido una derrota de amor con la mujer que llevaba una correspondencia: ella le dice que no le escriba más. Él calla su amor, lo ha ingerido tanto, necesita tanta luz -El sur- que decide ante la derrota suicidarse. Quien no haya visto esta película llena de metrónomos vitales/visuales que lo haga.
Cantaron ellas. Destaco dos poemas bellos que Esperanza Fernández acopló a su decir cantado, y que Miguel Ángel Cortés enroscó con su guitarra. Dos poemas que desconocía y que fueron como un regalo. Espero que disfrutéis su lectura.
GABRIELA MISTRAL (1889-1957)
BEBER Al doctor Pedro de Alba
Recuerdo gestos de criaturas y son gestos de darme el agua.
En el valle de Río Blanco, en donde nace el Aconcagua, llegué a beber, salté a beber en el fuete de una cascada, que caía crinada y dura y se rompía yerta y blanca. Pegué mi boca al hervidero, y me quemaba el agua santa, y tres días sangró mi boca de aquel sorbo del Aconcagua.
En el campo de Mitla, un día de cigarras, de sol, de marcha, me doblé a un pozo y vino un indio a sostenerme sobre el agua, y mi cabeza, como un fruto, estaba dentro de sus palmas. Bebía yo lo que bebía, que era su cara con mi cara, y en un relámpago yo supe carne de Mitla ser mi casta.
En la Isla de Puerto Rico, a la siesta de azul colmada, mi cuerpo quieto, las olas locas, y como cien madres las palmas, rompió una niña por donaire junto a mi boca un coco de agua, y yo bebí, como una hija, agua de madre, agua de palma. Y más dulzura no he bebido con el cuerpo ni con el alma.
A la casa de mis niñeces mi madre me llevaba el agua. Entre un sorbo y el otro sorbo la veía sobre la jarra. La cabeza más se subía y la jarra más se abajaba. Todavía yo tengo el valle, tengo mi sed y su mirada. Será esto la eternidad que aún estamos como estábamos.
Recuerdos gestos de criaturas y son gestos de darme el agua.
Ana Istarú (Costa Rica, 1960) Poemas abiertos y otros amaneceres, 1980
Soy igual
No olvides
por favor
que tengo
nombre.
Yo soy igual
y soy distinta
Soy igual
en la tierra
y en mi oficio
de obrero.
Soy distinta
en la tibia
luna de mi sexo.
No hay eclipse
más dulce
que tu cuerpo
y mi cuerpo.
Pero por favor
no olvides
el nombre
que tengo.
Soy distinta, a veces,
pero soy igual.
Tengo la misma
hambre
de trigales
y vientos.
MIGUEL ÁNGEL CORTÉS
Esta misma seguiriya la tocó, pero con la voz de Esperanza y más alargada y con otros textos.
Vaya sueño tuve anoche. Iba conduciendo, ebrio para más cantar, con las cortas, sobre una carretera comarcal estirada. Un coche me dio las largas, ráfaga, luz, invento para no despistarse. Aflojé, no cabíamos los dos si no aflojaba. Aflojó. Casi llego a parar, paró. Era un marido, se le notaba en la cara.
Es sólo lo que recuerdo del sueño, ese haz de luz, esa ralentización. Y no era un ángel. Seguro que era un marido.
José Ángel Trelles (Balada para un loco, Horacio Ferrer.)
Recitado
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, viste? Salis de tu casa por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos... Cuando de repente, detras de un arbol, me aparezco yo.
Mezcla rara de penultimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melon en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
Te reis!... Pero solo vos me ves: Porque los maniquies me guiñan, los semaforos me dan tres luces celestes y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. Veni!, que asi, medio bailando y medio volando, me saco el melon para saludarte, te regalo una banderita y te digo...
Cantado
Ya se que estoy piantao, piantao, piantao... No ves que va la luna rodando por Callao; que un corso de astronautas y niños, con un vals, me baila alrededor... Baila! Veni! Vola!
Yo se que estoy piantao, piantao, piantao... Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrion; y a vos te vi tan triste... Veni! Vola! Senti!... el loco berretin que tengo para vos:
Loco! Loco! Loco! Cuando anochezca en tu porteña soledad, por la ribera de tu sabana vendre con un poema y un trombon a desvelarte el corazon.
Loco! Loco! Loco! Como un acrobata demente saltare, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloqueci tu corazon de libertad... Ya vas a ver!
Recitado
Salgamos a volar, querida mia; subite a mi ilusion super-sport, y vamos a correr por las cornisas con una golondrina en el motor! De Vieytes nos aplauden: “Viva! Viva!”, los locos que inventaron el Amor; y un angel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda... Y loco —pero tuyo—, que se yo!; provoco campanarios con la risa, y al fin, te miro, y canto a media voz:
Cantado
Quereme asi, piantao, piantao, piantao... Trepate a esa ternura de locos que hay en mi, ponete esa peluca de alondras, y vola! Vola conmigo ya! Veni, vola, veni!
Quereme asi, piantao, piantao, piantao... Abrite los amores que vamos a intentar la magica locura total de revivir... Veni, vola, veni! Trai-lai-lai-larara!
Gritado
Viva! Viva! Viva! Loca ella y loco yo... Locos! Locos! Locos! Loca ella y loco yo! (Male voice)